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sábado, 24 de octubre de 2015

Neurociencia del Voto



Cuando todavía no se han apagado los ecos de la fascinante tesis de Mempo Giardinelli sobre la naturaleza del voto (que no hace mucho, de hecho, hemos examinado en este blog: MG y el voto peroísta), el caso de Horacio González muestra que la tesis de Giardinelli está lejos de ser un fenómeno aislado, como sí lo son, por ejemplo, las muertes por desnutrición en el Chaco. En efecto, González acaba de hacer público su voto desgarrado, a desgano, por Daniel Scioli (el voto desgarrado).

En nuestra entrada sobre Giardinelli, nos habíamos preguntado qué diferencia puede hacer el estado de ánimo del votante al momento de contar su voto. La escuela anglosajona de ciencia política, en efecto, siempre pragmática y desencantada con el mundo, cree que cada voto vale igual, con independencia del ánimo del votante. Quizás Giardinelli y González, más afectos a los matices de la cultura continental, puedan invocar ejemplos en los cuales las emociones, o la falta de ellas, sí hacen una diferencia. Por ejemplo, es muy común ver que los jugadores de fútbol no gritan los goles que marcan contra sus equipos anteriores, en señal de respeto por estos últimos, quizás incluso con lágrimas en los ojos. Claro que semejante ejemplo nos lleva a preguntarnos cuál es la razón por la cual estos jugadores precisamente juegan en contra de sus anteriores equipos por los que sienten tanto cariño, y la respuesta es que le tienen más cariño todavía al dinero. Evidentemente, la metáfora deportiva es un arma de doble filo.

En realidad, la reticencia de Giardinelli y de González se debe a que ambos desconfían de la candidatura de Scioli, como si se tratara del proverbial caballo de Troya. Sin embargo, ellos mismos sugieren que quien le abre la puerta al caballo de Troya, a sabiendas de que se trata del caballo de Troya, pero avisa que lo hace renuentemente, entonces su acción, si bien no está completamente justificada, al menos no es digna de reproche, o no hay razones para exigirle otra conducta, como suelen decir los penalistas. El que avisa no traiciona, bien podría ser el eslogan de esta tesis.

Sin embargo, esta misma mañana hemos visto una nota en Infonews que explica precisamente qué es lo que sucede en el cerebro al momento de elegir (qué pasa en el cerebro a la hora de votar). Allí nos enteramos de que los miembros de Carta Abierta se han sometido gentilmente a un experimento neurocientífico. Después de todo, no hay que olvidarse de que los cerebros de Giardinelli y de González no son los únicos involucrados, sino que todos los cerebros entendemos de Carta Abierta comparten la preocupación de estos dos intelectuales. Precisamente, un equipo de neurocientíficos ha dado con lo que se suele llamar en la jerga “el dilema de Scioli”.

En efecto, a los intelectuales kirchneristas se les presentan dos escenarios distintos. En el primero (denominado en la jerga “Sciolivp+gobpciabsas” o “Scioli bueno”), Scioli se presenta como candidato a vicepresidente y luego como gobernador durante un período que abarca en total doce años. El 99,75 %  de los intelectuales kirchneristas que se sometió al experimento decidió votar  por “Scioli bueno” no solamente con ganas, sino agitando diferentes estandartes, incluso soltando globos y palomas. En el segundo (denominado en la jerga “Sciolipresidente” o “Scioli malo”), Scioli se presenta como candidato a presidente. Los neurocientíficos se asombraron al comprobar que en el caso de “Scioli malo” el 99,75 % de los intelectuales kirchneristas consultados manifestaron que lo votarían pero solamente a desgano, desgarrados, tal como González y Giardinelli lo han hecho público recientemente.

Los neurocientíficos en primer lugar aventuraron la curiosa hipótesis de que a estos intelectuales kirchneristas no podría interesarles menos la Provincia de Buenos Aires y/o que Scioli fuera presidente pero como resultado de haber sido vicepresidente, i.e. a raíz de la indisposición de quien fuera presidente a la sazón. 

Sin embargo, después de todo se trata de neurocientíficos, detectaron que en realidad la diferencia es cerebral. En efecto, habiendo escaneado el cerebro de los participantes en estos estudios, percibieron la diferente reacción del cerebro en ambos escenarios. Quienes votan con ganas a Scioli (lo que la jerga científica llama “Sciolivp+gobpciabsas” o “Scioli bueno”) evidentemente han sufrido un daño en la corteza prefrontal ventromedial. Este comportamiento es típico en el caso de psicópatas de baja ansiedad (conocidos por sus déficits socio-emocionales), que tienden a tomar decisiones utilitaristas, como también lo hacen quienes sufren de alexitimia, un desorden que reduce la conciencia de nuestros propios estados mentales (cf. Joshua Greene, Moral Tribes. Emotion, Reason, and the Gap between Us and Them, Nueva York, Penguin, 2013, p. 125). En cambio, quienes votan a Scioli a desgano (lo que la jerga científica llama “Sciolipresidente” o “Scioli malo”), lo hacen porque su cerebro funciona correctamente. Como bien decía Hobbes, paulatim eruditur vulgus. El vulgo aprende lentamente, pero aprendemos.

Podemos entonces concluir que, afortunadamente, los miembros de Carta Abierta se han recuperado afortunadamente del daño cerebral sufrido antes de votar por Scioli bueno y es por eso que hacen público su rechazo y su apoyo a la vez a la candidatura de Scioli malo. Enhorabuena. 

domingo, 8 de febrero de 2015

Basta de Boios y de Golpes blandos

Por vez décimo octava, y a raíz de la muerte del fiscal Nisman, Carta Abierta ha provocado nuevamente una verdadera tormenta o tempestad de ideas para dar su parecer acerca de la realidad política de nuestro país bajo el sugestivo título “Entre el texto y la sangre” (click). Como las diecisiete veces restantes, se trata de una epístola que destila no solamente claridad conceptual sino además compromiso político crítico inclusive para con quienes dicen defender, i.e., el oficialismo kirchnerista.

Empecemos por la claridad, que no pocas veces es el obstáculo que provoca que la sofisticación intelectual se pierda entre los vericuetos de la divulgación. En efecto, hace poco Horacio González, también en relación al caso Nisman, aclaraba que “El suicidio es el momento de la voluntad final” (muerte lacónica), suponemos para excluir terminantemente la posibilidad de que el suicidado pudiera tener una voluntad posterior de escribir, por ejemplo, la carta que había olvidado dejar. Ahora, este ingenio colectivo o colectivo de ingenio llamado Carta Abierta sostiene, quizás de modo anti-wittgensteiniano, que “nadie puede morir la muerte de otro”, aunque esta afirmación está reveladoramente precedido por un condicional “si” que caracteriza a la duda y el sano escepticismo de todo emprendimiento intelectual. Nos preguntamos si esta negación experiencial se reduce a la muerte, o si, por el contrario, sí podemos sentir, v.g., las hemorroides de los demás.

La frase “textos extraídos del moralismo de sacristanes que escriben por metro cuadrado la égloga de desestabilización”, no solamente es un monumento a la claridad conceptual, sino que merecería convertirse en el ringtone de todo intelectual políticamente comprometido. Suponemos asimismo que la definición “Wikileaks, crónica dantesca de los rollos monásticos que escriben en secreto los copistas aplicados de los nuevos Imperios que redactan el estado del mundo” ya obra en Wikipedia bajo la voz correspondiente.

Por lo demás, aunque elogiamos la claridad conceptual, nos parece que la procacidad de frases tales como: “ésta, …, llevaba un indescifrado mensaje”, es a todas luces innecesaria. Y la equiparación entre el “taxista” y el “especialista en ciencias políticas”, podría convertirse en redundante para el caso de que fuera un politólogo el que condujera el taxi.

