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sábado, 9 de abril de 2016

La Historia nos asiste



Los Dioses nos sonríen. Mempo Giardinelli, a pesar de, o precisamente debido a, la debacle popular causada por el triunfo del macrismo, continúa publicando sus extraordinarias columnas en Página 12, las cuales siempre nos dejan pensando.

Como es de costumbre, MG arranca con una gran verdad, aunque quizás no tan grande como la nuestra, como le solía decir Mario Mactas a Rolando Hanglin en “El Gato y el Zorro”: “el Gobierno y los grandes medios le mienten a la sociedad” (click). En realidad, que los grandes medios le mientan a la sociedad no es exactamente una novedad. Eso es precisamente lo que hacen los grandes medios. Lo que es indudablemente una noticia es que el Gobierno mienta. Si hay algo que caracterizó al kirchnerismo a lo largo de la muy bien llamada década ganada es que jamás le mintió a la sociedad. Otra gran verdad es que López y Báez son perseguidos por los grandes medios, una verdad tan grande que nos exime de referirnos a ella. 

Sin embargo, no es la mentira lo que más le preocupa a MG, sino “cómo gran parte de los argentinos tragan inadvertidamente tantas galletitas envenenadas”. La explicación de este hecho es muy simple. En primer lugar, el Gobierno anterior quizás repartía galletitas pero sin veneno. En segundo lugar, ahora la gente se sirve estas galletitas envenenadas inadvertidamente, es decir, precisamente porque no se da cuenta. La gran pregunta entonces es por qué la gente no advierte el veneno que contienen las galletitas. La respuesta de MG: se debe a “esa ingenuidad ancestral de todos los pueblos”. 

No podríamos estar más de acuerdo con MG. La gente es ingenua amén de estar “manipulada mediáticamente”. La única duda que nos surge, y que solamente expresamos en aras de la argumentación y/o por mera curiosidad científica, es por qué la ingenuidad emerge (y la manipulación mediática influye), v.g., ahora, pero no en los últimos doce años. Quizás en una nota subsiguiente MG aclare este punto. 

También nos llama la atención a qué apunta MG cuando dice que “todos estos mismos que hoy gobiernan esta república” estuvieron “en contra” de “la educación pública”, “el divorcio”, “el matrimonio igualitario”, etc. ¿Será que MG está sugiriendo que la Iglesia Católica gobierna hoy la república?

Sin embargo, la tesis más provocadora que defiende MG en esta nota es que “el presente argentino implica… el retorno en muchos aspectos a los viejos, malignos tiempos de la dictadura”. Que el gobierno de Macri sea una dictadura no es exactamente una novedad. Lo fascinante de la posición de MG es que han vuelto los “tiempos de la dictadura” sin que esto implique que “la dictadura retorne", ya que Macri, por increíble que parezca, ha triunfado “gracias al voto mayoritario”.

Es natural que una tesis fascinante como la de MG nos deje perplejos: hemos vuelto a los tiempos de X, pero X no ha vuelto. ¿Qué quiere decir MG con esto? En primer lugar, habría que reconocer que lo que dice MG, como siempre, es absolutamente cierto. Cuando uno viaja a Miramar, por ejemplo, uno retorna a dicha ciudad, al menos si ya había ido antes, sin que la ciudad retorne, ya que las ciudades no viajan. Claro que, obviamente, la dictadura no es una ciudad. 

En segundo lugar, si lo único que queda de la dictadura es su época pero no la dictadura, en el fondo, a pesar de que nos parezca que Macri es un dictador, en realidad no lo es. Por el contrario, lo que está diciendo MG es que hemos vuelto a los 70 pero sin la dictadura, que fue precisamente lo peor que nos pasó en esa época. Es como si MG dijera que hemos vuelto a los 30 pero sin el nazismo. Es difícil no concluir que hicimos negocio. A su modo, y por extraño que parezca, entonces, en lugar de criticar al gobierno de Macri, MG en realidad lo está defendiendo.

Así y todo, es difícil no concluir que MG está criticando a Macri después de todo. En efecto, ¿qué sentido tendría, si no, decir que “los programas de ajuste siempre, en todos los tiempos y todas las sociedades, más temprano que tarde son rechazados por los pueblos”, y/o que “nos asiste la Historia, ese frondoso muestrario de que los conservadores, los retrógrados, los neoliberales y los reaccionarios detona laya, a la larga, siempre, siempre, son los que pierden”? 

Lo que resulta increíble, sin embargo, es el esfuerzo que ponen los dictadores como Macri (asumiendo que se trata de un dictador, algo que MG mismo pone en duda) en tratar de dominar a los pueblos. No se dan cuenta de que sus esfuerzos están destinados al fracaso. Allá ellos. Para nosotros, es un gran alivio saber que a la larga el pueblo siempre gana. En realidad, a veces nos preguntamos para qué nos hacemos tanta mala sangre. Sea como fuere, tenemos la enorme suerte de que MG continúa escribiendo sus redundantes, aunque siempre provocadoras, columnas.

martes, 22 de diciembre de 2015

Mempo Giardinelli o Mejor Imposible

Luego del triunfo electoral de Macri los miembros del staff de La Causa de Catón tuvieron una reunión para decidir qué hacer. Algunos sostuvieron que dado que el blog comenzó en 2012 con sus críticas al Gobierno anterior, una vez que, tras nueve años de Gobiernos kirchneristas, el Vicepresidente hiciera que renunciara el Procurador General debido a que este último no había impedido las investigaciones en contra del Vice, correspondía entonces en este caso esperar otra vez nueve años y/o que el Vicepresidente del nuevo Gobierno hiciera otro tanto. Semejante propuesta estúpida solamente se le pudo haber ocurrido a un miembro del staff de este blog y fue rechazada ipso facto.

