miércoles, 4 de abril de 2012

Una de Delitos comunes y políticos



[Vecino] Yo escuché un grito. Vi un hombre bajando las escaleras. Había una banda roja que le corría por la pierna.
[Omar Sharif como policía militar alemán] ¿Es Ud. consciente de que sólo los generales usan la banda roja?
[Vecino] Sí señor. Por eso tenía miedo.

[Voz en off] En esta noche, una línea será trazada…

[Inspector polaco] ¿Qué pasa si el asesino es realmente un general?
[Omar Sharif] La justicia es ciega, mi querido inspector.

[Voz en off]… entre revolución y traición…

[Peter O’Toole, general alemán] Para cuando cerremos la red, los tendremos exactamente donde los queremos.
[Otro general alemán: Donald Pleasance] ¿No es eso algo excesivo?

[Voz en off]… entre bajas y víctimas…

[Tom Courtenay] ¿Está Ud. lo suficientemente loco como para creer que va a salirse con la suya?

[Voz en off]… entre guerrero y criminal…

[Shariff] Uno de ellos es un asesino.
[Philippe Noiret] ¿Sólo uno?

[Voz en off] … pero sólo cuando se cruza la línea…

[O’Toole] ¿Cuál de nosotros cometió traición?

[Voz en off] … la verdad será revelada.

[Sharif] No estoy interesado en una traición general, estoy interesado en un asesinato.

[Tom Courtenay] Debería haberme matado, general.

Chocolate, Bombón, Helados, pero en Pantalla "gigante"

No pudimos resistir la tentación y por eso copiamos el video que puso Lucas en su blog acá de algunas escenas de la película "Wittgenstein" de Derek Jarman. Por más que duela reconocerlo, el gusto cinematográfico de Lucas es impecable, demasiado para nuestro gusto. El parecido entre el actor principal y el Tano Fazzini hizo que primero creyéramos que se trataba de un biopic sobre el periodista deportivo. Pero hasta donde sabemos el Tano no trabajó en Cambridge ni conoció a Russell o a Keynes, ni se peleó con Popper, ni tampoco se habla de un primer y segundo Fazzini. Por otro lado, no nos extrañaría enterarnos de que al Tano, como a Stanley Cavell, le gustan las comedias de Hollywood de la época de oro.

domingo, 1 de abril de 2012

Argumentos ilegales sobre Malvinas




Es natural que la sola mención de la “causa” de las Malvinas suela estar asociada con el nacionalismo y que dicha asociación provoque cierta desconfianza. En primer lugar, con una asombrosa precisión el nacionalismo argentino estuvo ligado a casi todas las causas equivocadas, la dictadura militar en particular. Sin embargo, de ahí no se sigue que el nacionalismo sea en sí mismo necesariamente el problema. En realidad, se trata de una noción típicamente política en su indeterminación ya que se podrían invocar argumentos nacionalistas, por ejemplo, tanto a favor como en contra de la invasión de 1982. Dado que los argumentos a favor son conocidos, en contra – sin entrar en consideraciones estrictamente morales – se podría sostener la imprudencia e irresponsabilidad superlativas de hacer la guerra a Gran Bretaña y de ese modo fortalecer a la dictadura militar vernácula.


En segundo lugar, el natural recelo provocado por el nacionalismo puede ser atribuido a cierta exageración respecto al vínculo que existe entre un Estado y su territorio. En efecto, no es infrecuente que algunos sostengan que entre un Estado y su territorio existe una conexión tal que sería imposible concebir, por ejemplo, a la Argentina sin su territorio esencial o sustancialmente argentino. En realidad, las naciones requieren de cierto territorio, de un territorio para poder existir y actuar, antes que de un determinado y único territorio en particular. En todo caso, la relación que guarda el país con su territorio es el resultado de varias decisiones políticas (las cuales muy probablemente incluyan tratados, guerras, etc.) antes que un destino asegurado de antemano.


Por otro lado, tienen razón quienes sostienen que un país como el nuestro con una densidad de población minúscula puede fácilmente arreglárselas sin contar con una porción mínima de territorio. Este argumento, sin embargo, no es invocado por Gran Bretaña, y muy probablemente se deba a una muy buena razón, ya que implicaría sostener que un país sólo tiene derecho al territorio que necesita. Ahora bien ¿acaso Gran Bretaña necesita estrictamente a las Malvinas, Gibraltar, la península de Cornwall o Gales para el caso? ¿Y si fuera el caso, más que Argentina?