Hay una frase que nos llama poderosamente la atención, y es la siguiente:

“El relleno irresponsable de los signos directos de la culpa estaría a cargo de experimentados libretistas, quienes debían invocar con sacrosanta rutina a las mafias gubernamentales, a la pérdida de la república, al insoportable vilipendio de las instituciones, a la asfixia dictatorial que se estaba viviendo, a la indiferencia ética hacia una muerte, a comportamientos insensibles frente a un posible asesinato, a la Constitución arrojada al sumidero público, todo lo cual, sumado al desprecio insólito hacia un discurso presidencial que anunció una fundamental medida, muchas veces reclamada sobre la disolución y reemplazo democrático de los servicios de Inteligencia, remataba en el habitual anuncio de ‘descomposición’ final de las instituciones”.

Aunque se trata de la única frase cuyo significado ignoramos totalmente (quizás haya que armar al respecto un equipo de criptólogos similar al formado para descifrar el código Enigma), creemos que sería una pena accesoria ideal para complementar el castigo de todo infame traidor a la patria confeso, así como del castigo de todo criminal de lesa humanidad. Dicha lectura debería tener lugar sin permitir que el reo pudiera respirar y/o tragar saliva al menos hasta el punto y aparte, i.e., desde "El relleno" hasta "instituciones". Somos plenamente conscientes de que se trata de una violación del artículo 4to., inciso 3ro., de la Convención Americana de DD.HH., ya que implicaría el re-establecimiento implícito de la pena de muerte, ya que semejante proeza solamente podría llevarla a cabo un prodigio anaeróbico como John McCormack, tal como lo muestra su insuperable versión de 1916 del aria de Don Octavio, “Il Mio Tesoro”, de Don Giovanni. Todo otro simple mortal perecerá en el intento (quien conozca la versión puede saltear el siguiente video, aunque siempre es un placer indescriptible escuchar a McCormack):





Esta Carta Abierta no solamente es conceptualmente clara—una virtud que no abunda en nuestros días y sobre todo en nuestro medio—y hasta contiene castigos ejemplificadores para delitos aberrantes, sino que además tiene otro preciado ingrediente, la ironía. En efecto, la mismísima Carta que se abre criticando a quienes afirman el “‘cui buono’, famoso interrogante que falazmente lleva las responsabilidades hacia quienes supuestamente ‘se benefician’ de un crimen”, sostiene que en este momento “el… más lóbrego del periodismo nacional, se escriben artículos con los mil vericuetos que tiene este doloroso caso de muerte, y se analizan pequeñas incidencias con estridentes epítetos, despreciando una a una, sobre todo la más trascendental de las medidas del Gobierno –el más afectado por el hecho [el subrayado es nuestro]”. Decimos que se trata de una ironía porque no podemos creer que varios cientos de intelectuales no pudieron advertir esta contradicción, sino que por el contrario, se trata de una sabia humorada para bajar la tensión. No vamos a profundizar en que la apelación al cui bono? haría, entre otras cosas, que la designación de Boudou como candidato a vicepresidente fuera obra de Magnetto. No hay otra explicación.

Hablando de ironías, este blog presume conocer el género pero capitula incondicionalmente ante el sentido del humor que trasunta una epístola que sostiene en respuesta a los “muchos que les gusta la cortesía y el ritual” y “se entusiasman… con la crítica sobre un eludido pésame a Nisman” que “en verdad todo el discurso de la Presidenta fue un pésame bajo la forma de un reconocible lamento, que incluso se percibe en las ironías persistentes que están inscriptas en el carácter de su oratoria, y que sería bueno ver como síntomas de preocupación antes que de desdén”. Esta genialidad de Carta Abierta de inventar el concepto de “pésame irónico” no solamente  desearíamos haberla escrita nosotros (es más, a esta altura, no poca gente sospechará que el personal de La Causa tuvo algo que ver con la redacción de la Carta 18, ante lo cual solamente cabe responder que lamentablemente no podemos atribuirnos mérito alguno), sino que nos hace enrojecer de envidia y empalidecer de admiración por los autores de esta carta. Se trata de una creación que ni siquiera Monty Python podría haber imaginado (esperemos que nuestros lectores no se saturen de nuestras referencias a Monty Python, pero se trata de un país a todas luces pythonesco). “Chapeau”, o “respect”, como diría Sacha Cohen.

Una última ironía es la siguiente comparación referida a los cambios propuestos en la Secretaría de Inteligencia, comparación peligrosamente incluida sin leyenda alguna que advierta sobre los riesgos provenientes de su lectura (como no contamos con seguro ni queremos problemas legales, tenemos el deber de avisar a nuestros lectores que lo que sigue puede ser peligroso si es leído durante la ingestión de alimentos, o de cualquier otra cosa, por lo cual recomendamos suspender toda ingestión a partir de aquí, si es que ya no se han atragantado): “¿Pero hay fechas para los cambios sustanciales? Nadie señaló con el dedo el calendario y dijo ‘1789, Revolución Francesa’”. Otra vez, mal que nos pese, no tenemos nada que ver con la redacción de tal frase, sino que nos limitamos a reproducirla textualmente. Otra frase destinada a hacer historia es “golpes sintácticos en miniatura”, pero por razones de espacio no podemos detenernos más en ella.

En cuanto a la crítica implacable con el Gobierno mencionada más arriba, hay una denuncia en esta epístola que llega hasta el corazón mismo de la Casa Rosada. En efecto, Carta Abierta cree que todos los que “lanzaron la hipótesis de un asesinato” creían que el informe Nisman iba a “demostrar una verdad contundente contra el gobierno”. Como no puede ignorar que la mismísima Presidenta sostuvo que “no tengo pruebas, pero tampoco tengo dudas” [de que se trata de un asesinato] (2 Cristina ad Facebookenses 12: servicio internacional), Carta Abierta infiere entonces que la Presidenta misma era consciente de que el informe Nisman precisamente iba a “demostrar una verdad contundente contra el gobierno”. Para poder negar esta inferencia Carta Abierta debería reconocer que no lee las Cartas Presidenciales, una posibilidad que nos estremece con tal solo pensar en ella.

Para terminar, nos hacemos eco del valiente llamamiento de Carta Abierta a “los ciudadanos argentinos de origen judío" para que "se levanten ante este cerco arbitrario que se le tiende al gobierno argentino, invocando las grandes tradiciones humanísticas del judaísmo”. Es hora, en efecto, de que los “ciudadanos argentinos de origen judío” dejen sus reconfortantes aunque destituyentes pletzalaj de pastrón y sus pepinos agridulces, y dejen de hacerle el juego a la derecha. Si los sefaradíes quieren dejar sus boios y hacer otro tanto, serán bienvenidos. Es que, hablando de boios, y como diría el Senador Pichetto (click), ya es hora de que los argentinos y los judíos unan fuerzas contra el golpe sintáctico en miniatura de la derecha. Venceremos. Muchas gracias.

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Les deseamos una Secretaría Pythonesca y un muy Feliz 2015!

Un blog tan popular como La Causa no podía terminar este 2014 sin repetir la entrada más popular del año: Secretaría Pythonesca. Muy Feliz 2015!




No se puede describir con una sola palabra el nombramiento de Ricardo Forster como Secretario de Coordinación Estratégica para el Pensamiento Nacional. Se trata de una decisión polémica, controversial, incisiva, desafiante, a contrapelo, audaz, agónica y agonista. Parafraseando al nuevo Secretario, es un viento refrescante que airea lo que de otro modo sería una asfixiante realidad miasmática, y seguramente contribuirá a que la flecha de la historia continúe su marcha.

Sin duda, una Secretaría del Pensamiento es el lugar ideal para alguien como Forster. Si hay alguien que cree en el valor intrínseco del pensamiento, por no decir de los intelectuales, es él. Muy recientemente nos ha hecho saber que hoy en día estamos mejor que en los noventa debido a que, entre otras cosas, ahora los intelectuales participan masivamente en política, a diferencia de lo que sucedía antes. Claro que semejante actitud reivindicatoria de los intelectuales es esencialmente un prejuicio bastante extraño. Hubo intelectuales que apoyaron incondicionalmente al estalinismo y al nazismo. En realidad, el valor de la actividad intelectual depende de cómo es realizada y qué fines persigue. Se supone que un intelectual, sobre todo, debería ser consciente de eso.