Por otro lado, si bien temíamos que la suerte de La Causa de Catón estaba atada a la del kirchnerismo, o que en todo caso ningún otro Gobierno iba a dar tantas oportunidades como el kirchnerista para un blog de esta clase, debemos reconocer que no pocas de las decisiones tomadas por el nuevo Gobierno nos hacen ser mucho más optimistas respecto al futuro de este blog. Habrá que ver, no obstante, si los intelectuales macristas nos ofrecerán las mismas oportunidades que los kirchneristas (aunque todo discurso que resulta de agregar el sufijo "-ismo" a un apellido seguramente le va a dar bastante trabajo a un blog republicano).

Hablando de intelectuales, no podemos evitar la tentación de traer a colación ese nuevo desafío que representa la última nota de Mempo Giardinelli (Paisaje después de la batalla y la autocrítica que falta), quien, sin embargo, se define como “un insignificante que ni siquiera es militante K” que escribe “de buena leche estas reflexiones”.

Como todas las notas de Giardinelli, su tesis principal es un desafío para el intelecto. En efecto, para algún desprevenido la primera impresión es que se trata de una nota contradictoria ya que atribuye la victoria de Macri a una equivocación del pueblo a la vez que llama a una auto-crítica del kirchnerismo por haber contribuido a la derrota electoral. ¿Qué sentido tiene la auto-crítica si se equivocó el pueblo? Así y todo, vamos a tratar de seguir el incisivo hilo teórico de la nota para despejar esa primera impresión contradictoria que asalta al lector promedio, desacostumbrado al rigor argumentativo de Giardinelli.

En primer lugar, si bien Giardinelli sostiene que “no es cierto, como jamás lo fue, que los pueblos nunca se equivocan”, es decir, que el pueblo argentino en el fondo no sabe votar—al menos cuando vota contra el kirchnerismo—, se trata de una apreciación hecha “con muchísimo respeto y sin ánimo de ofender a nadie” (otro tanto se aplica a la elegante referencia que hace Giardinelli a la omisión de Cristina de no “convocar a los radicales, incluso a los más doblados”). Parece ser una burda contradicción, pero solamente para el lector que no advierte el guiño u homenaje que hace Giardinelli a esa famosa escena de “Mejor Imposible” (1997):



- "No soy un pendejo. Ud. lo es, no estoy juzgando. Soy un gran cliente. Este día ha sido un desastre"


En realidad, por momentos nos parece que todas las notas de Giardinelli contienen semejantes homenajes ocultos de este tipo y por eso son tan difíciles de comprender.

En segundo lugar, Giardinelli sostiene que “el nuevo gobierno no llegó al poder [solamente] por puros aciertos publicitarios”, sino también “por errores propios, que es menester identificar”. Aquí no hay contradicción alguna, ya que Giardinelli sugiere que una buena campaña publicitaria habría impedido la derrota kirchnerista. También hace referencia en passant a la “prensa mundial hostil”, que por alguna razón fracasó en 2011 y ahora tuvo tanto éxito.

Sin embargo, no es éste el camino que toma Giardinelli, ya que entre los “gruesos errores” que enumera  para explicar la derrota kirchnerista ni menciona a la publicidad. En efecto, Giardinelli prefiere inquirir por qué si “estos 12 años fueron una fiesta para vastos sectores populares”, “entonces... por qué también desde esos sectores se votó a quienes ahora serán sus verdugos”, lo cual debilita notoriamente la equivocación del pueblo.

En la lista de Giardinelli se destacan los siguientes y supuestos “errores”:

(1) “El autoencierro fue letal. CFK no confió en su propio talento para invitar, dialogar y seducir a los opositores y proponerles agendas de negociación. Cierto que sufrió un hostigamiento feroz, pero un estadista igual se sienta y discute, propone, logra acuerdos mínimos”.
(2) “elegir a Macri como el enemigo más ‘fácil’ de vencer porque era un candidato frívolo, empresarial y de pocas luces, a despecho de que era sostenido con mucha inteligencia por un aparato colosalmente poderoso”
(3) “elegir a dedo demasiadas veces [a los candidatos] y con dedo equivocado”
(4) “la falta de una política de transparencia que reconociera que la corrupción es endémica en este país y está instalada en todos los estamentos”

Los así llamados “errores” (1), (2), y (3) son variaciones de un tema que podríamos denominar algo así como la defensa de kirchnerismo sin Cristina, un Hamlet sin el Príncipe, como se suele decir en inglés. Da la impresión de que Giardinelli pertenece a esa clase de gente (en el blog hay varios de este tipo) que adora ir a la playa pero no soporta la arena, o que propone contrafácticos como aquel viejo proverbio yiddish: “si mi abuela hubiera tenido testículos, habría sido mi abuelo”. En cuanto a (4), “la falta de una política de transparencia”, en el fondo no se aparta del tema propuesto. Giardinelli cree que si Cristina hubiera ido presa, entonces Scioli habría ganado las elecciones. Sin embargo, quién sabe. Tal vez sea una estrategia electoral para tener en cuenta.

sábado, 24 de octubre de 2015

Neurociencia del Voto



Cuando todavía no se han apagado los ecos de la fascinante tesis de Mempo Giardinelli sobre la naturaleza del voto (que no hace mucho, de hecho, hemos examinado en este blog: MG y el voto peroísta), el caso de Horacio González muestra que la tesis de Giardinelli está lejos de ser un fenómeno aislado, como sí lo son, por ejemplo, las muertes por desnutrición en el Chaco. En efecto, González acaba de hacer público su voto desgarrado, a desgano, por Daniel Scioli (el voto desgarrado).

En nuestra entrada sobre Giardinelli, nos habíamos preguntado qué diferencia puede hacer el estado de ánimo del votante al momento de contar su voto. La escuela anglosajona de ciencia política, en efecto, siempre pragmática y desencantada con el mundo, cree que cada voto vale igual, con independencia del ánimo del votante. Quizás Giardinelli y González, más afectos a los matices de la cultura continental, puedan invocar ejemplos en los cuales las emociones, o la falta de ellas, sí hacen una diferencia. Por ejemplo, es muy común ver que los jugadores de fútbol no gritan los goles que marcan contra sus equipos anteriores, en señal de respeto por estos últimos, quizás incluso con lágrimas en los ojos. Claro que semejante ejemplo nos lleva a preguntarnos cuál es la razón por la cual estos jugadores precisamente juegan en contra de sus anteriores equipos por los que sienten tanto cariño, y la respuesta es que le tienen más cariño todavía al dinero. Evidentemente, la metáfora deportiva es un arma de doble filo.