En realidad, el argumento más fuerte que invoca Gran Bretaña es el principio de derecho internacional según el cual el territorio sigue a la voluntad de la gente, con independencia del origen del territorio. El problema con el principio del consentimiento es que no es fácilmente compatible con otro reciente principio del derecho internacional acorde con la época de la descolonización, según el cual la ocupación colonial es en el fondo el producto de una agresión y por lo tanto lisa y llanamente ilegal. El hecho de que dicha ocupación haya contado con el apoyo de la población en el territorio en cuestión no puede ser decisivo, particularmente cuando dicha población es mayoritaria o totalmente colonial. Es natural que la ocupación colonial produzca resultados colonialistas. La ocupación colonial es entonces como un delito continuo o permanente, cuyos efectos siguen en vigor mientras dura el delito. Para que empezara a contar el plazo de la prescripción primero habría que desocupar el territorio, lo cual frustraría ciertamente la reivindicación colonial.


Habría que tener en cuenta además que la legítima defensa invocada en 1982 por Gran Bretaña ante la agresión argentina no le otorga derecho alguno de soberanía sobre las islas, sino que sólo podría justificar legalmente los actos de guerra cometidos contra nuestro país en dicha ocasión. La legítima defensa en contra del agresor si bien justifica repeler al agresor no implica sin embargo el derecho de poder quedarse con los bienes del agresor.


Es entonces comprensible la desconfianza que suelen inspirar los nacionalistas al hablar de casi cualquier tema, en especial de la relación entre el territorio y el Estado. Pero de ahí no se sigue que el nacionalismo no tenga sentido como ideología política y que por lo tanto la Argentina no tenga derechos sobre las Malvinas. Al fin de cuentas, la aspiración británica no es menos nacional que la argentina. Para poder oponerse sin más a la reivindicación pacífica de las islas habría que defender un régimen político completamente cosmopolita (lo cual además por implicación impediría toda reivindicación nacional sobre las islas, incluyendo la británica) o el anarquismo, dos posiciones que, aunque no carecen de atractivo, tienen graves problemas propios.

viernes, 30 de marzo de 2012

Violencia: criminal, política, terrorista

 ¿Existe alguna diferencia entre la violencia criminal, la política y el terrorismo? Se suele creer que entre la criminal y la política hay una diferencia de principios (una sigue principios, mientras la otra no) lo cual explica por qué es preferible la segunda a la primera, pero también se suele creer que la violencia terrorista es peor que la meramente criminal precisamente porque sigue ciertos principios. Por si esto fuera poco, no podemos olvidarnos de que el Estado también ejerce violencia política, de hecho se arroga el monopolio de la misma.  


Celo excesivo




«el director de Comunicaciones en la Argentina del correo alemán DHL Post, Juan Carlos Perelli, confirmó a LA NACION que "DHL Express incurrió en un celo excesivo en la interpretación de la normativa", razón por la cual se interrumpió el envío a domicilio de las compras hechas por particulares, obligándolos a ir a Ezeiza a retirar los paquetes» (link). ¿Qué puede querer decir "celo excesivo" interpretativo? En primer lugar, "excesivo" en este caso sólo puede ser enfático, pero al borde de la redundancia. En segundo lugar, ¿querrá decir que interpretaron tan bien que en realidad lo hicieron mal?

jueves, 29 de marzo de 2012

Metafísica analítica: ¿una contradicción en sus términos? Parece que ya no lo es

Convocatoria a presentación de trabajos.
 
Los días 16 y 17 de agosto de 2012 tendrá lugar en Sadaf (Sociedad Argentina de Análisis Filosófico), Buenos Aires, el Tercer Coloquio de Metafísica Analítica.
 
El propósito de esta serie de coloquios, que han tenido lugar cada dos años a partir del 2008, es el de fomentar y difundir en la comunidad filosófica de Sudamérica la aplicación de perspectivas y herramientas características de la filosofía analítica al análisis de cuestiones metafísicas, y promover la creación de un ámbito de discusión para los filósofos de la región que compartan dichos intereses y enfoques.
 
Se invita en consecuencia a estudiantes e investigadores a participar enviando a coloquio.metafisica@gmail.com, hasta el 14 de mayo de 2012, propuestas de presentaciones en la forma de resúmenes ampliados de aproximadamente 1000 palabras, preparados para referato ciego, y en los que se indiquen con claridad las líneas centrales de la argumentación a desarrollar. Los idiomas del coloquio serán el inglés y el castellano.
 
