«La causa victoriosa complació a los dioses, mas la vencida a Catón» (Lucano, Farsalia, I.128-9).
jueves, 17 de septiembre de 2015
Armando Golpe Blando, Arturo Golpe Duro (Otra Vez)
domingo, 13 de septiembre de 2015
Milton, Satanás y el hiperkantismo
A esta altura, las siguientes palabras de Jorge Capitanich, cuyo revelador segundo nombre es Milton, terminaron siendo proféticas:
En efecto, no puede llamar la atención la calumnia cometida por Perfil contra ese gran pensador que es Mempo Giardinelli. Esta publicación satánica alega que dado que en 2007 Giardinelli había resaltado la miseria que había en el Chaco y la había comparado de hecho con campos de concentración, y que hoy cree que toda indicación de miseria alguna en el Chaco se debe a "los buitres de la comunicación", entonces Giardinelli habría incurrido en alguna contradicción o peor aún una falta moral, vaya uno a saber de qué tipo (click).
A esta altura, nuestros lectores ya están prevenidos acerca de las argucias que emplean los medios de comunicación para debilitar a quienes apoyan la causa del pueblo, en este caso en particular, Capitanich y Giardinelli. Sin embargo, nos atrevemos de todos modos a explicar por qué no existe defecto alguno, ni intelectual ni moral, en la posición de Giardinelli.
En efecto, para atribuirle semejante defecto, habría que probar que Giardinelli hace referencia a dos hechos iguales aunque de modo diferente. Sin embargo, Giardinelli mismo se encarga de mostrar que el cambio de su posición acerca de la situación en el Chaco se debe simplemente a que la situación en el Chaco se ha modificado sustancialmente. Por si alguien todavía albergara dudas, solamente debería ingresar al sitio del INDEC y hacer click en "Chaco". Mientras tanto, no olvidemos que hoy en día nuestro país cuenta solamente con un 5 % de pobreza, 32,50 % de clase media, y el 62,50 suponemos es de clase alta (país generoso).
Asimismo es digno de ser destacado que Giardinelli no solamente se apoya en el cambio de los hechos sino además en lo que parece ser la adopción de una teoría moral diferente. En efecto, en una nota en Página 12 Giardinelli sostiene reveladoramente que "'Hay que ser muy canallas para fingir sentimientos que no se tienen, y que jamás han tenido estos carroñeros de la política que vienen a 'descubrir' lo que aquí cualquiera sabe: que decenas, centenares de niños qom, wichís y mocoiq murieron aquí, en iguales condiciones extremas, en los últimos 10, 20, 50 y 100 años" (click). Como se puede apreciar, mientas que en el pasado a Giardinelli le importaba la existencia misma de hambre, miseria, etc., ahora solamente considera moral una acción si es motivada por razones puramente morales. En efecto, los medios son satánicos o canallas no porque denuncian la miseria (Giardinelli mismo solía hacerlo) sino que la denuncia se debe a intereses políticos. Por lo cual, según Giardinelli, suponemos, solamente un kirchnerista puede denunciar la miseria del Chaco. Los demás debe callarse la boca.
La posición reciente de Giardinelli puede ser designada como "hiperkantismo". Todo acto moral que no se deba a un motivo moral es eo ipso inmoral. Para esta posición el hiperkantismo, v.g., no deberíamos salvar a un niño que se está ahogando si la única razón por la que lo haríamos es que hay cámaras de televisión cerca y queríamos salir en televisión. Quizás al niño que se ahoga no le importaría en absoluto y se conformaría con un mero consecuencialismo, pero al hiperkantiano sí: la acción debe ser realizada según la intención correcta, y si no, mejor no realizarla. EE.UU., v.g., entró en la segunda guerra no para impedir el Holocausto sino para proteger sus reservas de petróleo, todo lo cual nos hace dudar de la moralidad de su decisión. Nos preguntamos así y todo si quienes estaban en un campo de concentración no se hubiesen conformado con un consecuencialismo menos pretencioso. Sea como fuere, no es casualidad que este mismo hiperkantismo es el que suscribe la prestigiosa Carta Abierta para denunciar a su vez a las denuncias por corrupción (justo lo que faltaba, apartado nro. 3: "La tesis de la motivación contraproducente").
Finalmente, el mismísimo gobernador Capitanich atribuye la muerte de niños qom a razones culturales (todo es cultura), i.e. a que son los padres quienes dejan morir a sus hijos. Mientras que en el resto del país mucha gente se queja por la limitación a la muy burguesa libertad de comprar divisas extranjeras, muy pocos reparan en que Capitanich reconoce el valor de la libertad multicultural a tal punto que defiende la libertad de ciertas familias de no atender a sus hijos menores de edad. Da la impresión de que así como un Testigo de Jehová no permite la transfusión de sangre ni siquiera a un menor de edad, parece que según Capitanich hay culturas en el Chaco que no atienden a sus hijos, y el Estado debe respetar dichas culturas. A veces, sin embargo, parece que Capitanich va demasiado lejos con su liberalismo.
martes, 8 de septiembre de 2015
Si llega a ser Tucumana
El kirchnerismo en líneas generales se ha mostrado renuente a considerar como fraude los episodios ocurridos en la última elección en Tucumán, particularmente la quema pública de urnas, quizás inspirado en la filosofía del derecho hegeliana.
En efecto, para que tenga lugar un fraude es imprescindible percibir un ardid o engaño mediante el cual, como dice Hegel, “se le hace creer al perjudicado que la acción es justa” (Lineamientos de Filosofía del Derecho, § 87, agr.). Es por eso que Hegel cree que el fraude solamente viola el aspecto subjetivo del derecho, en la medida en que la víctima, merced al engaño, cree que sus derechos no están siendo conculcados. El aspecto objetivo del derecho, mientras tanto, permanece incólume.
Distinto es el caso de la violencia, que para Hegel representa la conducta delictiva por antonomasia. En el caso de una acción violenta no solamente se lesiona el aspecto subjetivo, sino también el objetivo del derecho, ya que la violencia infligida impide que la víctima crea, aunque falsamente, que sus derechos están siendo respetados (Lineamientos…, § 90, agr). Cuando alguien lleva a cabo una hoguera de urnas (o de herejes para el caso) públicamente, mal podemos considerar fraudulenta a semejante conducta. No hay engaño alguno. Es cierto que, lamentablemente, se ha popularizado, por parte de quien realiza acciones violentas, el uso de frases tales como “esto me va a doler más a mí que a vos”. Pero se trata de expresiones confusas y por lo tanto inútiles.
Ahora bien, habiendo distinguido conceptualmente entre el engaño y la violencia, resta, como siempre, el análisis normativo. En efecto, salvo el caso de quienes creen, no menos confusamente, que v.g., “violencia es mentir”, la distinción conceptual entre el engaño y la violencia deja abierta la cuestión de si el uno es mejor o peor que la otra.
Aquí es donde el kirchnerismo se aparta de Hegel, ya que este último, quizás debido a cierto prejuicio burgués, cree que el acto violento era peor que el engaño. Dante Alighieri, por el contrario, sostiene una posición más afín al kirchnerismo, ya que considera que el engaño es peor que la violencia, lo cual explica por qué en su célebre Infierno los traidores reciben un castigo mucho peor que el de los meros violentos.
En rigor de verdad, algún nietzscheano también podría preferir un agōn o combate extenuante aunque equitativo entre fuerzas iguales, antes que ser engañado sin violencia alguna. Después de todo, algunos creen que al menos el violento tiene coraje porque va de frente, mientras que el que engaña es un cobarde que actúa a nuestras espaldas (nos abstenemos de hacer referencia a la importancia de la lealtad en el discurso peronista, por obvias razones). No olvidemos además que a veces las heridas del alma causan más daño que las físicas (es difícil resistir la tentación de remitir al lector a la escena de “Perfume de Mujer” en la que el personaje de Al Pacino dice precisamente eso).