Para algunos el cargo mismo es contradictorio, o tiene reminiscencias del Ministerio de Andares Tontos (“The Ministry of Silly Walks”) de Monty Python. En efecto, ¿tiene sentido acaso hablar de pensamiento nacional? ¿El pensamiento tiene fronteras? Y aunque las tuviera, otros recordarán que la especialidad de Forster no es exactamente el pensamiento nacional, sino la obra de Theodor Adorno, Walter Benjamin, Gershom Scholem y la cábala, lo cual provocará cierta perplejidad en quienes se dedican a la historia de las ideas nacionales, y sobre todo entre quienes esperaban que alguien más cercano al pensamiento nacional, como Norberto Galasso, accediera a dicho cargo.

Además, dado que la tarea principal de la nueva secretaría es la de “diseñar, coordinar e instrumentar una usina de pensamiento nacional”, muchos se preguntarán cómo se pone en marcha una usina de pensamiento. ¿Se emprenderán acaso proyectos multilaterales con los países vecinos como Yaciretá o Itaipú? ¿Se verá esta usina afectada por los cortes de electricidad en casos de picos de alto consumo? En realidad, quizás sea una muy buena señal que un gobierno nacional y popular designe a un especialista en la cábala al frente de una Secretaría del Pensamiento; semejante decisión quizás ayude a que a la Selección le vaya bien durante el inminente Mundial. La presencia de Benjamin y Scholem en el Gobierno asegura, por lo demás, que el viejo chauvinismo vernáculo quedará reducido al mínimo.

Para quienes crean que el cargo no es contradictorio sino antes bien redundante por no decir peligroso u orwelliano debido a que ya existen varias instituciones dedicadas al pensamiento (por ejemplo, las universidades nacionales), valga otra paráfrasis de las palabras de Forster (que él mismo empleó para referirse al legado de Néstor Kirchner): a veces hace falta subvertir las “formas” institucionales para devolverles una legitimidad perdida.

Otros se concentrarán en el hombre antes que en el cargo. En efecto, alguien podría objetar la designación de Forster debido a su militancia, en particular porque Forster cree, a la usanza de los antiguos jesuitas, que todo buen militante debe criticar lo que dice un enemigo, sólo porque lo dice el enemigo. De hecho, no faltarán los que comparen desfavorablemente la designación de Forster con la de Roberto Mangabeira Unger en Brasil hace unos años como Secretario de Planificación de Largo Plazo por Lula. En efecto, Lula designó a Mangabeira no sólo porque era un intelectual destacadísimo sino además y fundamentalmente porque Mangabeira había denunciado a su gobierno como el más corrupto de la historia, y sin embargo Mangabeira se fue del gobierno de Lula acusado de haber sido cooptado.

En este punto, sin embargo, el Gobierno lleva las de ganar. En este país no nos interesa el largo plazo. Además, para no perder tiempo y evitar la acusación la cooptación de un crítico acérrimo, designó directamente a un fiel militante como Forster a quien la corrupción no le preocupa demasiado. En efecto, Forster ha manifestado que, y aquí citamos de memoria, el patrimonio de Lázaro Báez “no me importa un carajo”. En todo caso, Forster cree que la corrupción, en lugar de ser una grave preocupación, corresponde a “las opacidades de la política y de la gestión estatal”.

Por lo demás, algunos de sus detractores se quejan de que Forster confunde el pensamiento profundo con la adjetivación copiosa o de que su obra, particularmente sus participaciones en la esfera pública, individualmente o como miembro de Carta Abierta, es incomprensible. Forster ha atribuido esta crítica al anti-intelectualismo de quienes no le perdonan leer a autores “que escriben demasiado difícil y oscuro y se niegan a dejarse engullir como una papilla de fácil digestión”. De ahí que su designación indica que el Gobierno podrá ser nacional y popular pero se muestra reacio a tomar el camino facilista de designar un funcionario que pueda ser comprendido sin mayores dificultades por sus conciudadanos. Antes bien, para guiarnos en el pensamiento convoca a un intelectual cuya obra a muchos les cae como un mondongo un mediodía de verano, para seguir con la metáfora introducida por Forster.

Quién sabe, por otro lado, quizás esta Secretaría para el Pensamiento Nacional nos ayude a pensar definitivamente mejor a la hora de votar.




Fuente: http://bastiondigital.com/notas/el-ministerio-de-los-andares-tontos

lunes, 29 de septiembre de 2014

Carta Abierta 17 o Hacia una Humanidad autorreflexiva

Cuando a Hemingway le preguntaban por el mensaje de sus novelas, él solía contestar que si hubiese querido enviar un mensaje habría ido al correo. Fiel a Hemingway, y como cada vez que el país lo requiere ante una nueva crisis, Carta Abierta salió otra vez al ruedo con su mensaje epistolar usando como correo los diarios. Huelga decir que este mensaje viene expresado en el ya característico lenguaje accesible, nacional y popular, de cada entrega de Carta Abierta.

Se trata, por supuesto, de la Carta Abierta 17 y su sugestivo título: "Buitres y halcones: crítica de la economía política del capitalismo de la globalización". A Marx, por ejemplo, le habría llamado la atención la redundancia final en el título cuando habla de "capitalismo de la globalización". Sin embargo, no solamente las redundancias sino que también hasta a veces las tautologías encierran grandes verdades como "negocios son negocios", o "la guerra es la guerra".

No hace falta aclarar que, como en todas las 16 restantes, se trata de una Carta con la extensión apropiada, "Ni más ni menos", como la milonga de Félix Palorma que grabara Troilo. Esta vez, 4.302 palabras. Cada una de ellas es indispensable, pero quisiéramos, irónicamente por razones de espacio, detenernos en los siguientes puntos.

1. Es muy curiosa la pregunta retórica con la que Carta Abierta parece formular una crítica a la política de seguridad del Gobierno en relación al uso del concepto de "deportación": "¿Es que se habla contra las derechas utilizando los mismos conceptos de las derechas?". En efecto, Carta Abierta evidentemente no se dio cuenta de que los DD.HH., el nacionalismo, el concepto mismo de "lo político", por no decir nada del populismo, son todos conceptos burgueses por no decir de derecha, y sin embargo han sido apropiados por el discurso de un Gobierno a cuya izquierda está la pared. Nos preguntamos si la designación de Milani tampoco hizo sonar una campana, como se suele decir en inglés.

2. Es digno de ser destacado que Carta Abierta constata "necesidades y carencias de sectores de la población que son víctimas antes que agentes de actos furtivos o comercios ilegales", a pesar de que ha transcurrido una década récord en redistribución del ingreso. Quizás Carta Abierta comparta la tesis teológica de que en el fondo en nuestro país el delito es producto de la caída antropológica antes que de notorias desigualdades socio-económicas, o que en todo caso la caída se ensañó particularmente con nuestro país. Hablando de delitos, la corrupción, con razón, ni siquiera es mencionada.

3. Nos complace saber que Carta Abierta comparte nuestro diagnóstico de que el "Servilismo indigno" de la oposición interna de nuestros buitres no puede ser explicada por "ninguna ventaja económica" sino que es lisa y llanamente principista. Es muy difícil luchar contra terroristas que no buscan dinero sino lisa y llanamente morir por sus ideales.

4. Por otro lado, llama la atención la mención en la carta a la "inflación" (al decir de Carta Abierta), o desplazamientos temporarios de precios como suele decir el Jefe de Gabinete, como si dicho fenómeno fuera un problema en absoluto y no un efecto colateral muy saludable del crecimiento económico con inclusión social.