Comité organizador:
José Tomás Alvarado Marambio (Pontificia Universidad Católica de Chile).
Fabián Mié (Universidad Nacional del Litoral – Conicet).
Gonzalo Rodriguez-Pereyra (Oriel College, Oxford).
Ezequiel Zerbudis (Universidad de Buenos Aires – Universidad Nacional del Litoral).

Simetría política



miércoles, 28 de marzo de 2012

Algo que leímos en facebook



Una nota interesante acá. Aunque lo del Ateneo es discutible.

Chocolate, Bombón, Helados

No pudimos resistir la tentación y por eso copiamos el video que puso Lucas en su blog acá de algunas escenas de la película "Wittgenstein" de Derek Jarman. Por más que duela reconocerlo, el gusto cinematográfico de Lucas es impecable, demasiado para nuestro gusto. El parecido entre el actor principal y el Tano Fazzini hizo que primero creyéramos que se trataba de un biopic sobre el periodista deportivo. Pero hasta donde sabemos el Tano no trabajó en Cambridge ni conoció a Russell o a Keynes, ni se peleó con Popper, ni tampoco se habla de un primer y segundo Fazzini. Por otro lado, no nos extrañaría enterarnos de que al Tano, como a Stanley Cavell, le gustan las comedias de Hollywood de la época de oro.



martes, 27 de marzo de 2012

Relativismo cultural II



Los gobiernos, cuando envían un embajador, deberían conocer la idiosincrasia del país de destino. En este caso, el gobierno polaco debería haber tenido en cuenta la idiosincrasia argentina. De ahí que sorprenda la reacción del embajador polaco ante los dichos del Secretario de Comercio: click. Después de todo, si Polonia tiene razón, España debería habernos declarado la guerra hacer rato, y el Inadi mismo debería intervenir, teniendo en cuenta la preocupación gubernamental por la discriminación. En Argentina defendemos la tesis de la autonomía estética del chiste, incluso en casos de chistes discriminatorios. La cuestión es si algo discriminatorio puede causar gracia. Quienes se resisten a la autonomía del chiste creen que la gracia de la broma depende lógicamente de su moralidad.
Alguien podría decir que, v.g., si bien en Estados Unidos los chistes de polacos son muy frecuentes, ningún funcionario público se referiría despectivamente a los polacos--aunque, reconozcamos, un funcionario público estadounidense, irónicamente, sí podría invadir Polonia. Por suerte, queda siempre la reconfortante hipótesis de que las declaraciones de Moreno no existieron. En cuyo caso, es muy revelador que un conocido periodista, Alfredo Leuco, que podría ser descripto como anti-K, mientras hacía su columna diaria en el programa de radio de Fernando Bravo en Continental, no pudo contener la risa al leer las declaraciones de marras y tuvo que salir del aire varios segundos antes de continuar. La gracia que los dichos no existentes de un kirchnerista le causaron a un anti-kirchnerista como Leuco es sintomática de nuestra cultura política: estamos peor de lo que pensamos.

lunes, 26 de marzo de 2012

La Posición originaria



 



El momento morenista misionero (MMM: véase acá) representa todo un desafío para la teoría política, en especial la contractualista. ¿Qué respondería un rawlsiano si alguien en la posición originaria, reveladoramente, le dijera (a): "ponete en cuatro"? ¿O: (b) "gordo puto"? ¿Y: (c) "polaco pelotudo"? Quizás el velo de ignorancia descartaría (b) y (c) por obvias razones. Pero (a) podría ser viable (no vamos a hacer nombres, por las dudas, pero un brillante profesor brasileño nos había señalado cuán reveladora es la expresión "la posición originaria"). Si planteáramos esto en términos de la nueva fundamentación de la teoría de la justicia que aparece en el "segundo" Rawls, ¿habría alguna diferencia? ¿Forman parte (b) y (c) de un desacuerdo razonable? Otra vez, (a) parecería pasar el test. Y si optáramos por el paradigma discursivo habermasiano de la situación ideal de habla, las cosas no parecerían ser muy diferentes.