En realidad, la reticencia de Giardinelli y de González se debe a que ambos desconfían de la candidatura de Scioli, como si se tratara del proverbial caballo de Troya. Sin embargo, ellos mismos sugieren que quien le abre la puerta al caballo de Troya, a sabiendas de que se trata del caballo de Troya, pero avisa que lo hace renuentemente, entonces su acción, si bien no está completamente justificada, al menos no es digna de reproche, o no hay razones para exigirle otra conducta, como suelen decir los penalistas. El que avisa no traiciona, bien podría ser el eslogan de esta tesis.

Sin embargo, esta misma mañana hemos visto una nota en Infonews que explica precisamente qué es lo que sucede en el cerebro al momento de elegir (qué pasa en el cerebro a la hora de votar). Allí nos enteramos de que los miembros de Carta Abierta se han sometido gentilmente a un experimento neurocientífico. Después de todo, no hay que olvidarse de que los cerebros de Giardinelli y de González no son los únicos involucrados, sino que todos los cerebros entendemos de Carta Abierta comparten la preocupación de estos dos intelectuales. Precisamente, un equipo de neurocientíficos ha dado con lo que se suele llamar en la jerga “el dilema de Scioli”.

En efecto, a los intelectuales kirchneristas se les presentan dos escenarios distintos. En el primero (denominado en la jerga “Sciolivp+gobpciabsas” o “Scioli bueno”), Scioli se presenta como candidato a vicepresidente y luego como gobernador durante un período que abarca en total doce años. El 99,75 %  de los intelectuales kirchneristas que se sometió al experimento decidió votar  por “Scioli bueno” no solamente con ganas, sino agitando diferentes estandartes, incluso soltando globos y palomas. En el segundo (denominado en la jerga “Sciolipresidente” o “Scioli malo”), Scioli se presenta como candidato a presidente. Los neurocientíficos se asombraron al comprobar que en el caso de “Scioli malo” el 99,75 % de los intelectuales kirchneristas consultados manifestaron que lo votarían pero solamente a desgano, desgarrados, tal como González y Giardinelli lo han hecho público recientemente.

Los neurocientíficos en primer lugar aventuraron la curiosa hipótesis de que a estos intelectuales kirchneristas no podría interesarles menos la Provincia de Buenos Aires y/o que Scioli fuera presidente pero como resultado de haber sido vicepresidente, i.e. a raíz de la indisposición de quien fuera presidente a la sazón. 

Sin embargo, después de todo se trata de neurocientíficos, detectaron que en realidad la diferencia es cerebral. En efecto, habiendo escaneado el cerebro de los participantes en estos estudios, percibieron la diferente reacción del cerebro en ambos escenarios. Quienes votan con ganas a Scioli (lo que la jerga científica llama “Sciolivp+gobpciabsas” o “Scioli bueno”) evidentemente han sufrido un daño en la corteza prefrontal ventromedial. Este comportamiento es típico en el caso de psicópatas de baja ansiedad (conocidos por sus déficits socio-emocionales), que tienden a tomar decisiones utilitaristas, como también lo hacen quienes sufren de alexitimia, un desorden que reduce la conciencia de nuestros propios estados mentales (cf. Joshua Greene, Moral Tribes. Emotion, Reason, and the Gap between Us and Them, Nueva York, Penguin, 2013, p. 125). En cambio, quienes votan a Scioli a desgano (lo que la jerga científica llama “Sciolipresidente” o “Scioli malo”), lo hacen porque su cerebro funciona correctamente. Como bien decía Hobbes, paulatim eruditur vulgus. El vulgo aprende lentamente, pero aprendemos.

Podemos entonces concluir que, afortunadamente, los miembros de Carta Abierta se han recuperado afortunadamente del daño cerebral sufrido antes de votar por Scioli bueno y es por eso que hacen público su rechazo y su apoyo a la vez a la candidatura de Scioli malo. Enhorabuena. 

lunes, 5 de octubre de 2015

Mempo Giardinelli y el Voto peroísta



Mempo Giardinelli no es ningún tonto. Se ha dado cuenta finalmente de que “es un hecho que prácticamente toda la dirigencia kirchnerista… pasó, con diferentes gradaciones, por el menemismo, y aplaudió y consintió aquel desastre neoliberal que nos condujo al horrible 2001” (Voto cantado, pero con protesta). Giardinelli sabe además que el candidato presidencial actual por el kirchnerismo, Daniel Scioli no es una excepción ciertamente (antes bien, fue el poster boy del menemismo), a pesar de que ha sido elegido por la líder indiscutible del kirchnerismo. Encima, no lo “convence el candidato porque no transmite confianza política; porque en la provincia no hizo un gobierno inolvidable; porque su estilo amiguero lo hace demasiado moderado y es de temer que clarines, naciones, la tele y el empresariado feroz se lo van comer crudo y rápido”. Tampoco le merece mayor confianza el gabinete que Scioli tiene en mente para su eventual gobierno. Es por eso que Giardinelli se siente “entrampado”, “forzado”, “en una posición incómoda, crítica y hasta desagradable”, porque debe votar a Scioli. Es comprensible. En una palabra, Giardinelli está atormentado por su conciencia debido a su voto. 

De ahí que Giardinelli se viera obligado a diseñar una nueva concepción del voto para poder salir de dicho tormento. En realidad, no es la primera vez que Giardinelli saca algo de su galera intelectual para contribuir al debate político actual. Por ejemplo, Giardinelli ya había hecho una contribución inestimable a la teoría política mediante su doctrina del “golpe blando” (Armando Golpe blando, Arturo Golpe duro). No conforme con su anterior hallazgo, hoy se dirige nuevamente a la opinión pública para proponer una revolucionaria teoría del voto, que entendemos podríamos bautizar como la doctrina del “voto cantado, pero de protesta, a favor de la persona contra la cual estamos protestando” o “voto con explicaciones” (como diría el grupo Les Luthiers), aunque quizás sea más conveniente, en aras de la economía espacial, denominarlo como “voto peroísta”, debido a que se trata de una variación del tema ya tratado acerca de la estructura de los juicios valorativos del tipo “X pero Y” (Libertad o Dependencia).