5. La preocupación por la caída de las reservas de divisas y por la desestabilización cambiaria sugiere que Carta Abierta propone asimismo un endurecimiento en la lucha contra el mercado ilegal de cambio (quizás debido a cierto ensañamiento, otra vez, de naturaleza teológica que explica por qué tenemos semejante necesidad de dólares cuando en el resto del mundo en general el dólar se deprecia día a día). Nos tomamos el atrevimiento de recordar que la Unión Soviética también sufrió el daño ocasionado por las transacciones ilegales en monedas extranjeras, a tal punto que no dudó en tomar medidas drásticas en su contra, incluyendo la pena de muerte en 1961 (no será fácil, sin embargo, articular semejante castigo con el carácter correccional que el Gobierno planea darle a esta infracción a los efectos de agilizar la detección de los delincuentes). Compartimos por supuesto el celo en la protección de la moneda nacional, pero mucho nos tememos que el resultado de estas medidas no fue el esperado ni siquiera en la Unión Soviética. El punto es, si la pena de muerte no logró impedir el mercado ilegal de divisas, ¿qué podrá hacer el Gobierno al respecto? Dicho sea de paso, nos provoca curiosidad saber si los miembros de Carta Abierta leyeron el siguiente pasaje de Keynes que solía citar el actual titular del Ministerio de Economía, antes de ser ministro ciertamente:

"Cada vez que el franco [léase peso] se deprecia, el ministro de Hacienda cree firmemente que ello se debe a cualquier cosa excepto a causas económicas y lo atribuye a la presencia de un extranjero en las inmediaciones de la Bolsa o a las misteriosas y malignas fuerzas de la 'especulación'. Intelectualmente, tal actitud no está lejos de la del hechicero africano que atribuye la enfermedad vacuna al 'mal de ojo' echado por un circunstante y el mal tiempo al apetito insatisfecho de un ídolo".

6. También compartimos la preocupación de Carta Abierta en que "Nuevas y viejas derechas encarnan este peligro de restauración de la Argentina neoliberal, de la pobreza material y espiritual, que enuncian promesas alimentadas en las esperanzas sobre las inversiones y préstamos extranjeros y alientan ilusiones sobre la magia mercantil, alienando a las subjetividades de la participación en la construcción de su propio destino, mientras reclaman por alabanzas y conductas que seduzcan a esos supuestos agentes del progreso ordenado", y la trágica ironía de que sea la democracia misma la que permita que semejante proyecto llegue al poder por las urnas. En otras palabras, nos debemos un debate sobre la democracia.

7. Bien querríamos sumarnos al deseo de que "los movimientos populares de todo el mundo se mancomunen en torno a diseñar un nuevo tipo de humanidad autorreflexiva  y de naciones justas", si tan solamente supiéramos qué es la "humanidad autorreflexiva". Otra vez, ¿será una redundancia de las ilustrativas, como la que figura en el título de la Carta?

8. Va de suyo nuestro apoyo a "la necesidad de 'rediscutir' la Constitución", la cual, Dios no lo permita, no sería "para eternizar ninguna figura, sino para ligar temas centrales de la vida social con arquitecturas legales modernas".

9. Nos preocupa que Carta Abierta todavía plantee la alternativa "Diversificación productiva –atravesada por el aporte local de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación– o especialización reprimarizadora", como si, por ejemplo, la soja todavía cumpliera papel alguno significativo en nuestra economía, luego de estos diez años de desarrollo industrial inusitado.

10. Finalmente, hay un párrafo que aparece en la Carta pero entendemos que lo hace a los efectos de contribuir a la política criminal, es decir, para ser incorporado en el Código Penal como pena accesoria a toda condena por terrorismo, particularmente el económico, y a la de los infames traidores a la Patria, de tal forma que todo condenado deba leerlo de corrido sin respirar hasta encontrar el punto:

"la existencia de grandes colectividades mediáticas y empresariales, nuevas economías basadas en el avance de artificios biológicos –como la semilla transgénica– sobre la concepción del territorio fértil como granero alimentario mundial, añadiéndose a esto nuevos nódulos que posibilitaban la producción de mercancías, imágenes, enunciados sobre el vivir de 'alta gama'–según la expresión impuesta por la lengua creada por las grandes agencias mundiales que manipulan el consumo colectivo– tuvo su contrapartida social, el flujo de individuos desterritorializados, sin vivienda o con su vida precaria como campo de operaciones de las policías metropolitanas y gendarmerías, en operaciones violentas de desalojo o, por otra parte, de grupos de economías alternativas que incluyen las drogas sintéticas, el tráfico de armas o el lavado de dinero en áreas marginales al sistema económico central, pero funcionales a éste".

jueves, 5 de junio de 2014

Secretaría pythonesca



No se puede describir con una sola palabra el nombramiento de Ricardo Forster como Secretario de Coordinación Estratégica para el Pensamiento Nacional. Se trata de una decisión polémica, controversial, incisiva, desafiante, a contrapelo, audaz, agónica y agonista. Parafraseando al nuevo Secretario, es un viento refrescante que airea lo que de otro modo sería una asfixiante realidad miasmática, y seguramente contribuirá a que la flecha de la historia continúe su marcha.

Sin duda, una Secretaría del Pensamiento es el lugar ideal para alguien como Forster. Si hay alguien que cree en el valor intrínseco del pensamiento, por no decir de los intelectuales, es él. Muy recientemente nos ha hecho saber que hoy en día estamos mejor que en los noventa debido a que, entre otras cosas, ahora los intelectuales participan masivamente en política, a diferencia de lo que sucedía antes. Claro que semejante actitud reivindicatoria de los intelectuales es esencialmente un prejuicio bastante extraño. Hubo intelectuales que apoyaron incondicionalmente al estalinismo y al nazismo. En realidad, el valor de la actividad intelectual depende de cómo es realizada y qué fines persigue. Se supone que un intelectual, sobre todo, debería ser consciente de eso.

Para algunos el cargo mismo es contradictorio, o tiene reminiscencias del Ministerio de Andares Tontos (“The Ministry of Silly Walks”) de Monty Python. En efecto, ¿tiene sentido acaso hablar de pensamiento nacional? ¿El pensamiento tiene fronteras? Y aunque las tuviera, otros recordarán que la especialidad de Forster no es exactamente el pensamiento nacional, sino la obra de Theodor Adorno, Walter Benjamin, Gershom Scholem y la cábala, lo cual provocará cierta perplejidad en quienes se dedican a la historia de las ideas nacionales, y sobre todo entre quienes esperaban que alguien más cercano al pensamiento nacional, como Norberto Galasso, accediera a dicho cargo.

Además, dado que la tarea principal de la nueva secretaría es la de “diseñar, coordinar e instrumentar una usina de pensamiento nacional”, muchos se preguntarán cómo se pone en marcha una usina de pensamiento. ¿Se emprenderán acaso proyectos multilaterales con los países vecinos como Yaciretá o Itaipú? ¿Se verá esta usina afectada por los cortes de electricidad en casos de picos de alto consumo? En realidad, quizás sea una muy buena señal que un gobierno nacional y popular designe a un especialista en la cábala al frente de una Secretaría del Pensamiento; semejante decisión quizás ayude a que a la Selección le vaya bien durante el inminente Mundial. La presencia de Benjamin y Scholem en el Gobierno asegura, por lo demás, que el viejo chauvinismo vernáculo quedará reducido al mínimo.

Para quienes crean que el cargo no es contradictorio sino antes bien redundante por no decir peligroso u orwelliano debido a que ya existen varias instituciones dedicadas al pensamiento (por ejemplo, las universidades nacionales), valga otra paráfrasis de las palabras de Forster (que él mismo empleó para referirse al legado de Néstor Kirchner): a veces hace falta subvertir las “formas” institucionales para devolverles una legitimidad perdida.

Otros se concentrarán en el hombre antes que en el cargo. En efecto, alguien podría objetar la designación de Forster debido a su militancia, en particular porque Forster cree, a la usanza de los antiguos jesuitas, que todo buen militante debe criticar lo que dice un enemigo, sólo porque lo dice el enemigo. De hecho, no faltarán los que comparen desfavorablemente la designación de Forster con la de Roberto Mangabeira Unger en Brasil hace unos años como Secretario de Planificación de Largo Plazo por Lula. En efecto, Lula designó a Mangabeira no sólo porque era un intelectual destacadísimo sino además y fundamentalmente porque Mangabeira había denunciado a su gobierno como el más corrupto de la historia, y sin embargo Mangabeira se fue del gobierno de Lula acusado de haber sido cooptado.