Que nuestros prejuicios burgueses entonces no nos impidan apreciar la concepción agonal que el kirchnerismo tiene de la democracia. El que esté insatisfecho con nuestro sistema electoral, como hemos leído por ahí, que arme un partido, queme las urnas que haga falta, y que gane las elecciones.
viernes, 21 de agosto de 2015
La Cadena Nacional y la Filosofía de las Ciencias Sociales
Si bien unos pocos han expresado su desagrado con las frecuentes alocuciones (si es que se trata de la palabra adecuada) presidenciales en ocasión de sendas Cadenas Nacionales, es innegable que las mismas son una fuente inagotable de verdaderos desafíos para quienes se dedican, por así decir, a la filosofía de las ciencias sociales.
En efecto, no hace mucho, en ocasión de una Cadena Nacional, la Presidenta de la Nación ensayó una explicación del advenimiento del nazismo en términos del Tratado de Versailles. Si bien es indudable que existió una relación de causalidad entre el Tratado de Versailles y el nazismo, la pregunta es cuál es el significado de la explicación presidencial. En efecto, hasta el mismísimo Leibniz habría estado en aprietos tratando de dar con la razón suficiente de la explicación presidencial. ¿Qué quiso decir la Presidenta?
Una primera hipótesis es puramente epistémica. En ocasión de una Cadena Nacional la Presidenta quiso expresar pura y exclusivamente su opinión sobre el surgimiento del nazismo. Nos da la impresión, sin embargo, de que la Presidenta adhiere a su vez a la tesis nietzscheana según la cual la historia es siempre historia del presente (por no decir producto de cierto interés), por lo cual la mención del nazismo en ocasión de una alocución presidencial no puede tener fines exclusivamente científicos, por así decir, sino que se trata de una referencia contemporánea, lo cual nos conduce a la siguiente hipótesis.
Una segunda hipótesis es la de la analogía. La Presidenta quiso comparar a las corporaciones, o a los enemigos del pueblo en general, con los poderes aliados que impusieron el Tratado de Versailles, y a Argentina con la Alemania de Weimar. Esta hipótesis tampoco parece ser viable, sobre todo si tenemos en cuenta que la Argentina de hoy está mejor que la Alemania de hoy (casi no hay indigencia, 5 % de pobreza, 32 % de clase media, 62 y pico % de clase alta: país generoso).
La tercera hipótesis es de naturaleza histórico-política con proyecciones jurídico-morales. Dado que es casi imposible mencionar siquiera al nazismo sin hacer referencia a la vez, v.g., al Holocausto, la explicación dada por la Presidenta no solamente pone en contexto el surgimiento del nazismo sino también al Holocausto, todo lo cual no hace sino multiplicar al infinito la curiosidad por la reflexión presidencial. ¿Quiso la Presidenta acaso entender al nazismo en términos de la famosa fórmula “X pero Y”? ¿Acaso el punto es que el nazismo fue atroz pero hay que entenderlo en contexto? ¿Podríamos decir otro tanto, v.g., con la última dictadura militar? Da la impresión de que semejante fórmula “X pero Y” corre el riesgo de ser redundante o peligrosamente contraproducente. Por suerte, no hace falta extenderse al respecto: libertad o dependencia.
Finalmente, en su última alocución por Cadena Nacional, la Presidenta esgrimió una curiosa defensa ante la acusación de la oposición según la cual una agrupación kirchnerista es responsable de un homicidio de un joven jujeño de simpatías políticas opositoras. La respuesta presidencial fue la de argumentar que la ideología política del joven no es opositora sino oficialista. Aunque supusiéramos que semejante aclaración fuera verdadera (da la impresión, sin embargo, de que no lo es), sigue llamando poderosamente la atención.
En efecto, la respuesta “X es de los nuestros, no de Uds.”, niega la pertenencia de X pero no la acción; en todo caso la negación de responsabilidad ("nosotros no fuimos") depende de la negación de la pertenencia de X ("no es de los nuestros"). El punto presidencial, en resumen, es que “no tenemos nada que ver porque se trata del homicidio de uno de los nuestros, no de un opositor, y nosotros no matamos a los nuestros”. No parece ser una respuesta adecuada ante un homicidio, ya que en lugar de atacar la inmoralidad del acto (“prohibido matar”) se escuda en su irracionalidad (“¿qué sentido tendría matar a uno de los nuestros?”), como si la muerte deliberada de un miembro de la misma agrupación política fuera necesariamente irracional o directamente no fuera homicidio.
Ojalá que la Cadena Nacional continúe siendo una fuente inagotable de desafíos para el pensamiento.
domingo, 2 de agosto de 2015
Nouveaux riches
Los medios hegemónicos no cesan en sus ingentes esfuerzos por negar los innegables logros del modelo nacional y popular. Ahora, es el turno de La Nación que nos quiere hacer creer que en lugar de haber crecido la clase media, en realidad ha decrecido: "La clase media ya lleva tres años de retroceso" (click).
Por suerte, en este blog nos hemos adelantado a esta nueva patraña mostrando cómo creció no solamente la clase media sino inclusive la clase alta, la cual llega al 62,5 % (país generoso). Es innegable que Argentina está literalmente llena de nouveaux riches. Para no repetirnos, mostramos ahora una conversación entre cuatro argentinos que hasta ayer nomás pertenecían a clases desaventajadas, ahora forman parte de ese 62,5 %, y sin embargo están disconformes. A los argentinos no hay nada que les venga bien:
Por suerte, en este blog nos hemos adelantado a esta nueva patraña mostrando cómo creció no solamente la clase media sino inclusive la clase alta, la cual llega al 62,5 % (país generoso). Es innegable que Argentina está literalmente llena de nouveaux riches. Para no repetirnos, mostramos ahora una conversación entre cuatro argentinos que hasta ayer nomás pertenecían a clases desaventajadas, ahora forman parte de ese 62,5 %, y sin embargo están disconformes. A los argentinos no hay nada que les venga bien:
jueves, 23 de julio de 2015
País generoso
Gerald Cohen, otrora profesor Chichele de Teoría Política en la Universidad de Oxford, reconocido y brillante defensor de la causa socialista, solía sostener que el egoísmo capitalista no era una tendencia natural o inevitable para el ser humano, sino antes bien el producto de un círculo entre el capitalismo y las condiciones que este sistema económico genera. La tesis de Cohen sobre el egoísmo, por supuesto, era fundamental para defender la posibilidad del altruismo, un componente decisivo de todo proyecto socialista.
Hasta ahora, no pocos argumentaban que la evidencia empírica, por no decir histórica, le daba la espalda a Cohen y su altruismo socialista, con la muy honrosa excepción de países tales como Noruega o Suecia, cuyo excepcionalismo a su vez es tal que resulta demasiado exigente para el resto de los mortales.
Sin embargo, el kirchnerismo ha demostrado que el socialismo es viable incluso en países como el nuestro, que en teoría son muy diferentes a los nórdicos recién mencionados.
En efecto, a raíz del éxito del modelo las estadísticas muestran que la clase media argentina se duplicó y alcanza al 32,5 % de la población (click). Si tenemos en cuenta que la pobreza es del 5 % (Cristina dixit) y suponemos que la así llamada clase “baja” se compone de quienes se encuentran precisamente en la pobreza, da la impresión de que se puede inferir que entonces el 62,5 % de la población argentina es de clase "alta". Pero la gran inferencia política que se puede extraer es que, a juzgar por ciertas encuestas, o incluso tomando el resultado de las últimas elecciones presidenciales, el kirchnerismo cuenta con el apoyo de la mitad de la población, lo cual demuestra que el argentino no solamente es un pueblo rico, sino además y fundamentalmente altruista: en lugar de votar en contra de gobiernos cuya presión tributaria es un récord histórico, votan a favor. La única explicación posible es el altruismo.