Cambio conceptual




Si lo que informa La Nación acá es cierto (nótese por favor que la Secretaría de Comercio niega que las afirmaciones en juego hayan tenido lugar), el Secretario de Comercio Moreno está operando un verdadero cambio conceptual en política: las viejas antinomias ideológicas han sido reemplazadas por diferencias literalmente de peso y/o orientación sexual, amén de la ascendencia inmigratoria y de la aptitud intelectual de la misma (vale agregar que en Estados Unidos, incidentalmente, los chistes de polacos son muy populares y juegan el mismo papel que los equivalentes sobre gallegos, tan populares en Argentina). Estamos ante un verdadero nuevo momento conceptual, comparable, v.g., al que tuvo lugar con la aparición del término "Estado" como un categoría clave del pensamiento político durante las primeras décadas del siglo XVII. Más allá de la incorrección política--la cual es irrelevante en el caso de los cambios conceptuales (por si hiciera falta, recuérdese la transformación del significado de "teología política", una expresión creada por los anarquistas pero luego empleada por quienes defienden al Estado mismo), resta decidir si este cambio conceptual es mejor comprendido en los términos skinnerianos de  la Escuela de Cambridge, o en los koselleckianos de la literalmente historia conceptual o Begriffsgeschichte, y no hay que olvidar a John Pocock y el uso que le da a la noción arendtiana (y heideggeriana) de "momento": quizás estamos frente a un nuevo momento, moreniano o morenista, de la política. Pase lo que lo pase, quienes se dedican a la genealogía del discurso político están de parabienes.

Reruns



Una nota publicada en Clarín el año pasado acá, pero que puede ser útil en las clases ahora:


En los últimos tiempos se ha vuelto moneda corriente asociar de manera poco halagüeña a la ideología kirchnerista con la así llamada “lógica amigo-enemigo”. Esta crítica descansa, sin embargo, sobre al menos dos frecuentes malentendidos en el campo del pensamiento político.
Un primer malentendido consiste en creer que como fue el jurista alemán Carl Schmitt (de conocida aunque relativamente breve vinculación con el nazismo) quien popularizó el uso político de la lógica amigo-enemigo, por lo tanto la antinomia amigo-enemigo es necesariamente nazi. Sin embargo, las propias decisiones políticas del mismo Schmitt muestran lo contrario: antes de vincularse al nazismo Schmitt ya había empleado la lógica amigo-enemigo en contra del nazismo para impedir que pudiera competir electoralmente durante la República de Weimar. Además, si cualquiera que usara la distinción amigo-enemigo en política fuera por eso un nazi, a la mesa de Schmitt se sentaría la flor y nata del republicanismo clásico: Cicerón, Salustio, Tito Livio, Lucano, Tácito y Maquiavelo, entre otros.
Para el pensamiento republicano clásico, el miedo al enemigo mantenía unida a la república romana , y lo que provocó su caída fue la destrucción de su “archirrival” Cartago a manos de Roma misma. Asimismo, los republicanos clásicos y Schmitt están totalmente de acuerdo en que la antinomia amigo-enemigo debe llevar una muy clara etiqueta que advirtiera al eventual consumidor político: “sólo para uso externo”, por la obvia razón de que la importación literal de categorías bélicas a la vida política interna haría de un conciudadano un enemigo con consecuencias catastróficas.
Un segundo malentendido consiste en creer que el uso de la antinomia amigo-enemigo en política conduce necesariamente al empleo de violencia física o discursiva. Un breve repaso de la terminología política estándar mostraría que el uso de vocabulario bélico no es incompatible con una política pacífica y democrática . Somos injustos al criticar el uso político de “enemistad” y afines, ya que nos resultan indiferentes o incluso simpáticas expresiones tales como “polémicas”, “táctica y estrategia electorales”, “búnkers”, “militantes”, “batallas electorales”, “campaña”, etc. La habitual aclaración de que uno tiene “adversarios” pero no “enemigos” pasa por alto la inexistencia de grandes diferencias filológicas entre ambas palabras: sólo el uso nos permite distinguir sus significados.
En realidad, la expresión “política polémica” es redundante.
Hacer política implica tomar partido y por lo tanto “enemistarse” o estar en desacuerdo con alguien.
Una ideología política que no estuviera en contra de nada o de nadie, sería una ingenua o perversa absurdidad.
La conclusión es que la antinomia amigo-enemigo no es de origen nazi sino republicano, puede ser empleada tanto a favor como en contra de la república , y es tan bélica como el resto de la terminología política estándar. A partir de lo expuesto no se sigue en absoluto ni que el kirchnerismo sea un fiel seguidor de la lógica amigo-enemigo, ni que el kirchnerismo queda exento de crítica. Toda ideología política está hecha para criticar y ser criticada. Lo que sí se puede concluir es que, como reproche, la mera asociación de una ideología con la antinomia amigo-enemigo es en sí misma inerte.


sábado, 24 de marzo de 2012