En este punto, sin embargo, el Gobierno lleva las de ganar. En este país no nos interesa el largo plazo. Además, para no perder tiempo y evitar la acusación la cooptación de un crítico acérrimo, designó directamente a un fiel militante como Forster a quien la corrupción no le preocupa demasiado. En efecto, Forster ha manifestado que, y aquí citamos de memoria, el patrimonio de Lázaro Báez “no me importa un carajo”. En todo caso, Forster cree que la corrupción, en lugar de ser una grave preocupación, corresponde a “las opacidades de la política y de la gestión estatal”.

Por lo demás, algunos de sus detractores se quejan de que Forster confunde el pensamiento profundo con la adjetivación copiosa o de que su obra, particularmente sus participaciones en la esfera pública, individualmente o como miembro de Carta Abierta, es incomprensible. Forster ha atribuido esta crítica al anti-intelectualismo de quienes no le perdonan leer a autores “que escriben demasiado difícil y oscuro y se niegan a dejarse engullir como una papilla de fácil digestión”. De ahí que su designación indica que el Gobierno podrá ser nacional y popular pero se muestra reacio a tomar el camino facilista de designar un funcionario que pueda ser comprendido sin mayores dificultades por sus conciudadanos. Antes bien, para guiarnos en el pensamiento convoca a un intelectual cuya obra a muchos les cae como un mondongo un mediodía de verano, para seguir con la metáfora introducida por Forster.

Quién sabe, por otro lado, quizás esta Secretaría para el Pensamiento Nacional nos ayude a pensar definitivamente mejor a la hora de votar.




Fuente: http://bastiondigital.com/notas/el-ministerio-de-los-andares-tontos

domingo, 25 de mayo de 2014

Quemá esas Cartas

El sol del veinticinco viene asomando y Carta Abierta ha engrosado una vez más su correspondencia con una epístola cuyo título es: "Encrucijadas del Futuro" (click). Se nos ocurrió que podría ser útil ensayar una traducción de algunos de sus pasajes más notorios, al menos desde el punto de vista político.

1. "El debate político [actual] no es... análisis racional de los cambios que la acción de gobierno produce en la sociedad. Si así fuera, no resultaría difícil coincidir en la significación positiva de la transformación producida por las gestiones de Néstor y Cristina Kirchner, enfrentadas por una oposición ligera de aportes y proyectos. Sin embargo, inciden también en la vida política pasiones y entusiasmos menos fundamentados, problemas que los medios de comunicación multiplican, exagerando dificultades y agigantando temores".
TRADUCCIÓN [o TRADUCCIONES, ya que hay dos alternativas]:
a) antes, cuando ganábamos, la gente era racional, y a pesar del bombardeo de Clarín llegamos a sacar el 54 %. Pero justo ahora que perdemos, la gente es mala y murmura, las pasiones amedrentan a la razón, los medios engañan a las mayorías, etc.
b) antes, cuando ganábamos, éramos nietzscheanos y nos cansábamos de repetir que la política era conflicto, combate entre dos partes en igualdad de condiciones morales, y el triunfo era el que daba la razón. Ahora, que ya no ganamos más, nos dimos cuenta de que los liberales tienen razón, la política no es lucha sino "análisis racional": sólo los irracionales están en desacuerdo con el Gobierno. Ganar o perder no tiene nada que ver con tener razón.  

2. "Los problemas para definir un candidato identificado con lo realizado en esta década revelan que el kirchnerismo –sin duda la principal fuerza política en términos de militancia y movilización– no ha completado aún el proceso de su constitución como movimiento orgánico".
TRADUCCIÓN: los Kirchner, en particular Cristina, irónicamente le han hecho un daño inmenso al kirchnerismo. En efecto, se trata de un movimiento cuyos padres fundadores se aseguraron de que se autodestruyera en caso de que su líder no pudiera continuar gobernando (y quizás si continuara también).

3. "cierto es el innecesario arbitrio al que se recurrió con las cifras del Indec".
TRADUCCIÓN: hasta Clarín dijo la verdad al menos respecto a esto: estuvimos mintiendo descaradamente sobre la inflación, pobreza, educación, etc., durante siete años.

4. "El kirchnerismo toma decisiones constantemente acosado, responde con medidas avanzadas y muchas otras que pertenecen a un realismo imbuido de razones que provienen de los condicionamientos internacionales".
TRADUCCIÓN (permítasenos citar parte de una entrada de este blog de hace un año como profética traducción de este pasaje): "cuando el kirchnerismo se encuentra en inferioridad de condiciones morales o legales (v.g. en relación al patrimonio de Lázaro Báez), o debe explicar sus alianzas con gobernadores cuasi-feudales (v.g. Insfrán o Alperovich), o experimenta más o menos rápidos cambios de humor político (sobre Clarín, YPF, Irán, el Papa, el dólar, etc.), no tiene empacho en abandonar su superioridad moral para ensuciarse en el lodo cotidiano de la política, justificando su acción en términos instrumentales debido a la infalibilidad de su liderazgo. El problema aquí no es sólo su oscilación entre los derechos humanos y la Realpolitik según mejor le convenga, sino que además no admite que sus adversarios políticos puedan hacer lo mismo" (kirchnerismo y filosofia-politica).
[N. de la R.: como nuestros lectores habrán apreciado, a la sazón todavía no había emergido la discusión sobre Milani].

5. ¿Corrupción? ¿Qué corrupción?

Finalmente, vaya nuestro reconocimiento para los grandes maestros de la traducción:





Por las dudas: la referencia a la dirección "46 Horton Terrace" se debe a la existencia de un programa británico de TV llamado "Take your Pick" (algo así quizás como "Haz tu elección", pero con cierto énfasis discrecional) que estuvo en el aire desde fines de los 50 hasta comienzos de los 70. En dicho juego, la primera ronda de preguntas consistía en que durante un minuto un participante era interrogado y si dicho participante contestaba "sí" o "no" a cualquiera de las preguntas era eliminado al sonar de un gong. Lamentamos profundamente si nuestros lectores ya conocían esta información. 

jueves, 25 de julio de 2013

Perdónalos, no saben lo que hacen

A juzgar por el siguiente video que contiene parte del alegato de Jorge Bernetti, miembro de Carta Abierta y ex funcionario de Defensa, la confusión conceptual kirchnerista que ya hemos indicado en entradas anteriores sigue viva y coleando (como la vida es corta, recomendamos ver a partir de 1:10 y que aquellos que lo consideren conveniente activen los respectivos filtros parentales, ya que el video que sigue contiene escenas de kirchnerismo explícito, aunque entre adultos consintientes, en el caso de Carta Abierta al menos):





En efecto, ya habíamos señalado la confusión entre Estado y Gobierno que subyace a la designación de Milani (acá se viene a militar). También habíamos señalado la confusión que subyace a sostener que quienes tienen cierta ideología, en este caso quienes son kirchneristas, pueden cometer delitos de corrupción (derecho penal para todos y todas). Ahora, la confusión consiste en que quienes expresan su apoyo al Gobierno pueden ser sospechados de haber colaborado con la última dictadura militar, para decirlo suavemente, sin que eso haga mella en sus aptitudes para ser designados en los más altos puestos del Ejército, como si Milani fuera algo así como un fascista, pero en el buen sentido de la palabra (otra vez parafraseando a Sacha Cohen). La posición de Bernetti nos hace acordar a ese cuento de Dolina en el que el árbitro cobraba los penales según el carácter moral del defensor, algo muy divertido pero sólo en la literatura, no en política.  

En realidad, la confusión de Bernetti es quizás mayor, ya que en otro momento de la misma alocución, Bernetti reconoce que si Milani cometió un delito de lesa humanidad, entonces debería ir preso como todos los demás delincuentes, a pesar de sus simpatías políticas. Con lo cual, Bernetti suscribe a lo que en nuestra discusión sobre la defensa de Carta Abierta a Lázaro Báez habíamos llamado "La tesis de la motivación contraproducente" (tesis nro. 3, no disparen, es Báez), según la cual "la motivación de la denuncia no es la denuncia en sí misma sino deslegitimar al Gobierno, o en todo caso el motivo de la denuncia sólo se explica por la ideología opositora al Gobierno". 