Ciertamente, hay una explicación del favor con el que cuenta el Gobierno entre los votantes de clase media y alta. Según las cifras mencionadas por el Ministro de Economía, el controvertido impuesto a las ganancias alcanza solamente al 10 % de la población (click), debido, suponemos, a que no hace falta extender el alcance del impuesto debido a que solamente un 5 % se encuentra en la pobreza. Pero entonces nos llama la atención que el Gobierno no obtenga todavía más votos que el 54 % obtenido en la última elección presidencial, ya que, de una potencial base tributaria del 95 % de la gente, el Gobierno solamente le cobra ganancias al 10 % de la población. Dicho sea de paso, si la AUH la recibe por lo menos el 10 % de la población y la pobreza es del 5 %, cabe inferir que hay un 5 % de clase media o alta que está defraudando al Estado.
Pensándolo bien, resultamos ser mucho más egoístas de lo que parecemos. Los medios tampoco ayudan.
jueves, 16 de julio de 2015
Más Oyarbides y menos Bonadíos
Nobleza obliga, a primera vista puede llamar la atención que una empresa de Lázaro Báez alquilara casi mil habitaciones en la cadena de alojamiento Hotesur, y de ahí la sensación de que se trataba de un caso de lavado de dinero.
Sin embargo, es una alegación que no resiste el menor análisis, toda vez que estemos dispuestos a ponernos "el sombrero de pensar", como dice Sheldon Cooper (no es lo que parece). Por suerte, tenemos a nuestra disposición lo que cuenta Frederick Spotts en su libro Bayreuth: A History of the Wagner Festival, historia que ya utilizáramos en este blog.
En efecto, Hitler en 1940 instituyó los que fueron llamados “Festivales de Guerra”, en los que el Teatro de Bayreuth no estuvo abierto al público en general sino a los “huéspedes del Führer”: miembros del ejército y trabajadores en la industria militar, quienes como recompensa por sus esfuerzos eran llevados a Bayreuth con todos los gastos pagos.
A muy pocos de los huéspedes del Führer les gustaba la ópera y mucho menos Wagner, de tal forma que estos huéspedes conformaban una audiencia cautiva: no tenían elección, tenían que asistir o asistir: eran transportados en grupos a Bayreuth en un tren musical del Reich, llegaban a las seis de la noche y marchaban en columnas a las barracas en donde eran alojados. A la mañana siguiente se reunían en el teatro en donde recibían folletos sobre Wagner y lecciones sobre la ópera que iban a ver ese día. A la mañana siguiente volvían, y eran reemplazados por otro contingente de huéspedes del Führer. Muchos de los soldados muy probablemente habrían preferido seguir peleando antes que escuchar a Wagner.
¿Por qué no suponer entonces que la empresa de Lázaro Báez sigue los pasos de Hitler, i.e. le concede una recreación a sus empleados para recompensarlos por su diario esfuerzo en la empresa, y como justo la cadena Hotesur es la que brinda los mejores precios, con una ubicación inmejorable, y encima con la enorme diferencia de que mientras que a la gran mayoría de los soldados alemanes no les gustaba la ópera, particularmente Wagner, es muy probable que la gran mayoría de los empleados de Báez sí disfruten de sus días en Hotesur? ¿Vamos a perseguir penalmente a Báez y a los dueños de Hotesur, por algo que ni siquiera le objetaríamos a Hitler?
Todo esto muestra que necesitamos más jueces comprometidos con la democracia como Oyarbide, probos jurisconsultos que saben cuándo desestimar rápidamente una denuncia contra la familia presidencial (una denuncia tan infundada como la de su enriquecimiento ilícito, a pesar de que se trata de una familia que cuenta con insignes practicantes de la abogacía), y menos jueces corporativos. Ojalá que la democratización de la justicia no se detenga.
sábado, 11 de julio de 2015
Independencia y 9 de Julio
En otra oportunidad habíamos comentado una excelente iniciativa del Secretario de Estratégica para el Pensamiento Nacional. Se trataba de aprovechar el hecho de que Néstor Kirchner "desequilibró lo que permanecía equilibrado, removió lo que hacía resistencia, cuestionó lo que permanecía incuestionable", por no decir que Néstor además pensó lo impensable, dijo lo indecible, movió lo inamovible y, al menos en el caso de Lázaro Báez, tuvo una contabilidad incontable (no es lo que parece). En otras palabras, es innegable que Néstor pudo lo imposible, lo cual es una excelente idea para un musical (Néstor Kirchner, el Musical). Lamentablemente, resultó que a alguien ya se le había ocurrido la idea (si no hubiera tiempo, convendría empezar a partir de 2:45):
Como el pensamiento nacional, al igual que la imaginación popular, no descansa nunca, el Secretario de Coordinación Estratégica para el Pensamiento Nacional ahora propone la Declaración de una nueva Independencia. En efecto, todos los países cada tanto renuevan la fecha y el contenido de sus declaraciones de Independencia, y nosotros no podíamos ser menos. Después de todo, a nadie se le puede escapar que el kirchnerismo es mucho más que la ideología de un partido político, sino un verdadero régimen o cultura política. En realidad, se trata de una verdadera civilización, aunque en el buen sentido de la palabra, que trasciende la contingencia de un resultado electoral (vamos Scioli).
Huelga decir que apoyamos esta excelente iniciativa, aunque nos gustaría articularla con la transformación cultural ya iniciada a través de la designación de calles, avenidas del Libertador, plazas, centros culturales, represas, premios, cátedras, becas, llaveros, porta-documentos, postales, etc., que llevan el nombre "Néstor Kirchner".
A tal efecto, nos hacemos eco de una propuesta que todavía no ha tomado estado público, según la cual es necesario cambiar el calendario gregoriano, que ya cumplió su ciclo, y empezar de cero en el 2003, de tal forma que Cristo habría nacido en el año 2003 a.K, hoy, por ejemplo, estaríamos en el año 12 d.K., y la anterior Declaración de Independencia habría tenido lugar entonces en el año 187 a.K.
Nos atrevemos a sumar nuestro granito de arena proponiendo el cambio de al menos algunos de los nombres de los meses del año. Por ejemplo, "Julio", por obvias razones, debería convertirse en "Kirchner", y "Octubre" podría llamarse "Cristina". Dejamos los otros diez meses en manos de la imaginación de los lectores.
Finalmente, es una picardía que exista el "kirchnerismo" como un discurso político, al igual que "cesarismo", y que sin embargo el apellido "Kirchner" no se haya convertido aún en una institución, tal como sucediera, v.g., con el cognomen "César" (Caesar, Kaiser, etc.). En el futuro, en Marcos 12:17 rezará "Dad al Kirchner lo que es del Kirchner, y a Dios lo que es de Dios". Quizás, sea necesario cambiar asimismo la designación oficial del Estado, quizás algo así como "República Kirchnerista de Argentina" o directamente "Kirchnerlandia", para evitar confusiones. Claro que se trata de un proyecto a largo plazo. Esperemos que llegue a buen puerto.
jueves, 2 de julio de 2015
Al Fin andar sin Pensamiento
Debido a que “algunos… miembros” del “proyecto nacional y popular” todavía parecen no aceptar del todo la polémica consagración de la fórmula presidencial del kirchnerismo gracias a la unción de la “líder indiscutida y máxima conductora del proyecto en curso”, Tiempo Argentino publicó una muy iluminadora nota de Demetrio Iramain (una pluma comprensiblemente eclipsada por la de Hernán Brienza) al respecto: Primero hay que saber sufrir.
Iramain, en efecto, sostiene tres argumentos que son otros tantos verdaderos golpes de knock out a la resistencia de quienes creen estar adentro del movimiento y sin embargo todavía objetan la fórmula presidencial kirchnerista.
Un primer argumento, de naturaleza psicológico-política y que depende ciertamente de la notable sofisticación del sistema electoral argentino, consiste en que, como señala Hebe de Bonafini, “hoy… hay que hablar de (Carlos) Zannini, que es un tipo extraordinario”. En otras palabras, respecto de Scioli, dice Hebe, “seguimos pensando lo mismo”, pero vamos a votar a Zannini. La razón es muy simple. Si Scioli llega a ganar por alguna razón, no va a ser por los votos de quienes apoyan a Zannini, ya que al momento de votar el sistema electoral vernáculo permite que el votante aclare si está votando por Scioli (como va a hacer la derecha golpista) o por Zannini (como lo hará la izquierda revolucionaria), o, por imposible que parezca, por los dos juntos (como van a hacer la derecha golpista y la izquierda revolucionaria a la vez).