La tesis es fascinante. Por un lado, se encuentran los votos sin más, o por excelencia, que hasta ahora eran los únicos que conocía la ciencia política. Por el otro, según la nueva doctrina del voto peroísta, en las próximas elecciones no es suficiente con saber por quién vota un elector sino además hay que conocer la motivación o estado de ánimo del votante, sin descartar la intensidad de la preferencia que siente el votante por su voto. La gran pregunta es qué diferencia hace el requisito agregado por la doctrina peroísta. ¿Acaso la motivación, el estado de ánimo, la intensidad, etc., deberían hacer que el voto valga más o menos que uno, como valían los votos hasta ahora? De todos modos, la incalculable contribución que hace la doctrina del voto peroísta es que permite votar todo lo bueno de un candidato, o todo lo que nos apetezca, y no votar todo lo malo o todo lo que no nos apetezca del candidato.

Nuestros lectores saben que no es la primera vez que la filosofía ha tratado esta cuestión. En efecto, por ejemplo, las discusiones utilitaristas, o consecuencialistas como suelen ser llamadas merced a un atinado cambio de branding, habitualmente se hacen preguntas acerca de si las preferencias de las personas deben ser contabilizadas por igual, o si acaso la intensidad de las mismas debe ser parte del cálculo, lo cual no es exactamente fácil de lograr. También nos viene a la mente aquella festejada diferencia hecha por John Stuart Mill cuando decía que él que prefería a un Sócrates insatisfecho antes que a un cerdo satisfecho. ¿Será que Giardinelli quiere asegurarse de que la opinión pública lo ubique más cerca de Sócrates que del cerdo? Quizás en algún diálogo platónico haya pistas sobre cuál habría sido la actitud socrática frente al voto que atormenta a Giardinelli. Hasta donde recordamos, sin embargo, Sócrates se tragó de buen grado no tanto un sapo sino la mismísima copa de cicuta, sin decir ni mu, a pesar de los ruegos de sus acólitos que le pedían que se escapara, lo cual era la conducta esperada incluso por el propio régimen ateniense. ¿Quizás el voto peroísta es una especie de purgante que permite tragarse el sapo, o la cicuta, pero digerirlo inmediatamente y expulsarlo del cuerpo en tiempo récord? 

Por otro lado, la teoría del voto peroísta hunde sus raíces hasta la doctrina medieval del doble efecto o de los efectos colaterales. Giardinelli, en efecto, quiere votar a Cristina, suponemos (aunque la critica bastante en la nota), pero su voto a Scioli es un efecto colateral, previsto aunque no deseado, de la intención de votar a Cristina. También nos recuerda cómo Alsogaray caracterizaba su propio voto por los radicales en las elecciones presidenciales de 1983, reveladoramente “como tomar aceite de ricino con la nariz tapada”. Se trata esta de una doctrina empleada por quienes sobreestiman a las intenciones por sobre los resultados, y por ejemplo, usan la doctrina del efecto colateral, como los automovilistas y los bombarderos, para exonerarse de responsabilidad por casos de homicidio. De ahí que los consecuencialistas no se dejen influir por esta clase de teorías, a las que consideran que no son sino un apaciguador de conciencias para poder lidiar con sus inaceptables consecuencias.

Hay un camino fácil que podría haber tomado Giardinelli. En efecto, Giardinelli dice que “Los candidatos del kirchnerismo, ciertamente, ya están fuera de discusión. Están instalados, muchas encuestas los dan triunfadores en las urnas, y por el bien del país uno espera que sea efectivamente así”. En otras palabras, dado que el triunfo de Scioli es altamente probable que suceda Giardinelli podría evitarse el sapo de tener que votarlo, ya que se trata de un sapo que va a ser ingerido por millones de personas de todos modos. Sin embargo, Giardinelli no suele tomar atajos, él toma el toro por las astas.

No podemos esperar hasta el 25 de octubre para ver cómo incide en el resultado electoral la doctrina peroísta del voto. ¿Cuánta valdrá el voto peroísta? ¿Más, menos, igual que el otro voto? Mientras tanto, nos tomamos el atrevimiento de expresar nuestras dudas sobre un par de puntos que contiene esta nueva sublime entrega del pensamiento de Giardinelli. El primero se refiere a que Giardinelli escribe la nota “en base al siguiente razonamiento [el subrayado es nuestro]: nunca me consideré kirchnerista, pero acompañé y celebré la mayoría de las grandes decisiones nacionales y populares de los últimos doce años”. Mucho nos tememos que Giardinelli, sin embargo, debe reconocer su condición de kirchnerista y salir del clóset. En efecto, para poner a prueba el “razonamiento” de Giardinelli pensemos en alguien que dijera “nunca me consideré nazi/liberal/peronista, pero acompañé y celebré la mayoría de las grandes decisiones nazis/liberales/peronistas”. Es hora de que Giardinelli cambie la manera en que se considera a sí mismo.

El segundo punto es que si a Giardinelli realmente le preocupa la corrupción, no terminamos de comprender por qué le preocupa el “pecado” solamente cuando lo comete la oposición, pero no cuando se trata de un “pecado kirchnerista”. Si en verdad le molesta la “podredumbre moral”, su voto por el kirchnerismo solamente puede ser explicado por una grosera disonancia cognitiva, que entendemos puede ser tratada si es detectada a tiempo.