Esta tesis, más kantiana que Kant, es sorprendente, ya que según ella no podríamos denunciar a un vecino genocida si nuestra motivación fuera vengarnos porque hacía mucho ruido o dejaba la puerta del ascensor abierta o porque justo comulga con ideas políticas opuestas a las nuestras. Kant, vale la pena recordarlo, jamás creyó que la acción pierde todo valor moral si no iba acompañada de un propósito moral. En todo caso, sí creía que el valor moral completo de una acción dependía de su motivación, pero jamás sostuvo entonces que si no va acompañado de una intención pura o moral entonces el acto se vuelve irrelevante o incluso inmoral. Si hay que elegir, entonces, por las dudas el acto moral, y si tiene la intención correcta mejor. Quienes defienden esta estricta teoría motivadora hiperkantiana como Bernetti, Estados Unidos no podría haber entrado en guerra contra el Eje ya que lo hizo porque sus posesiones en el Pacífico estaban amenazadas, o como suele suceder, sus intereses económicos, y no porque estaba teniendo lugar un Holocausto. Si usara la tesis de la presunción de inocencia, Bernetti tendría que explicar hay varias decenas de militares procesados por indicios menos concluyentes que los que apuntan a Milani. 

Además, Bernetti se olvida de que no sólo, yendo de mayor a menor, los fascistas, los golpistas y los liberales (si que existe alguna distinción para Bernetti entre estos tres grupos) se oponen a la designación de Milani, sino que incluso un kirchnerista como Verbitsky está en contra de la misma. 

Bernetti podría insistir con el alfa y omega del kirchnerismo, el Ave María de todas las plegarias kirchneristas, es decir: Clarín es el diablo (tesis nro. 7, click). Pero tal como habíamos visto, hay un caso extremo que demuestra la puerilidad de este argumento. Hasta Hitler puede llegar a decir la verdad, aunque nadie deseara creerle, tal como lo muestra el caso de la matanza de Katyn. En efecto, Hitler tenía razón cuando protestaba a los cuatro vientos no haber matado a los 20.000 oficiales e intelectuales polacos encontrados muertos en los bosques de Katyn, porque la matanza fue realizada por los soviéticos. Nadie, por supuesto, tiene ganas de creerle a Hitler, pero las creencias no tienen nada que ver con las ganas (al menos por lo que se sabe hasta ahora de la psicología humana y del mundo).

Finalmente, siempre queda el credo quia absurdum, o "creo porque es absurdo". Pudo haber funcionado en teología (hablando de Roma), pero no puede funcionar para quienes desean ser convencidos por argumentos. ¿O sí? Veamos qué opinan nuestros lectores. 

miércoles, 29 de mayo de 2013

Palabras Más, Palabras Menos, Carta Abierta


Muy probablemente nuestro análisis de la última Carta (Justo lo que faltaba) provocó que Horacio González y Vicente Battista aparecieran en televisión para responder nuestras dudas. Sin embargo, salvo una honrosa excepción, quizás dos, que trataremos al final, la respuesta fue más de lo mismo. En efecto, en numerosas ocasiones insistieron en que la motivación de la denuncia es espuria, que se trata de estrategias usadas en el pasado, etc. Hasta donde pudimos apreciar, tampoco pudieron distinguir su propia banalización del nazismo de la hecha recientemente por La Nación (1933, vamos a dedicarnos al tema próximamente en esta sala). Y además ellos mismos reconocen que deberían haberse cuidado de comparar a la oposición con el nazismo.

Hubo dos momentos hilarantes. Primero, la aclaración según la cual Carta Abierta no está acusando a nadie. Nos hace acordar a una frase de la madre de uno de los miembros de La Causa, una vez advertida ella sobre la fuerte crítica que hacía sobre su nuera: "Yo no estoy criticando a nadie, sólo describo la realidad". Segundo, la idea expresada por Battista según la cual el texto de la Carta “está ajeno a los adjetivos”. Que un escritor diga algo semejante nos hace dudar de muchas cosas, para empezar de la escritura misma.

Hubo también momentos curiosos. Comencemos por el momento en que comenzaron a ser interrogados acerca de los términos de la Carta, y González advirtió que "No venimos a dar un examen de filosofía", como si hacerse entender fuera una cuestión filosófica. En realidad, todo el mundo, y particularmente los intelectuales, debe hacerse entender. El segundo, cuando González sostuvo que la Carta “se mantiene en un plano argumental que no existe en otros lados”. Nuevamente, semejante afirmación nos hace dudar de si los argumentos existen, o qué son, y para qué sirven. El tercero, cuando Battista se quejó de que Lanata propusiera algo imposible. En efecto, Battista recordó que al final de un programa Lanata instó a los televidentes a que "hicieran algo" en caso de que Clarín fuera intervenido y el programa no saliera al aire. Pero Battista mismo comenzó su crítica sosteniendo que la intervención de Clarín era imposible, con lo cual el antecedente condicional propuesto por Lanata era asimismo de cumplimiento imposible. Es como si Battista se quejara de que Lanata propusiera ponerle gas natural a la alfombra voladora que nos va a llevar a Marte. Por lo demás, cuando Lanata dijo "hagan algo" no necesariamente quiso decir "algo ilegal", o su propuesta es tan ilegal como "Vamos por todo". Un cuarto momento curioso fue cuando González mismo propuso que dudáramos de las palabras de la Carta, ya que hasta él mismo duda de las palabras que usó en la Carta, con lo cual la Carta misma pierde gran parte de su sentido.

Hablando de palabras, fue muy interesante cuando González, a diferencia de Battista, no le atribuyó intenciones golpistas a Lanata, aunque sí pulsiones golpistas, y en todo caso González aclaró que no iba a haber golpe alguno. Battista, que sí consideró golpista a Lanata luego de haber titubeado al principio, podría haber insistido en que así como hay un peronismo sin Perón, bien podría haber golpismo sin un golpe, así como la sonrisa del gato de Cheshire de Alicia en el País de las Maravillas: una sonrisa que existe sin la cara que la contiene (nos hacer acordar también a los cacerolazos en Belgrano: cacerolas que suenan desde los balcones sin que se vea la gente que las hace sonar).

A primera vista, la mención del relato gótico puede ser considerado una innovación respecto de la Carta. Sin embargo, dado que tanto González como Battista afirmaron que los que cometieron un delito deben ser castigados, y no ponen la mano en el fuego por nadie; es más, no relativizan las denuncias de corrupción, admiten que pueden ser ciertas. Entonces lo único que les molesta son las formas. La canallada es formal, no material.), entonces su desacuerdo con las denuncias es formal, no de contenido. Les molesta el relato gótico de Lanata, la representación teatral, su vestimenta (aunque cuando Lanata hacía otro tanto en la época de Menem les pareció "creativo"), el rating, etc. Así y todo insistieron en que no había pruebas, a pesar de que existe un contador que pasó de ser Cajero a Millonario en poco tiempo (como en la excelente película de Eddie Murphy y Dan Aykroyd), con veintipico de estancias, vaya uno a saber cuántos millones, las declaraciones incluso en blanco de los funcionarios, etc. Battista tuvo mucha razón al decir que Lanata miente, pero también contemplamos eso en nuestra entrada al hacer referencia al Diablo mismo. La insistencia en el carácter estructural de la corrupción en el capitalismo es una variante de la tesis de la reciprocidad que también discutimos en la entrada anterior.

Una verdadera innovación consiste en la tesis de González según la cual el relato gótico de Lanata produce pesadillas. No vamos a entrar en detalle porque, aunque fuera cierta, nos parece en el fondo interesante pero irrelevante. Algunos tienen pesadillas viendo el fútbol que el gobierno mismo usa hoy contra Lanata.