Un segundo argumento, continúa Iramain, consiste en que “[¿Todas?] las luchadoras del pañuelo blanco… [no] se equivocan”. La estructura del silogismo al que pertenece este argumento es la siguiente:
(a) [Todas] las luchadoras del pañuelo blanco no se equivocan
(b) Hebe es una luchadora del pañuelo blanco
ergo,
(c) Hebe no se equivoca.
Sin embargo, a Iramain no se le escapa que el segundo argumento, por cartesiano que parezca, requiere de apoyo subsidiario, ya que ¿cómo sabemos que “las luchadoras del pañuelo blanco no se equivocan”? En efecto, hace falta una premisa de verdad inconcusa a su vez, algo que no pueda ser puesto en duda, el cogito o el “yo pienso” del pensamiento kirchnerista.
Y eso es exactamente lo que aporta el tercer argumento, el decisivo, de Iramain, que lo pone en boca de Hebe para no pecar de inmodestia: “Cristina nunca se equivoca y las Madres no queremos equivocarnos”. La estructura del silogismo que acompaña a este argumento es la siguiente:
(a) Todas las decisiones de Cristina son correctas.
(b) Es una decisión de Cristina que Scioli sea el candidato kirchnerista.
ergo,
(c) La decisión según la cual Scioli es el candidato kirchnerista, es correcta.
Quizás sea necesario agregar una premisa extra: (a’) las decisiones de Cristina son indiscutibles, probablemente debido a que (a).
En rigor de verdad, no hace falta ser kirchnerista para advertir que Iramain mismo tiene razón. ¿Para qué apelar a la fría ética consecuencialista que apuesta todo, v.g., a la utilidad, con sus dificultosas comparaciones interpersonales de bienestar, o para qué recurrir a la despiadada y sádica ética deontológica con sus abstractas y perversas reglas y deberes, cuando uno tiene a su disposición una ética de la virtud que gira alrededor de la agencia ideal de Cristina, la cual por definición es infalible, una verdadera émula del spoudaios aristotélico?
No queríamos terminar la entrada sin destacar el aforismo de Séneca que figura en la nota: “Tregua, las pelotas” (o como reza el original latino: indutiae, pilae) y la magnífica frase pythonesca “A veces hay que saber perder las discusiones para poder tener razón”. En efecto, a veces uno discute no porque tiene razón sino para pasar el tiempo. Aunque Monty Python lo cuenta mucho mejor:
Iramain, en efecto, sostiene tres argumentos que son otros tantos verdaderos golpes de knock out a la resistencia de quienes creen estar adentro del movimiento y sin embargo todavía objetan la fórmula presidencial kirchnerista.
Un primer argumento, de naturaleza psicológico-política y que depende ciertamente de la notable sofisticación del sistema electoral argentino, consiste en que, como señala Hebe de Bonafini, “hoy… hay que hablar de (Carlos) Zannini, que es un tipo extraordinario”. En otras palabras, respecto de Scioli, dice Hebe, “seguimos pensando lo mismo”, pero vamos a votar a Zannini. La razón es muy simple. Si Scioli llega a ganar por alguna razón, no va a ser por los votos de quienes apoyan a Zannini, ya que al momento de votar el sistema electoral vernáculo permite que el votante aclare si está votando por Scioli (como va a hacer la derecha golpista) o por Zannini (como lo hará la izquierda revolucionaria), o, por imposible que parezca, por los dos juntos (como van a hacer la derecha golpista y la izquierda revolucionaria a la vez).
Un segundo argumento, continúa Iramain, consiste en que “[¿Todas?] las luchadoras del pañuelo blanco… [no] se equivocan”. La estructura del silogismo al que pertenece este argumento es la siguiente:
(a) [Todas] las luchadoras del pañuelo blanco no se equivocan
(b) Hebe es una luchadora del pañuelo blanco
ergo,
(c) Hebe no se equivoca.
Sin embargo, a Iramain no se le escapa que el segundo argumento, por cartesiano que parezca, requiere de apoyo subsidiario, ya que ¿cómo sabemos que “las luchadoras del pañuelo blanco no se equivocan”? En efecto, hace falta una premisa de verdad inconcusa a su vez, algo que no pueda ser puesto en duda, el cogito o el “yo pienso” del pensamiento kirchnerista.
Y eso es exactamente lo que aporta el tercer argumento, el decisivo, de Iramain, que lo pone en boca de Hebe para no pecar de inmodestia: “Cristina nunca se equivoca y las Madres no queremos equivocarnos”. La estructura del silogismo que acompaña a este argumento es la siguiente:
(a) Todas las decisiones de Cristina son correctas.
(b) Es una decisión de Cristina que Scioli sea el candidato kirchnerista.
ergo,
(c) La decisión según la cual Scioli es el candidato kirchnerista, es correcta.
Quizás sea necesario agregar una premisa extra: (a’) las decisiones de Cristina son indiscutibles, probablemente debido a que (a).
En rigor de verdad, no hace falta ser kirchnerista para advertir que Iramain mismo tiene razón. ¿Para qué apelar a la fría ética consecuencialista que apuesta todo, v.g., a la utilidad, con sus dificultosas comparaciones interpersonales de bienestar, o para qué recurrir a la despiadada y sádica ética deontológica con sus abstractas y perversas reglas y deberes, cuando uno tiene a su disposición una ética de la virtud que gira alrededor de la agencia ideal de Cristina, la cual por definición es infalible, una verdadera émula del spoudaios aristotélico?
No queríamos terminar la entrada sin destacar el aforismo de Séneca que figura en la nota: “Tregua, las pelotas” (o como reza el original latino: indutiae, pilae) y la magnífica frase pythonesca “A veces hay que saber perder las discusiones para poder tener razón”. En efecto, a veces uno discute no porque tiene razón sino para pasar el tiempo. Aunque Monty Python lo cuenta mucho mejor:
domingo, 21 de junio de 2015
FAKQ (preguntas kirchneristas frecuentemente formuladas)
Debido a los sucesos ocurridos en los últimos días en ocasión de las últimas novedades acaecidas a raíz de las PASO, a no pocos les ha costado entender lo que a primera vista parece ser un mero giro oportunista por parte del kirchnerismo (aunque no exclusivamente). Es precisamente por eso que se nos ocurrió que esta entrada podría contribuir a esclarecer los últimos acontecimientos apelando a la dialéctica clásica, i.e. en la forma de unas pocas y simples preguntas y respuestas. Después de todo, no es casualidad que el sempiterno diálogo Politeia de Platón haya sido traducido en las lenguas que derivan del Latín como República.
- ¿Scioli es un topo menemista de Magnetto o “el continuador del proyecto”, como reveladoramente lo ha designado hace poco el recientemente designado candidato a la Vicepresidencia para acompañarlo?
Si bien en entradas anteriores habíamos sugerido que Scioli era el candidato del Diablo (el Partido del Diablo), i.e. el candidato de Magnetto, les debemos a nuestros lectores un mea culpa: la reciente decisión presidencial de consagrarlo como candidato del proyecto nacional y popular muestra que se trató de un grave error de nuestra parte. Scioli siempre fue el candidato del pueblo. Que haya habido gente, muy poca por lo demás, que haya creído otra cosa, francamente es inexplicable y/o una típica artimaña de Magnetto para desviar nuestra atención mientras Magnetto infiltraba a quien resultó ser su verdadero topo.
- ¿Entonces Randazzo...?