El último punto es: ¿podría alguno de los “manipulados por el aparto comunicacional más extraordinario que hayamos visto”, i.e. alguno de los que votan por algún demonio de la oposición, explicar su propio voto en términos de la doctrina peroísta?¿Podría alguien votar por Stolbizer, Del Caño, Massa o Macri, pero entrampado, con resistencia, retobado, etc., y mediante el voto peroísta atenuar todos los efectos no deseados o colaterales de semejante decisión, votando todo lo bueno pero no lo malo? ¿O será que solamente quienes votan al kirchnerismo tienen buenas intenciones o merezcan poder apaciguar su conciencia? En realidad, quizás Giardinelli podría replicar que los opositores deberían hacer un mea culpa y reconocer que la oposición no tiene nada bueno, es pura maldad, y por lo tanto no hay nada que salvar.

La conclusión es la de siempre. Como todas las intervenciones de Giardinelli, con una sola disciplina, v.g. la ciencia política, no alcanza. Quizás teólogos, juristas, filósofos e historiadores de las ideas, todos juntos, nos ayuden a hacerle justicia. Están todos invitados.   

jueves, 17 de septiembre de 2015

Armando Golpe Blando, Arturo Golpe Duro (Otra Vez)



Lamentablemente, la democracia está en peligro otra vez debido a que nuestro país está atravesando nuevamente un Golpe de Estado blando o institucional a raíz de las elecciones en Tucumán. Antes de que Mempo Giardinelli comente el caso nuevamente, y para no aburrir a nuestros lectores, hacemos directamente referencia a nuestra última discusión sobre este tema fascinante: Armando Golpe Blando. ¿Arturo Golpe Duro? Por si hiciera falta, les recordamos a nuestros lectores nuestra posición acerca de la influencia de ciertos prejuicios burgueses en el debate axiológico entre el fraude y la violencia ocasionado precisamente por las elecciones en Tucumán: Si llega a ser Tucumana. Los mantendremos informados. Viva la Patria!  

domingo, 13 de septiembre de 2015

Milton, Satanás y el hiperkantismo

A esta altura, las siguientes palabras de Jorge Capitanich, cuyo revelador segundo nombre es Milton, terminaron siendo proféticas:



En efecto, no puede llamar la atención la calumnia cometida por Perfil contra ese gran pensador que es Mempo Giardinelli. Esta publicación satánica alega que dado que en 2007 Giardinelli había resaltado la miseria que había en el Chaco y la había comparado de hecho con campos de concentración, y que hoy cree que toda indicación de miseria alguna en el Chaco se debe a "los buitres de la comunicación", entonces Giardinelli habría incurrido en alguna contradicción o peor aún una falta moral, vaya uno a saber de qué tipo (click). 

A esta altura, nuestros lectores ya están prevenidos acerca de las argucias que emplean los medios de comunicación para debilitar a quienes apoyan la causa del pueblo, en este caso en particular, Capitanich y Giardinelli. Sin embargo, nos atrevemos de todos modos a explicar por qué no existe defecto alguno, ni intelectual ni moral, en la posición de Giardinelli.

En efecto, para atribuirle semejante defecto, habría que probar que Giardinelli hace referencia a dos hechos iguales aunque de modo diferente. Sin embargo, Giardinelli mismo se encarga de mostrar que el cambio de su posición acerca de la situación en el Chaco se debe simplemente a que la situación en el Chaco se ha modificado sustancialmente. Por si alguien todavía albergara dudas, solamente debería ingresar al sitio del INDEC y hacer click en "Chaco". Mientras tanto, no olvidemos que hoy en día nuestro país cuenta solamente con un 5 % de pobreza, 32,50 % de clase media, y el 62,50 suponemos es de clase alta (país generoso).

Asimismo es digno de ser destacado que Giardinelli no solamente se apoya en el cambio de los hechos sino además en lo que parece ser la adopción de una teoría moral diferente. En efecto, en una nota en Página 12 Giardinelli sostiene reveladoramente que "'Hay que ser muy canallas para fingir sentimientos que no se tienen, y que jamás han tenido estos carroñeros de la política que vienen a 'descubrir' lo que aquí cualquiera sabe: que decenas, centenares de niños qom, wichís y mocoiq murieron aquí, en iguales condiciones extremas, en los últimos 10, 20, 50 y 100 años" (click). Como se puede apreciar, mientas que en el pasado a Giardinelli le importaba la existencia misma de hambre, miseria, etc., ahora solamente considera moral una acción si es motivada por razones puramente morales. En efecto, los medios son satánicos o canallas no porque denuncian la miseria (Giardinelli mismo solía hacerlo) sino que la denuncia se debe a intereses políticos. Por lo cual, según Giardinelli, suponemos, solamente un kirchnerista puede denunciar la miseria del Chaco. Los demás debe callarse la boca.

La posición reciente de Giardinelli puede ser designada como "hiperkantismo". Todo acto moral que no se deba a un motivo moral es eo ipso inmoral. Para esta posición el hiperkantismo, v.g., no deberíamos salvar a un niño que se está ahogando si la única razón por la que lo haríamos es que hay cámaras de televisión cerca y queríamos salir en televisión. Quizás al niño que se ahoga no le importaría en absoluto y se conformaría con un mero consecuencialismo, pero al hiperkantiano sí: la acción debe ser realizada según la intención correcta, y si no, mejor no realizarla. EE.UU., v.g., entró en la segunda guerra no para impedir el Holocausto sino para proteger sus reservas de petróleo, todo lo cual nos hace dudar de la moralidad de su decisión. Nos preguntamos así y todo  si quienes estaban en un campo de concentración no se hubiesen conformado con un consecuencialismo menos pretencioso. Sea como fuere, no es casualidad que este mismo hiperkantismo es el que suscribe la prestigiosa Carta Abierta para denunciar a su vez a las denuncias por corrupción (justo lo que faltaba, apartado nro. 3: "La tesis de la motivación contraproducente").