La innovación más interesante fue la distinción conceptual hecha por Battista, al mejor estilo oxoniense, entre gobiernos que son corruptos y corruptos en el gobierno, como si en el primer caso el gobierno fuera usado como un medio para cometer actos corruptos y en el segundo la corrupción fuera sólo un efecto colateral del gobierno. Según él, mientras que el primer escenario corresponde al menemismo, el segundo al kirchnerismo. El problema con esta distinción es que es circular. Un menemista podría responder diciendo que en realidad hasta el menemismo tenía una ideología en aras de la cual gobernaba, i.e. el libre mercado, y que la corrupción sólo fue ocasional o en todo caso un efecto no deseado. No hay que olvidar que los partidos que defienden el libre mercado están protegidos por la Constitución y pueden competir en igualdad de condiciones con los demás, por más asco que nos dé el individualismo capitalista. La circularidad entonces consistiría en que sólo el kirchnerismo es un gobierno con corrupción ocasional, debido a que defiende la ideología correcta. Por lo demás, la discusión deriva en la tesis de la presunción de inocencia, que también discutimos en la entrada anterior.

El final es revelador. González aclara que si no defienden al Gobierno, se desploma todo. Pero González no debería apoyar al Gobierno por las consecuencias (políticas y/o psicológicas) de no hacerlo, sino porque cree que tiene buenas razones en sí mismas para hacerlo.


viernes, 24 de mayo de 2013

Justo lo que faltaba




Con un título revelador, “Lo justo”, Carta Abierta salió en defensa del Gobierno a raíz de las acusaciones de corrupción de las que ha sido objeto el segundo (en Página 12). Se trata de una carta bastante larga, lo cual es comprensible ya que se trata de un verdadero colectivo que aglutina mucha gente, y por eso nos la hemos repartido entre los miembros de La Causa para poder analizarla en detalle.

La tesis central de la carta es que las recientes y crecientes denuncias de corrupción son infundadas y tienen como objetivo deslegitimar al Gobierno. Nos parece, sin embargo, que la defensa de Carta Abierta adolece de ciertos problemas. Vamos a mostrarlos mediante la enumeración de los varios argumentos que da Carta Abierta en defensa de su tesis y por lo tanto del Gobierno, siguiendo el orden de aparición de los argumentos en la carta.

1. La tesis de la indiferencia política de los delitos. Según Carta Abierta a los medios opositores ya no les importan “las diferencias políticas o ideológicas, tampoco los modelos económicos antagónicos, lo único que le interesa a esta máquina mediática descalificadora es sostener un bombardeo impiadoso y constante que no deje nada en pie”. La obvia dificultad que tiene este argumento es que supone que quien tiene la ideología correcta puede cometer delitos, entre ellos los tan perniciosos contra la administración pública. Hasta donde sabemos el Código Penal no admite como defensa haber sido democráticamente elegido por el pueblo ni tampoco tener creencias políticas correctas o verdaderas o defender un modelo económico justo. Más allá del derecho penal, tampoco el razonamiento moral estándar admite semejante defensa. Se supone que los delitos, salvo excepciones quizás como los que atentan contra la propiedad privada y el aborto, describen acciones que son malas en sí mismas, como rezaba la vieja pero vívida terminología medieval, y por eso su disvalor no depende de quién los comete ni por qué. El ejemplo que daba Aristóteles para ilustrar el disvalor de una acción era el del adulterio con la mujer del tirano. Hoy en día por obvias razones habría que actualizarlo y quizás capture la idea el ejemplo de un genocidio de genocidas.

2. La tesis instrumental. Un segundo argumento consiste en que las denuncias de corrupción según Carta Abierta evocan en la memoria de la audiencia “La oscura figura del avaro, la brutal construcción del ‘judío’ con los bolsillos llenos de dinero que supo desplegar el antisemitismo exterminador”. El argumento consistiría entonces en que dado que los nazis llevaron adelante el antisemitismo exterminador mediante la figura del avaro, entonces las denuncias son nazis o en todo caso no tiene sentido realizarlas. Según este curioso argumento, dado que los nazis condujeron a la muerte a millones de personas usando trenes, entonces deberíamos prohibir los trenes o quizás entregarle la concesión a la familia Cirigliano. Hubo varios elementos que los nazis usaron sin los cuales hubiese sido imposible el Holocausto, pero de ahí no se sigue que no podamos usarlos dándoles por supuesto un uso diferente (relojes, combustible, libros, tinta negra, etc.). Por lo demás hay varias cosas que el nazismo comparte con el Gobierno, de hecho el nazismo inventó la idea de una institución juvenil política (aunque quizás la inventaron los espartanos), el punto es sin embargo que sería absurdo usar eso en contra del Gobierno. Por otro lado, Carta Abierta sí puede comparar el mito del burgués rico que fue usado contra los judíos en la Segunda Guerra para replicar a las denuncias por corrupción (el argumento es: no me vengas con X porque lo usaron para hacer Y), pero los demás no pueden comparar al corrupción menemista con la actual (cuando el argumento es el mismo: no me vengas con X porque lo usaron para hacer Y).
(Una ligera variante es que en el pasado, y probablemente en el futuro, así como en todos los universos posibles como diría Sheldon Cooper, todos los golpistas usan a la corrupción para derribar gobiernos democráticos [“No ha habido en el pasado ni en la actualidad un solo gobierno popular que no haya recibido las descargas de esa seudomoralina autoproclamada como el último bastión de la verdadera república siempre amenazada por los populismos”]. Da la impresión de que esta variante no escapa a los problemas del tema general de esta tesis ni a los de la tesis de la indiferencia).

3. La tesis de la motivación contraproducente. El tercer argumento, emparentado con el primero, consiste en que la motivación de la denuncia no es la denuncia en sí misma sino deslegitimar al Gobierno, o en todo caso el motivo de la denuncia sólo se explica por la ideología opositora al Gobierno (“No actúan en nombre de lo justo”). Este argumento también provoca cierta curiosidad, ya que sus cultores parecen ser más kantianos que Kant. En efecto, para ellos, una acción deja de tener valor moral si no es realizada en aras de un propósito moral. Si no matamos a alguien sólo por miedo al castigo, entonces nuestra abstención no tiene valor moral alguno, es más, es lisa y llanamente inmoral. No podríamos tampoco denunciar a un vecino que cometió un delito creyendo que lo cometió si justo sucediera que lo odiábamos o incluso teníamos planeado matarlo. Tampoco podríamos denunciar a un vecino genocida si nuestra motivación fuera vengarnos porque hacía mucho ruido o dejaba la puerta del ascensor abierta.  Kant, sin embargo, jamás creyó que la acción pierde todo valor moral si no iba acompañada de un propósito moral. En todo caso, sí creía que el valor moral completo de una acción dependía de su motivación, pero jamás sostuvo entonces que si no va acompañado de una intención pura o moral entonces el acto se vuelve irrelevante o incluso inmoral. Si hay que elegir, entonces, por las dudas el acto moral, y si tiene la intención correcta mejor. Pero no es indispensable. Y según esta estricta teoría motivadora hiperkantiana Estados Unidos no podría haber entrado en guerra contra el Eje ya que lo hizo porque sus posesiones en el Pacífico estaban amenazadas, o como suele suceder, sus intereses económicos, y no porque estaba teniendo lugar un Holocausto.
Curiosamente, los defensores del kirchnerismo que tanto reivindican el regreso de la política, son hipermoralistas en casos como éstos y sólo aceptarían denuncias anexas a cuestiones ciertamente políticas hechas por seres angélicos, verdaderos santos (nos permitimos extrapolar un párrafo de la Carta que aparece en otro lugar pero que justo expresa lo que tenemos en mente: “Si esa consigna la dijeran grandes filósofos de la moral, siempre que no lleven a que nos gobierne un nuevo Savonarola o la misma Inquisición, sería atendible”). Todos los demás deben pagar en efectivo, como decía una magnífica leyenda que acompañaba al proverbial “In God we trust”. Nos preguntamos si un miembro de Carta Abierta sí podría denunciar, por ejemplo, la corrupción de otro gobierno, por ejemplo, menemista (vamos a volver sobre el tema).