Quienes creen que Randazzo es un traidor ingrato, desleal a la Presidenta, se equivocan. Otro tanto sucede con los que se creen graciosos y comparan al kirchnerismo con 1984 de Orwell (mil novecientos ochenta y kuatro). En efecto, Randazzo jamás fue peronista y por eso no pudo haber sido desleal o traidor, sino que siempre fue la imagen especular de Scioli. Magnetto nos hizo creer que Scioli era su topo para confundir al pueblo, y por momentos a la mismísima Presidenta de todxs lxs argentinxs, y de esta forma lograr que Randazzo estuviera a punto de convertirse en el candidato del proyecto, de este modo ganar las PASO con holgura y finalmente arrasar en las elecciones nacionales. Aclaramos este último punto porque la derecha, típicamente, nos quiere hacer creer que la decisión presidencial de ungir a Scioli se debe a un cálculo electoral, como si Randazzo tuviera la culpa de no atraer votos, y no a motivos ideológicos, y/o nos quieren hacer creer que alguna vez hubo dudas acerca de si Scioli era kirchnerista. Indudablemente, Magnetto estuvo muy cerca de lograr su objetivo, pero finalmente subestimó a la capacidad de la Presidenta.
Por lo demás, incluso la mera posibilidad de considerar que Randazzo es o fue alguna vez siquiera peronista es un insulto a la inteligencia (y que, dicho sea de paso, no está a la altura de las otras jugarretas de Magnetto, como la de hacernos creer que alguna vez fue aliado del Gobierno). Ningún peronista verdadero antepondría un proyecto personal más allá de su líder. Scioli entiende esto perfectamente, y he ahí su decisión; Randazzo no, voilà. Además, Aníbal Fernández fue muy claro cuando adujo en público que la conducción tomó una decisión y el rebaño no discute más. Se terminó. ¿Es acaso concebible que alguien pueda ser peronista sin haber entendido que primero viene la Patria, segundo el Movimiento y tercero los hombres, y si hace falta las mujeres, llegado el caso?
- ¿Entonces para el peronismo la conducción siempre es infalible?
Se nota que el que formuló la pregunta no es peronista. Parafraseando a Duns Scoto, “por qué la voluntad de Cristina quiere esto, no tiene otra razón que la voluntad de Cristina es la voluntad de Cristina” (Opus Oxoniense I d. 8 qu. 5 a. 3 n. 24: "quare voluntas voluit hoc, nulla est causa, nisi quia voluntas est voluntas"). Es por eso que por encima de Cristina no existe estándar alguno, es su voluntad la que decide cuál es el estándar y, por supuesto, cómo se aplica dicho estándar. Todo lo que hace y dice Cristina es necesariamente correcto. Quienes creen otra cosa, como por ejemplo que la política consiste en la deliberación participativa basada en razones, en el fondo son partidarios del intelectualismo tomista, o, lo que es peor, creen que Cristina no es divina.
- ¿Es posible que la familia Kirchner no haya agotado su contribución a la política nacional, sino que siga produciendo vástagos que estén a la altura de sus progenitores?
La pregunta tiene un aire ligeramente impertinente, pero la ha respondido Aristóteles hace mucho tiempo, para quien un pueblo puede ser perfectamente capaz de producir “una familia que descuella por su aptitud para la dirección política” (Política, 1288ª8-9, traducción de Julián Marías, p. 106), y para semejante pueblo sería adecuado tener una monarquía. Nosotros, sin embargo, tenemos el mejor de los mundos: una democracia que elige a los mejores.
sábado, 6 de junio de 2015
El Partido del Diablo
Debemos comenzar invocando la benevolencia de los lectores, ya que hace tiempo que la redacción del blog no publica nada. De hecho, se puede apreciar a simple vista que el pasto del blog supera la altura de las paredes del baldío. Semejante estado de cosas es el resultado de una suma de factores, aunque la razón principal es que todo miembro del equipo de La Causa de Catón al ingresar toma un juramento que le exige no repetirse. Como el kirchnerismo, que domina la realidad política argentina, no hace sino repetirse constantemente, es casi imposible comentar dicha realidad manteniéndose fiel al juramento.
Ahora bien, hay un fenómeno que ha sido percibido
por muchísima gente pero que no ha sido explicado por nadie, al menos hasta
donde nosotros sabemos. Se trata de la muy curiosa situación de Daniel Scioli
dentro del kirchnerismo. De ahí que Capitanich (¿qué se hizo de él?) en su
momento, Julián Domínguez, Randazzo, etc., están convencidos de que Scioli es
un arma del Diablo (a esta altura, suponemos, no hace falta aclarar qué, o
quién, o cuál es el Diablo). La pregunta, sin embargo, es por qué algunos
todavía creen, equivocadamente, que Scioli en realidad es kirchnerista, i.e.
está con Dios (a esta altura, suponemos, no hace falta aclarar qué, o quién, o
cuál es Dios).
Por increíble que parezca, no es la primera vez que
semejante error tiene lugar. En efecto, como explica Stanley Fish, en un contexto en el que el héroe (o anti-héroe: como se puede apreciar, se trata sorprendentemente de la misma situación que nos ocupa ahora) de la obra convoca a los ángeles rebeldes a los que acaba de liderar hacia una derrota desastrosa, la voz épica
o “en off” de John Milton en el Paraíso
Perdido “se asombra ante la perversidad y la estupidez” de la adoración por parte de multitudes de mujeres y de hombres de “figuras
sombrías”. Y dicho asombro está expresado “en
una única y despectiva línea” del excelso poema de Milton: “Y Diablos para adorar como Deidades” (I.373).
El mensaje es muy claro:
“por razones que la voz épica apenas puede desentrañar
multitudes de hombres y mujeres serán incapaces de notar la diferencia entre
diablos y deidades, y se inclinarán ante los primeros a expensas de las
segundas. ‘¿Cómo pueden ser tan estúpidos?’ pregunta implícitamente la línea,
pero al mismo tiempo, los aspectos formales de la línea proveen las respuestas
a su propia pregunta implícita. Pues si lo asombroso es que la gente toma
diablos por deidades, tanto los ritmos como el patrón aliterado de la línea
imitan al y participan en el mismo error. No solamente son los diablos y las
deidades equivalentes en sílabas; también son equivalentes en la posición de
los sonidos de las vocales y en la posesión conjunta de la consonante inicial ‘D’ y además están vinculadas en la línea por una estructura especular de sonido—‘para
adorar como’—que repite y profundiza las similitudes que llenan una línea cuyo
sentido insiste en la diferencia. Aquí hay una cosa que hace la poesía: dice
dos cosas opuestas en la misma línea. Dice ‘la diferencia entre diablos y
deidades es enorme, y ¿cómo se les pudo haber escapado?’. Dice ‘La diferencia
entre diablos y deidades es tremendamente difícil de discernir porque en la
superficie… los dos se parecen mucho’. En resumen, la diferencia es obvia y
fácilmente se nos escapa” (Versions of
Anti-humanism, p. 24).
Por otro lado, no hay que olvidar que hubo gente como
William Blake que creyó que Milton también “era del partido del Diablo”,
aunque, curiosamente, para Blake semejante afirmación estaba muy lejos de ser
un reproche, sino que era precisamente un elogio. Para otra oportunidad quedará
el análisis del muy revelador segundo nombre del ex Jefe de Gabinete.
La conclusión es que solamente un científico especializado
en cohetes podría haberse dado cuenta de que a pesar de que Scioli no solamente
está con el modelo desde su mismísimo comienzo (como vicepresidente y gobernador de Buenos Aires) y se ha
convertido en su arma electoral más poderosa, en el fondo no está con el
modelo. Y ni siquiera un científico especializado en cohetes, tampoco Néstor o Cristina, podrían haberse
dado cuenta de que fue el mismísimo Diablo el que infiltró a Scioli en el modelo, tratándose quizás de la mejor de todas las
artimañas que el Diablo haya puesto en práctica contra el gobierno del pueblo. Si este ángel se cae también, después no digan que no les habíamos avisado.
sábado, 7 de marzo de 2015
Preguntas kirchneristas frecuentes
En la habitual reunión de los viernes del equipo de redacción del blog surgió lo que entendemos es una muy válida inquietud acerca de la última nota escrita por Eduardo Anguita (A la caza de los espías). Su muy moderado kirchnerismo no solamente debe haber hecho dudar a más de uno si sigue siendo kirchnerista, sino que además tiene un tono decididamente propedéutico o didáctico, a tal punto que despierta bastante curiosidad saber a qué público se dirige. Como suponemos que las épocas venideras se harán la misma pregunta, para facilitar la comprensión futura precisamente hemos decidido poner en contexto las opiniones de Anguita en términos de las preguntas a las que parecen responder o de las inquietudes que parece satisfacer.