Finalmente, el mismísimo gobernador Capitanich atribuye la muerte de niños qom a razones culturales (todo es cultura), i.e. a que son los padres quienes dejan morir a sus hijos. Mientras que en el resto del país mucha gente se queja por la limitación a la muy burguesa libertad de comprar divisas extranjeras, muy pocos reparan en que Capitanich reconoce el valor de la libertad multicultural a tal punto que defiende la libertad de ciertas familias de no atender a sus hijos menores de edad. Da la impresión de que así como un Testigo de Jehová no permite la transfusión de sangre ni siquiera a un menor de edad, parece que según Capitanich hay culturas en el Chaco que no atienden a sus hijos, y el Estado debe respetar dichas culturas. A veces, sin embargo, parece que Capitanich va demasiado lejos con su liberalismo.          


sábado, 7 de marzo de 2015

Preguntas kirchneristas frecuentes

En la habitual reunión de los viernes del equipo de redacción del blog surgió lo que entendemos es una muy válida inquietud acerca de la última nota escrita por Eduardo Anguita (A la caza de los espías). Su muy moderado kirchnerismo no solamente debe haber hecho dudar a más de uno si sigue siendo kirchnerista, sino que además tiene un tono decididamente propedéutico o didáctico, a tal punto que despierta bastante curiosidad saber a qué público se dirige. Como suponemos que las épocas venideras se harán la misma pregunta, para facilitar la comprensión futura precisamente hemos decidido poner en contexto las opiniones de Anguita en términos de las preguntas a las que parecen responder o de las inquietudes que parece satisfacer.

- ¿No fue una excelente decisión por parte del Gobierno la de otorgarle la jubilación a Stiuso, a quien considera ser el autor de varios delitos, entre ellos la muerte de Nisman, amén de haber espiado a opositores, jueces (si es que hay alguna diferencia), etc.? (Otro tanto, por supuesto, se aplica a Milani, quien en lugar de ser jubilado directamente fue designado Jefe del Ejército).
R: “Oscar Parrilli salió a cazar a Jaime Stiuso: dio la patente de la Cherokee negra que trasladó al espía más importante de la década en su cruce a territorio uruguayo tras declarar –como testigo– ante Viviana Fein y que salió de la fiscalía sin que pesara ninguna acusación sobre su vínculo con el fallecido Alberto Nisman. Es decir, el Gobierno no aclara qué sospechas tiene sobre la relación entre el espía y el fiscal sino que carga sobre Stiuso con una acusación temeraria que, de ser cierta, indicaría no sólo el descontrol de los agentes de inteligencia, sino que éstos están vinculados a narcotraficantes. (…). Lo que denuncia Parrilli lleva a pensar que lo de pinchar teléfonos sin permiso a políticos opositores… es un juego de chicos al lado de hacer contrabando o estar asociados al narco”.

- Hmmm, puede ser. Pero ¿Arroyo Salgado, como Stiuso, siempre estuvo en guerra con Eurasia, no? Es decir, ¿siempre fue un agente del grupo Clarín, o no?
R: “Arroyo Salgado llegó al juzgado de San Isidro en el momento más álgido de la causa por la identidad de Marcela y Felipe Noble. Ella llegó por ser la esposa de Nisman, también apoyada por Stiuso, en un momento donde claramente los agentes de Inteligencia tallaban en esta historia. Quedará por saber si Stiuso y compañía creían en que Felipe y Marcela eran hijos de desaparecidos o simplemente alentaron una versión que era funcional a la pelea que el Gobierno daba contra todas las zonas oscuras del Grupo Clarín. La jueza ordenó en diciembre de 2010 que se tomara una muestra de sangre de ambos por vía compulsiva. Era, por entonces, una enemiga de Héctor Magnetto y Ernestina Herrera de Noble”.

- Bueno, como dice Mempo, ¿quién no tuvo alguna vez un "claroscuro" o una “metida de pata”? Así y todo, es innegable que el Gobierno se condujo con mucho tacto en relación a la familia de Nisman. ¿O estuvo mal el Gobierno al tratar a Nisman como un delincuente, incluso después de muerto, y en ignorar a su familia, sobre todo a sus hijas?
R: “Así como estuvo ausente la idea de declarar duelo o de darle las condolencias a la familia de Nisman, está ausente en el Gobierno una iniciativa que muestre una vocación por la transparencia institucional y por mejorar los órganos de control”.

- Dejemos las reglas de etiqueta y vayamos a esta malsana obsesión de querer aplicarle el Código Penal a los funcionarios del Gobierno. ¿Obviamente el Código Penal es un arma golpista, no? ¿Quién puede siquiera sospechar de un Gobierno como el nuestro? ¿No equivale a dudar de la honestidad misma de Cristina, que es buena, todopoderosa e infalible? Además, Diana Conti ya había explicado que para hacer política hace falta tener mucha plata.
R: “hay una buena cantidad de expedientes abiertos que tocan de lleno a funcionarios de primera línea. La pregunta, una vez más, es si las distintas causas que se tramitan son un golpe o constituyen un escenario similar al que ya ocurrió en otros procesos electorales de la región sin ningún tipo de quiebre institucional. Concretamente el caso de Brasil y Petrobrás es el más elocuente”.

- Todo lo que Ud. quiera, pero ¿qué hacemos si insisten con el partido judicial y el golpe blando? ¿Los vamos a buscar a sus casas? ¿Les mandamos a la AFIP (algún impuesto deben pagar los jueces, o van a pagar quizás en el futuro) como solemos hacer con la oposición, o directamente usamos palos y gases?


“El oficialismo no puede hacer otra cosa que mantenerse en los mecanismos constitucionales, (…). No sólo porque algunos de estos magistrados eran considerados cercanos a la Casa Rosada, sino porque básicamente no hay manera de sortear los mecanismos institucionales. La idea de rodear a la Presidenta para defenderla de los embates es bien recibida por un sector importante de los votantes K pero, al mismo tiempo, genera rechazo en buena parte de la sociedad. Mostrar tranquilidad es la mejor manera de transmitir que los funcionarios no tienen nada que ocultar y, sobre todo, que están dispuestos a rendir cuentas de sus actos”.

- O sea que la idea no está tan mal en sí misma, sino que genera rechazo en la sociedad. Quizás en un futuro sea mejor recibida, o volvemos a sacar el 54 %  de los votos o más: la dejamos entonces para más adelante. De todos modos, es innegable que existe una obsesión de aplicar el Código Penal a los funcionarios. ¿Está prohibido cometer delitos, incluso si el Gobierno otorga una asignación universal por hijo mediante un decreto?
R: “La idea extendida es que la corrupción es un mal más allá del color político. (…). Los logros, importantísimos, en inclusión social o derechos humanos, no son un escudo para eludir otros temas. Es más, se corre el riesgo de que se bastardeen esas conquistas a los ojos de parte de la sociedad.”.