4. La tesis de las consecuencias (o "Ellos son peores"). Este argumento se extrae del siguiente pasaje: “Se funda entonces una maquinaria de horadar, que por supuesto no es nueva y que incluye muchos antecedentes en el pasado inmediato de la cultura social de Occidente, y especialmente de nuestro país. Indirectamente aludimos a la caída de la República de Weimar que dejó abierto el camino para el ascenso del nazismo al poder, pero también a los climas previos fomentados por agencias operativas de los intereses derrocadores”. Los miembros de Carta Abierta suponen que cualquier otro partido que no sea el kirchnerista equivale al nazi. Ignoran, sin embargo, que los demás partidos han sido habilitados para competir en elecciones democráticas a pesar del estricto control de constitucionalidad que nuestro derecho exige para poder hacerlo, a diferencia de lo que sucede, por ejemplo, en países como Francia. Da la impresión de que algunos kirchneristas a pesar de su reivindicación de lo político lo moralizan constantemente (la moralización de lo político). Sobre el consecuencialismo en cuestiones de corrupción ya habíamos discutido la posición de Diana Conti ( Derecho Penal para Todxs). Vale aclarar que esta defensa supone que el fin justifica los medios, lo cual al menos es original. Y al menos, no usaron a Maquiavelo (Con Maquiavelo no, Mocca).

5. La tesis de la presunción de inocencia: “No actúan con pruebas ni documentos irrefutables” (No es lo que parece). Acá Carta Abierta se hace fuerte, quizás inexpugnable, pero sólo a expensas de firmar una Carta número catorce en la que hacen un llamado a desagraviar la figura de Carlos Menem, que ha sido descalificado sistemáticamente por corrupción a pesar de que jamás fue condenado en juicio (excepto en el caso de la venta de armas a Ecuador, en cuyo caso sólo los pacifistas extremos podrían mantenerse en sus trece, no así los que defienden, v.g., la guerra justa, a pesar de que solemos confundir las dos nociones). Nos da la impresión de que sería un precio demasiado alto para defender su posición, entre otras cosas porque la oposición al menemismo es parte constitutiva del relato kirchnerista, quizás su centro de gravedad.

6. La tesis de la reciprocidad: “la corrupción más importante… es la que ocurre en las grandes transacciones capitalistas en materia de estructuras financieras ilegales, circulaciones clandestinas, excedentes que pertenecen a rubros invisibles de la acumulación de sobreprecios, instancias implícitas de gerenciamiento de dineros privados considerados como mercancía de las mercancías en pequeños países que no es que tengan sistema capitalista, sino que el sistema capitalista los tiene a ellos”. Un primer problema con este argumento es que jurídicamente hablando en derecho penal no hay culpa concurrente. Tampoco tiene sentido justificar la comisión de un delito porque los demás cometen delitos. Además, es obviamente cierto que si tomamos al capitalismo en su conjunto hay mucho más corrupción que en la acción de un puñado de individuos. Sin embargo, hay que reconocer que algunos individuos le han hecho fuerza al capitalismo en su conjunto,  alcanzando un notable rendimiento actuando al menudeo o al por menor. Se trata, además, de un regreso al consecuencialismo (v. nro. 4).

7. Clarín es el Diablo. Este último argumento es una combinación de quizás todos los anteriores. Sería muy ingenuo creer que Clarín actúa movido sólo por razones estrictamente morales. Es de público conocimiento que Clarín Miente. Sin embargo, nuevamente, no podemos descalificar el contenido de la denuncia sólo por su fuente. Vamos a dar un ejemplo extremo. Hasta Hitler puede decir la verdad, aunque nadie deseara creerle, tal como lo muestra el caso de la matanza de Katyn. En efecto, Hitler tenía razón cuando protestaba a los cuatro vientos no haber matado a los 20.000 oficiales e intelectuales polacos encontrados muertos en los bosques de Katyn, porque la matanza fue realizada por los soviéticos. Nadie, por supuesto, tiene ganas de creerle a Hitler, pero las creencias no tienen nada que ver con las ganas (al menos por lo que se sabe hasta ahora de la psicología humana y del mundo).

Bonus track: la comparación con Venezuela ("El añorado Capriles argentino se estaría preparando para venir a rescatarnos de tanta infamia") es un arma de doble filo. Maduro públicamente ha declarado que habla con pajaritos, conoce la identidad de quiénes votan en su contra (Voto de Autor) y acaba de declarar que va a armar a miembros de la sociedad civil (obreros) para que los opositores políticos no le falten el respeto al Gobierno, como si el ejército no fuera suficiente al respecto (click). No hace falta ser anti-chavista para mostrar cierto asombro o al menos curiosidad ante estos acontecimientos. Por lo demás, la referencia en la Carta a la "Justicia express" cuando el Gobierno ha criticado a la Justicia por su lentitud en las causas de la ley de medios y ha puesto de hecho en duda a la Justicia en su conjunto y por eso la quiere reformar, también es un arma de doble filo, a menos que la Justicia tenga razón cuando nos da la razón, y nada más.

La defensa de Carta Abierta, en resumen, se concentra en lo que rodea al contenido de la denuncia y no en la denuncia en sí misma, con lo cual hace sospechar que la denuncia es más fuerte de lo que Carta Abierta sostiene. Pero, por supuesto, tampoco la estrategia de Carta Abierta prueba que la denuncia es infalible. Lo que queda claro es que la defensa de Carta tiene bastantes claros, está muy abierta. Hay que ver contra qué atacantes tendrá que vérselas.

sábado, 25 de agosto de 2012

Viva la Diferencia


La última Carta Abierta nos plantea varios interrogantes (Viva la Diferencia). Se trata de un documento escrito evidentemente aunque no claramente por intelectuales. Es muy difícil entender lo que quieren decir. En comparación, Aguinis será nazi, pero al menos claramente nazi (click). Empecemos por el comienzo: « El actual gobierno mantiene una diferencia que se hace notoria cuando crece la espesura de hechos que son portadores de cierta turbación y ambigüedad. Pero en las innumerables tensiones de la hora, permanece siempre un sentido decisorio ligado a un círculo efectivo de protección de las grandes reformas introducidas en la vida social, en la economía de los sectores populares, en las acciones que involucran al Estado asumiendo responsabilidades colectivas indelegables ». ¿Qué significa esto? Y: « Decir diferencia presupone una fórmula para volcar los hechos hacia la percepción de las novedades, que los hace distinguibles a pesar del cúmulo de incidentes circunstanciales y con apariencias contradictorias con el significado que los origina » ¿Qué significa? Al menos, « los pueblos y los gobiernos de Suramérica son navíos en la tormenta que asumen la responsabilidad de rediseñar las magnas normas para que coincidan con los procesos de transformación que suceden en varios países de la región viabilizando, en algunas de esas experiencias populares, la eventual continuidad democrática de liderazgos cuando estos aparecen como condición de esta inédita etapa regional » sí significa claramente que quieren la re-re-elección. Pasando del significado a la fuente, la frase siguiente tiene nombre y apellido: « Brecha, pausa, fisura, hendija, diferencia. Quedémonos con esta última palabra, aunque las demás son parecidas ». En cuanto a « Tan sólo los que insisten machaconamente con que la Presidenta no distingue entre su vida privada y los asuntos públicos... », ¿será del creador de « la Justicia... se resguarda mucho más con la censura de sus momentos de abstracción machacona, permitiendo así el rescate de los puntos irresueltos de una historia »? (ya vimos esto acá) ¿Cuándo fue si no la última vez en la civilización hispanoamericana en la que "machacona" y derivados fue usada dos veces en una semana? Finalmente, una imagen olímpica (i.e. que merecería una medalla de oro): « como sombríos espantajos que balbucean lenguas susurradas... » . Lástima que no exista un Luis Almirante Brown para esclarecernos no sólo la poesía sino las humanidades y las ciencias sociales en general.