- ¿No fue una excelente decisión por parte del Gobierno la de otorgarle la jubilación a Stiuso, a quien considera ser el autor de varios delitos, entre ellos la muerte de Nisman, amén de haber espiado a opositores, jueces (si es que hay alguna diferencia), etc.? (Otro tanto, por supuesto, se aplica a Milani, quien en lugar de ser jubilado directamente fue designado Jefe del Ejército).
R: “Oscar Parrilli salió a cazar a Jaime Stiuso: dio la patente de la Cherokee negra que trasladó al espía más importante de la década en su cruce a territorio uruguayo tras declarar –como testigo– ante Viviana Fein y que salió de la fiscalía sin que pesara ninguna acusación sobre su vínculo con el fallecido Alberto Nisman. Es decir, el Gobierno no aclara qué sospechas tiene sobre la relación entre el espía y el fiscal sino que carga sobre Stiuso con una acusación temeraria que, de ser cierta, indicaría no sólo el descontrol de los agentes de inteligencia, sino que éstos están vinculados a narcotraficantes. (…). Lo que denuncia Parrilli lleva a pensar que lo de pinchar teléfonos sin permiso a políticos opositores… es un juego de chicos al lado de hacer contrabando o estar asociados al narco”.
- Hmmm, puede ser. Pero ¿Arroyo Salgado, como Stiuso, siempre estuvo en guerra con Eurasia, no? Es decir, ¿siempre fue un agente del grupo Clarín, o no?
R: “Arroyo Salgado llegó al juzgado de San Isidro en el momento más álgido de la causa por la identidad de Marcela y Felipe Noble. Ella llegó por ser la esposa de Nisman, también apoyada por Stiuso, en un momento donde claramente los agentes de Inteligencia tallaban en esta historia. Quedará por saber si Stiuso y compañía creían en que Felipe y Marcela eran hijos de desaparecidos o simplemente alentaron una versión que era funcional a la pelea que el Gobierno daba contra todas las zonas oscuras del Grupo Clarín. La jueza ordenó en diciembre de 2010 que se tomara una muestra de sangre de ambos por vía compulsiva. Era, por entonces, una enemiga de Héctor Magnetto y Ernestina Herrera de Noble”.
- Bueno, como dice Mempo, ¿quién no tuvo alguna vez un "claroscuro" o una “metida de pata”? Así y todo, es innegable que el Gobierno se condujo con mucho tacto en relación a la familia de Nisman. ¿O estuvo mal el Gobierno al tratar a Nisman como un delincuente, incluso después de muerto, y en ignorar a su familia, sobre todo a sus hijas?
R: “Así como estuvo ausente la idea de declarar duelo o de darle las condolencias a la familia de Nisman, está ausente en el Gobierno una iniciativa que muestre una vocación por la transparencia institucional y por mejorar los órganos de control”.
- Dejemos las reglas de etiqueta y vayamos a esta malsana obsesión de querer aplicarle el Código Penal a los funcionarios del Gobierno. ¿Obviamente el Código Penal es un arma golpista, no? ¿Quién puede siquiera sospechar de un Gobierno como el nuestro? ¿No equivale a dudar de la honestidad misma de Cristina, que es buena, todopoderosa e infalible? Además, Diana Conti ya había explicado que para hacer política hace falta tener mucha plata.
R: “hay una buena cantidad de expedientes abiertos que tocan de lleno a funcionarios de primera línea. La pregunta, una vez más, es si las distintas causas que se tramitan son un golpe o constituyen un escenario similar al que ya ocurrió en otros procesos electorales de la región sin ningún tipo de quiebre institucional. Concretamente el caso de Brasil y Petrobrás es el más elocuente”.
- Todo lo que Ud. quiera, pero ¿qué hacemos si insisten con el partido judicial y el golpe blando? ¿Los vamos a buscar a sus casas? ¿Les mandamos a la AFIP (algún impuesto deben pagar los jueces, o van a pagar quizás en el futuro) como solemos hacer con la oposición, o directamente usamos palos y gases?
“El oficialismo no puede hacer otra cosa que mantenerse en los mecanismos constitucionales, (…). No sólo porque algunos de estos magistrados eran considerados cercanos a la Casa Rosada, sino porque básicamente no hay manera de sortear los mecanismos institucionales. La idea de rodear a la Presidenta para defenderla de los embates es bien recibida por un sector importante de los votantes K pero, al mismo tiempo, genera rechazo en buena parte de la sociedad. Mostrar tranquilidad es la mejor manera de transmitir que los funcionarios no tienen nada que ocultar y, sobre todo, que están dispuestos a rendir cuentas de sus actos”.
- O sea que la idea no está tan mal en sí misma, sino que genera rechazo en la sociedad. Quizás en un futuro sea mejor recibida, o volvemos a sacar el 54 % de los votos o más: la dejamos entonces para más adelante. De todos modos, es innegable que existe una obsesión de aplicar el Código Penal a los funcionarios. ¿Está prohibido cometer delitos, incluso si el Gobierno otorga una asignación universal por hijo mediante un decreto?
R: “La idea extendida es que la corrupción es un mal más allá del color político. (…). Los logros, importantísimos, en inclusión social o derechos humanos, no son un escudo para eludir otros temas. Es más, se corre el riesgo de que se bastardeen esas conquistas a los ojos de parte de la sociedad.”.
- Entiendo. El problema entonces, otra vez, no es que esté prohibido cometer delitos, sobre todo por parte de los funcionarios públicos, sino que queda mal o pone en peligro la reputación política del Gobierno o incluso la de los derechos humanos. ¿Pero está mal también entonces decir que Lorenzetti es un general golpista, como dijo el diputado Juan Manuel Pedrini, o pedirle el juicio político, como ya están anunciando algunos diputados kirchneristas? ¿La Corte Suprema sirve para algo en un sistema democrático? ¿Los jueces federales no deberían pertenecer todos a Justicia Legítima?
R: “el intento de desacreditar al presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti, por parte de algunos legisladores oficialistas, es muy negativo en un terreno en el que Néstor Kirchner fue un ejemplo: cumplió con todos los mecanismos institucionales para modificar la composición del máximo tribunal de Justicia argentino. A diez años de aquello es mejor valorar el avance que entrar en una interna que amenace con crear confusión sobre lo que es democrático y lo que no lo es”.
Vale la pena reconocer que las preguntas a las que responde Anguita no solamente son las mismas que nos hacemos nosotros sino que son compartidas, por supuesto, por distinguidos intelectuales como Mempo Giardinelli o ese verdadero intelectual colectivo o colectivo de intelectuales que es Carta Abierta.
No tenemos ningún empacho en reconocer que estamos viviendo bajo lo que quizás sea el mejor Gobierno de nuestra Historia. Pero entonces es innegable que semejante hecho da muchísimo que pensar tanto sobre nuestros Gobiernos cuanto sobre nuestra historia.
- ¿No fue una excelente decisión por parte del Gobierno la de otorgarle la jubilación a Stiuso, a quien considera ser el autor de varios delitos, entre ellos la muerte de Nisman, amén de haber espiado a opositores, jueces (si es que hay alguna diferencia), etc.? (Otro tanto, por supuesto, se aplica a Milani, quien en lugar de ser jubilado directamente fue designado Jefe del Ejército).