- Entiendo. El problema entonces, otra vez, no es que esté prohibido cometer delitos, sobre todo por parte de los funcionarios públicos, sino que queda mal o pone en peligro la reputación política del Gobierno o incluso la de los derechos humanos. ¿Pero está mal también entonces decir que Lorenzetti es un general golpista, como dijo el diputado Juan Manuel Pedrini, o pedirle el juicio político, como ya están anunciando algunos diputados kirchneristas? ¿La Corte Suprema sirve para algo en un sistema democrático? ¿Los jueces federales no deberían pertenecer todos a Justicia Legítima?
R: “el intento de desacreditar al presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti, por parte de algunos legisladores oficialistas, es muy negativo en un terreno en el que Néstor Kirchner fue un ejemplo: cumplió con todos los mecanismos institucionales para modificar la composición del máximo tribunal de Justicia argentino. A diez años de aquello es mejor valorar el avance que entrar en una interna que amenace con crear confusión sobre lo que es democrático y lo que no lo es”.

Vale la pena reconocer que las preguntas a las que responde Anguita no solamente son las mismas que nos hacemos nosotros sino que son compartidas, por supuesto, por distinguidos intelectuales como Mempo Giardinelli o ese verdadero intelectual colectivo o  colectivo de intelectuales que es Carta Abierta.

No tenemos ningún empacho en reconocer que estamos viviendo bajo lo que quizás sea el mejor Gobierno de nuestra Historia. Pero entonces es innegable que semejante hecho da muchísimo que pensar tanto sobre nuestros Gobiernos cuanto sobre nuestra historia.


martes, 17 de febrero de 2015

Armando Golpe Blando, ¿Arturo Golpe Duro?

La redacción del blog se ha reunido de emergencia (nuestras reuniones ordinarias tienen lugar los días viernes) para advertir a quienes tenían pensado ir mañana a la marcha del 18 F que por favor no lo hagan sino después de haber leído la nota que Mempo Giardinelli (MG) publicara en Página 12 al respecto (click). Se trata de una nota con muy serias acusaciones que deben ser tenidas muy seriamente en cuenta. Ignoramos el alcance de este blog, pero podemos estar seguros de que nuestros lectores si asisten a la marcha, no será porque no les avisamos.

Según MG hay “en marcha” un “golpe de Estado”. Se trata de un golpe muy pocas veces visto, no solamente porque están armando un golpe blando, sino porque se trata de un golpe constitucional. En efecto, según MG, que los fiscales acusen y que la gente se manifieste, si bien a primera vista parecen ser meramente ejercicios de sendos derechos, en realidad es anti-democrático. En rigor de verdad, MG no es el primero en creer que la democracia y los derechos no tienen por qué llevarse muy bien que digamos. El liberalismo del siglo XIX no dormía precisamente por el miedo que le daba esa confrontación. Lo curioso es que MG no se haya dado cuenta de que él mismo es un liberal.

Obviamente, MG no ignora que tanto los fiscales como los ciudadanos, como típicos porteños que son, van a argüir que están ejerciendo sus derechos precisamente constitucionales y que por lo tanto mal pueden estar participando en una marcha golpista. La respuesta de MG es muy sutil. No solamente MG reconoce que hasta puede haber “protestas genuinas” coladas en la manifestación, sino que MG sostiene que los fiscales y los manifestantes en realidad usan a la Constitución como una excusa, pero lo que quieren en el fondo es dar un golpe.

La teoría de MG va a revolucionar el pensamiento jurídico de Occidente. En efecto, a pesar de que la venta de pasajes en avión es tan legal como manifestarse, para MG si alguien le comprara un pasaje a otro con la esperanza de que el avión se cayera, semejante acción sería criminal porque dicha transacción tuvo lugar bajo el supuesto de una esperanza ilegal (o inmoral, dejamos que el legislador se expida al efecto). Quizás los manifestantes de mañana tengan derecho a manifestarse, pero sus esperanzas dejan mucho que desear; por lo tanto, un juez mempiano no debería permitírselos. Nos atrevemos a proponer que la misma interpretación constitucional se aplique al derecho de voto y que solamente cuenten los votos de quienes esperan que el partido del pueblo salga victorioso en las elecciones.

Un caso que podría dejar perpleja a la jurisprudencia mempiana es el siguiente. Supongamos que tenemos un vecino al que detestamos profundamente y un día nos enteramos de que se trata de un violador de DD.HH. (que no trabaja en la Secretaría de DD.HH.). La severa interpretación mempiana impediría que denunciáramos a nuestro vecino ya que lo haríamos no en aras de los derechos humanos sino para no encontrarlo en el ascensor.

Los motivos de los porteños malcontentos son obvios. Están frustrados por las conquistas sociales y laborales logradas en estos años, por la inclusión social y el igualitarismo típicos “de todo gobierno peronista”, aunque por otro lado francamente no tienen de qué quejarse gracias a los ya no sabemos cuántos casos aislados que ha habido de muerte por desnutrición infantil.

A mayor abundamiento y para despejar toda duda, MG hace público que “la Procuración del Tesoro de la Nación, que representa al Estado, aportó esta misma semana documentos probatorios de que en absoluto hubo conductas inadecuadas ni delictivas por parte del gobierno nacional”. MG tiene razón. Si hay alguna institución en la que podemos confiar ciegamente es cualquiera que dependa directamente de la Presidencia de la Nación.

Por si hiciera falta que aclarase que no es lo que se dice un oficialista obsecuente, MG dice a los cuatro vientos que el actual gobierno “ofrece claroscuros y metidas de pata, como ciertos excesos verbales de la Presidenta, la desdichada rotura de un diario por el jefe de Gabinete y algunas defensas corporativas de funcionarios de dudosa moral”. En efecto, de este Gobierno jamás se podrá decir que mintió, qué decir de violar la ley, o que no puso a la disposición de la Justicia a todos los funcionarios sospechados de haber cometido delitos, o que se le murió un fiscal justo cuando lo investigaba, etc.

Para colmo de males, MG advierte que la denuncia del Fiscal tuvo lugar “no casualmente el viernes, para que todo el fin de semana largo no se hable de otra cosa en los Carnavales”. Otra vez, típico de un porteño, esto de querer arruinar el fin de semana de carnaval. Juan Carlos Mareco debe estar dando vueltas en su tumba. Pero, a Dios gracias, nos tranquiliza MG al señalar que “Por fortuna en el interior, en la Argentina profunda, todo es diferente y para nada el país real comparte la locura inducida que se vive en la Ciudad de Buenos Aires”.

En fin, MG nos convenció. Es más, la actitud de quienes critican al Gobierno nos hace acordar a la conducta del cliente molesto antiperonista que se queja por un tenedor ligeramente sucio en el siguiente sketch de Monty Python, así como la reacción del personal del restaurante nos hace acordar precisamente al Gobierno por su solícita actitud ante cada crítica (quizás se deba además a una asociación de ideas motivada por la reciente y brillante comparación que hiciera el Secretario de Coordinación Estratégica para el Pensamiento Nacional entre los cocineros y los fiscales). Bon appétit:





sábado, 14 de junio de 2014

Código Penal mata Relato



En su nota de hoy en Página 12, Mempo Giardinelli (MG) sale en defensa del Gobierno en ocasión de la discusión originada por el caso Ciccone (click). Sus argumentos básicamente giran alrededor del tema de "Clarín Miente", con algunas ligeras e interesantes variaciones, aunque igualmente inefectivas.

En efecto, MP sostiene (1) que "más allá de las responsabilidades que eventualmente le correspondan, es obvia la intencionalidad política de quitarlo de la línea de sucesión constitucional y anular cualquier futuro político que él pudiera tener" (el subrayado es nuestro). Además, la Corpo se está vengando por las AFJP.  

Para MG, entonces, "Clarín Miente" se ha transformado en "Clarín dice la verdad pero sólo para satisfacer sus propias ambiciones políticas" (habíamos visto que hasta Boudou reconoce que Clarín a veces dice la verdad: click). Se trata de lo que en ocasión de Carta Abierta 13 habíamos llamado "la tesis de la motivación contraproducente" (Carta Abierta 13).

Según este criterio hiperkantiano, no podríamos denunciar a un vecino criminal de lesa humanidad si nuestra motivación última fuera no cruzarlo en el ascensor, y/o deberíamos oponernos a la participación de EE.UU. en la Segunda Guerra Mundial, ya que lo que efectivamente movió a los EE.UU. fue el hecho de que sus posesiones en el Pacífico estaban amenazadas, y no porque, v.g., estaba teniendo lugar un Holocausto. Además, hasta ahora al menos el art. 34 del Código Penal entre las razones por las cuales podemos quedar exentos de responsabilidad penal no incluye la de ser enemigo de las corporaciones, o ser amigo del pueblo para el caso. Una eventual reforma del Código podría ser aprovechada para incluir nuevas causales de justificación.

La segunda variación de "Clarín Miente" es que (2) según MG "la corrupción se ha convertido en el sello más oscuro de la democracia, y no por creación del actual gobierno sino por esa vergonzosa, infame tradición política que se generalizó con la dictadura militar y en particular desde el menemismo". En otras palabras, en nuestro país la corrupción es una tradición, y a nadie se le ha ocurrido castigarla, al menos hasta ahora. 

Ahora bien, decir que existe una tradición es sólo comprobar un hecho. También puede existir una tradición de hacer desaparecer personas, y no por eso vamos a defenderla. Pero lo más notable es que lo que para MG son "flancos débiles [del Gobierno] sobre todo en materia de corrupción", son delitos contra la administración pública y por eso están penados. En otras palabras, parafraseando a Jacobo Winograd, Código Penal mata Relato, e incluso mataría al mejor Gobierno de la historia. 

Quejarse de que existe una tradición por la cual un delito como el de "corrupción" no ha sido castigado aún en realidad es dar el mejor argumento para empezar a castigarlo. Es precisamente el desajuste entre la realidad y la norma lo que explica en primer lugar la necesidad de la prohibición. En cuestiones como éstas, alguien tiene que tirar la primera piedra. Y Clarín, gracias al Gobierno, algún día hasta podría enorgullecerse de que si no fuera por el terrorismo mediático, jamás nos habríamos enterado de las denuncias por corrupción. La ironía mayor sería que Clarín fuera el que ayudara a la Justicia a vendarse los ojos. 

El tercer argumento es una variación conocida de "Clarín Miente" que consiste en que, en muy pocas palabras, (3) no hay oposición. En efecto, el problema según MG es que Clarín "se hace un festín en casos como el de Boudou" ya que Boudou "no puede ni podrá, y lo sabe, con periodistas expertos en ocultar y mentir –antes showmen que informadores–, que son los que formatean las cabezas y los discursos de casi toda la dirigencia opositora, tan camaleónica, hipócrita y carente de principios sólidos". 

La réplica es obvia. Si hay o no oposición lo decide el electorado, el cual bien podría votar a los "suplentes" como los designaba antes la Presidenta o a los "formateados" como los llama MG, en cuyo caso MG tendría que tragarse la píldora de la democracia, tal como muchos otros tuvieron que tragársela. Por lo demás, con formateo y todo, y Clarín a toda marcha, Cristina Kirchner obtuvo el 54 % hace nada más que dos años.

Finalmente, MP pone en duda al juez Lijo, por sus decisiones en otros casos. Suponemos que así como Campagnoli está siendo investigado por mal desempeño en sus funciones, otro tanto sucederá con Lijo, si es que le cabe el sayo. Después de todo, Boudou no puede quejarse de persecución judicial. Ya se deshizo de un Procurador General, un juez y un fiscal. MG puede dormir tranquilo.