R: “Oscar Parrilli salió a cazar a Jaime Stiuso: dio la patente de la Cherokee negra que trasladó al espía más importante de la década en su cruce a territorio uruguayo tras declarar –como testigo– ante Viviana Fein y que salió de la fiscalía sin que pesara ninguna acusación sobre su vínculo con el fallecido Alberto Nisman. Es decir, el Gobierno no aclara qué sospechas tiene sobre la relación entre el espía y el fiscal sino que carga sobre Stiuso con una acusación temeraria que, de ser cierta, indicaría no sólo el descontrol de los agentes de inteligencia, sino que éstos están vinculados a narcotraficantes. (…). Lo que denuncia Parrilli lleva a pensar que lo de pinchar teléfonos sin permiso a políticos opositores… es un juego de chicos al lado de hacer contrabando o estar asociados al narco”.
- Hmmm, puede ser. Pero ¿Arroyo Salgado, como Stiuso, siempre estuvo en guerra con Eurasia, no? Es decir, ¿siempre fue un agente del grupo Clarín, o no?
R: “Arroyo Salgado llegó al juzgado de San Isidro en el momento más álgido de la causa por la identidad de Marcela y Felipe Noble. Ella llegó por ser la esposa de Nisman, también apoyada por Stiuso, en un momento donde claramente los agentes de Inteligencia tallaban en esta historia. Quedará por saber si Stiuso y compañía creían en que Felipe y Marcela eran hijos de desaparecidos o simplemente alentaron una versión que era funcional a la pelea que el Gobierno daba contra todas las zonas oscuras del Grupo Clarín. La jueza ordenó en diciembre de 2010 que se tomara una muestra de sangre de ambos por vía compulsiva. Era, por entonces, una enemiga de Héctor Magnetto y Ernestina Herrera de Noble”.
- Bueno, como dice Mempo, ¿quién no tuvo alguna vez un "claroscuro" o una “metida de pata”? Así y todo, es innegable que el Gobierno se condujo con mucho tacto en relación a la familia de Nisman. ¿O estuvo mal el Gobierno al tratar a Nisman como un delincuente, incluso después de muerto, y en ignorar a su familia, sobre todo a sus hijas?
R: “Así como estuvo ausente la idea de declarar duelo o de darle las condolencias a la familia de Nisman, está ausente en el Gobierno una iniciativa que muestre una vocación por la transparencia institucional y por mejorar los órganos de control”.
- Dejemos las reglas de etiqueta y vayamos a esta malsana obsesión de querer aplicarle el Código Penal a los funcionarios del Gobierno. ¿Obviamente el Código Penal es un arma golpista, no? ¿Quién puede siquiera sospechar de un Gobierno como el nuestro? ¿No equivale a dudar de la honestidad misma de Cristina, que es buena, todopoderosa e infalible? Además, Diana Conti ya había explicado que para hacer política hace falta tener mucha plata.
R: “hay una buena cantidad de expedientes abiertos que tocan de lleno a funcionarios de primera línea. La pregunta, una vez más, es si las distintas causas que se tramitan son un golpe o constituyen un escenario similar al que ya ocurrió en otros procesos electorales de la región sin ningún tipo de quiebre institucional. Concretamente el caso de Brasil y Petrobrás es el más elocuente”.
- Todo lo que Ud. quiera, pero ¿qué hacemos si insisten con el partido judicial y el golpe blando? ¿Los vamos a buscar a sus casas? ¿Les mandamos a la AFIP (algún impuesto deben pagar los jueces, o van a pagar quizás en el futuro) como solemos hacer con la oposición, o directamente usamos palos y gases?
“El oficialismo no puede hacer otra cosa que mantenerse en los mecanismos constitucionales, (…). No sólo porque algunos de estos magistrados eran considerados cercanos a la Casa Rosada, sino porque básicamente no hay manera de sortear los mecanismos institucionales. La idea de rodear a la Presidenta para defenderla de los embates es bien recibida por un sector importante de los votantes K pero, al mismo tiempo, genera rechazo en buena parte de la sociedad. Mostrar tranquilidad es la mejor manera de transmitir que los funcionarios no tienen nada que ocultar y, sobre todo, que están dispuestos a rendir cuentas de sus actos”.
- O sea que la idea no está tan mal en sí misma, sino que genera rechazo en la sociedad. Quizás en un futuro sea mejor recibida, o volvemos a sacar el 54 % de los votos o más: la dejamos entonces para más adelante. De todos modos, es innegable que existe una obsesión de aplicar el Código Penal a los funcionarios. ¿Está prohibido cometer delitos, incluso si el Gobierno otorga una asignación universal por hijo mediante un decreto?
R: “La idea extendida es que la corrupción es un mal más allá del color político. (…). Los logros, importantísimos, en inclusión social o derechos humanos, no son un escudo para eludir otros temas. Es más, se corre el riesgo de que se bastardeen esas conquistas a los ojos de parte de la sociedad.”.
- Entiendo. El problema entonces, otra vez, no es que esté prohibido cometer delitos, sobre todo por parte de los funcionarios públicos, sino que queda mal o pone en peligro la reputación política del Gobierno o incluso la de los derechos humanos. ¿Pero está mal también entonces decir que Lorenzetti es un general golpista, como dijo el diputado Juan Manuel Pedrini, o pedirle el juicio político, como ya están anunciando algunos diputados kirchneristas? ¿La Corte Suprema sirve para algo en un sistema democrático? ¿Los jueces federales no deberían pertenecer todos a Justicia Legítima?
R: “el intento de desacreditar al presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti, por parte de algunos legisladores oficialistas, es muy negativo en un terreno en el que Néstor Kirchner fue un ejemplo: cumplió con todos los mecanismos institucionales para modificar la composición del máximo tribunal de Justicia argentino. A diez años de aquello es mejor valorar el avance que entrar en una interna que amenace con crear confusión sobre lo que es democrático y lo que no lo es”.
Vale la pena reconocer que las preguntas a las que responde Anguita no solamente son las mismas que nos hacemos nosotros sino que son compartidas, por supuesto, por distinguidos intelectuales como Mempo Giardinelli o ese verdadero intelectual colectivo o colectivo de intelectuales que es Carta Abierta.
No tenemos ningún empacho en reconocer que estamos viviendo bajo lo que quizás sea el mejor Gobierno de nuestra Historia. Pero entonces es innegable que semejante hecho da muchísimo que pensar tanto sobre nuestros Gobiernos cuanto sobre nuestra historia.
miércoles, 25 de febrero de 2015
Minimalismo, Democracia y Estado de Derecho
En nuestro país se ha vuelto moneda corriente incurrir en
serias imprecisiones conceptuales en ocasión de los debates políticos. En efecto,
el concepto de “democracia”, afortunadamente, tiene tan buena prensa que usamos
“democrático” para designar todo aquello que nos parece bien o es digno de
elogio. Con otros conceptos como “fascismo”, pasa lo mismo, aunque
afortunadamente al revés. Es decir, afortunadamente, el fascismo goza de tan
mala prensa (excepto para personajes como “El Dictador” de Sacha Cohen) que
quien prefiriera la carne bien cocida podría decir que la cocción de un bife es
“fascista” precisamente porque quedó solamente a punto.
Uno de los problemas con la generalización de “democracia” para designar lo que nos parece correcto (y/o de “fascismo” aunque a
la inversa) es que las nociones mismas pierden su sentido, o bien tienden a quedar
reducidas a su más mínima expresión. En efecto, en nuestro país el Gobierno
justifica sus decisiones amparado en el hecho de que obtuviera (al menos alguna
vez) el 54 % de los votos, y precisamente por eso todo aquel que se le opone se
convierte en un fascista, destituyente, golpista, etc.
Claro que si la democracia debiera ser entendida exclusivamente
como el gobierno de la mayoría, correría peligro la
tan buena prensa de la que afortunadamente goza la democracia. ¿Acaso cualquier cosa que
decida la mayoría es eo ipso digna de
elogio, y cualquier cosa que creyera una minoría es eo ipso digna de oprobio? Quien contestara que no, o bien desea
poner en duda la suposición de que cualquier cosa que decide una mayoría es
solamente por eso inatacable, o bien prefiere describir a la democracia de un modo
más exigente, v.g., como el gobierno de la mayoría sazonado con la protección de ciertos derechos fundamentales.
Por si hiciera falta, nótese que la decisión de la mayoría
bien podría proponerse, v.g., la represión con balas de fuego de
manifestaciones anti-gubernamentales y/o la desregulación total de los mercados
y su consiguiente y devastador efecto sobre los derechos sociales de un muy
significativo número de personas, al menos en países como el nuestro. De ahí
que en ocasiones tales como la conculcación de derechos fundamentales a manos
de una mayoría, un poder contramayoritario, como por ejemplo el judicial, sería
claramente deseable—y no golpista por definición.
Hablando del derecho, el Estado de Derecho en nuestro país también
ha sido objeto de una devaluación similar a la de la democracia. En efecto, se
ha vuelto frecuente por parte del Gobierno sostener que cualquier cosa que
fuera sancionada legalmente, i.e. gracias al voto de una mayoría en el
Congreso, es por eso mismo inatacable y/o conforme al Estado de Derecho. Toda
pretensión de revisar la constitucionalidad de una ley, incluso una ley que
afectara las reglas básicas de la democracia misma, es, a los ojos del
Gobierno, por definición golpista. (En realidad, para el Gobierno la aplicación
misma de la Constitución se ha vuelto golpista, pero no vamos a entrar en
mayores detalles al respecto). En otras palabras, el Estado de Derecho para el
Gobierno queda reducido a la idea misma de legalidad y por lo tanto toda
disposición legal es por definición constitucional.
Semejante minimalismo constitucional es políticamente
peligroso. El ejemplo obvio que aparece en esta clase de discusiones es el
ascenso del nazismo al poder, que fuera completamente legal e irónica aunque
decididamente denunciado por Carl Schmitt muy poco antes de afiliarse él mismo
al nazismo. Schmitt, con razón, sostenía que era un suicidio para todo régimen
democrático quedar reducido a la mera legalidad. Y de hecho, como las leyes en general se
sancionan gracias al concurso de mayorías, la democracia minimalista y el
Estado de Derecho formal no son sino dos caras de la misma moneda. Dicho sea de
paso, uno de los pocos puntos en que tanto Schmitt como Hans Kelsen estaban de
acuerdo, era que la idea del Estado de Derecho es tautológica, ya que todo Estado
opera según reglas, reglas que encima son creadas por el Estado.
Nobleza obliga, hay que reconocer que Lon Fuller tenía razón
en que la
legalidad en sí misma (al menos durante los dos últimos siglos), cuenta con una moralidad interna que impide que se
cometan ciertas atrocidades siguiendo normas jurídicas. Por ejemplo, el nazismo
cometió varias ejecuciones políticas siguiendo formas legales e incluso
judiciales (se habla de unos 5000 condenados a muerte por año), pero que
estuvieron obviamente muy lejos de permitir la comisión de un genocidio. Y fue
precisamente por eso que una vez que el nazismo decidió poner en marcha el
Holocausto, tuvo que apartarse del derecho. De este modo, el nazismo rindió un
homenaje, ciertamente idiosincrático, a la moralidad interna del derecho. Sin
embargo, insistimos, es evidente que se pueden cometer actos bastante atroces
siguiendo reglas jurídicas, sin llegar a un Holocausto.
La conclusión parece ser que si bien el minimalismo estético puede ser muy atractivo, su contraparte democrática y
legal no solamente es conceptualmente empobrecedora sino que es políticamente muy peligrosa porque hace quedar muy mal tanto a la democracia como al Estado de
Derecho. En efecto, solamente podría estar
satisfecho con este estado de cosas quien creyera que toda decisión mayoritaria
y que toda decisión legal, por el único hecho de ser mayoritarias y/o legales,
son plenamente democráticas y/o conformes al Estado de Derecho. Da la impresión
entonces de que es hora de abandonar el minimalismo democrático y legal para exigir concepciones más
robustas, al menos para impedir que nociones que nos son tan caras como las de
la democracia y la del Estado de Derecho caigan en descrédito.
martes, 17 de febrero de 2015
Armando Golpe Blando, ¿Arturo Golpe Duro?
La redacción del blog se ha reunido de emergencia (nuestras reuniones ordinarias tienen lugar los días viernes) para advertir a quienes tenían pensado ir mañana a la marcha del 18 F que por favor no lo hagan sino después de haber leído la nota que Mempo Giardinelli (MG) publicara en Página 12 al respecto (click). Se trata de una nota con muy serias acusaciones que deben ser tenidas muy seriamente en cuenta. Ignoramos el alcance de este blog, pero podemos estar seguros de que nuestros lectores si asisten a la marcha, no será porque no les avisamos.
Según MG hay “en marcha” un “golpe de Estado”. Se trata de un golpe muy pocas veces visto, no solamente porque están armando un golpe blando, sino porque se trata de un golpe constitucional. En efecto, según MG, que los fiscales acusen y que la gente se manifieste, si bien a primera vista parecen ser meramente ejercicios de sendos derechos, en realidad es anti-democrático. En rigor de verdad, MG no es el primero en creer que la democracia y los derechos no tienen por qué llevarse muy bien que digamos. El liberalismo del siglo XIX no dormía precisamente por el miedo que le daba esa confrontación. Lo curioso es que MG no se haya dado cuenta de que él mismo es un liberal.
Obviamente, MG no ignora que tanto los fiscales como los ciudadanos, como típicos porteños que son, van a argüir que están ejerciendo sus derechos precisamente constitucionales y que por lo tanto mal pueden estar participando en una marcha golpista. La respuesta de MG es muy sutil. No solamente MG reconoce que hasta puede haber “protestas genuinas” coladas en la manifestación, sino que MG sostiene que los fiscales y los manifestantes en realidad usan a la Constitución como una excusa, pero lo que quieren en el fondo es dar un golpe.
La teoría de MG va a revolucionar el pensamiento jurídico de Occidente. En efecto, a pesar de que la venta de pasajes en avión es tan legal como manifestarse, para MG si alguien le comprara un pasaje a otro con la esperanza de que el avión se cayera, semejante acción sería criminal porque dicha transacción tuvo lugar bajo el supuesto de una esperanza ilegal (o inmoral, dejamos que el legislador se expida al efecto). Quizás los manifestantes de mañana tengan derecho a manifestarse, pero sus esperanzas dejan mucho que desear; por lo tanto, un juez mempiano no debería permitírselos. Nos atrevemos a proponer que la misma interpretación constitucional se aplique al derecho de voto y que solamente cuenten los votos de quienes esperan que el partido del pueblo salga victorioso en las elecciones.
Un caso que podría dejar perpleja a la jurisprudencia mempiana es el siguiente. Supongamos que tenemos un vecino al que detestamos profundamente y un día nos enteramos de que se trata de un violador de DD.HH. (que no trabaja en la Secretaría de DD.HH.). La severa interpretación mempiana impediría que denunciáramos a nuestro vecino ya que lo haríamos no en aras de los derechos humanos sino para no encontrarlo en el ascensor.
Los motivos de los porteños malcontentos son obvios. Están frustrados por las conquistas sociales y laborales logradas en estos años, por la inclusión social y el igualitarismo típicos “de todo gobierno peronista”, aunque por otro lado francamente no tienen de qué quejarse gracias a los ya no sabemos cuántos casos aislados que ha habido de muerte por desnutrición infantil.
A mayor abundamiento y para despejar toda duda, MG hace público que “la Procuración del Tesoro de la Nación, que representa al Estado, aportó esta misma semana documentos probatorios de que en absoluto hubo conductas inadecuadas ni delictivas por parte del gobierno nacional”. MG tiene razón. Si hay alguna institución en la que podemos confiar ciegamente es cualquiera que dependa directamente de la Presidencia de la Nación.
Por si hiciera falta que aclarase que no es lo que se dice un oficialista obsecuente, MG dice a los cuatro vientos que el actual gobierno “ofrece claroscuros y metidas de pata, como ciertos excesos verbales de la Presidenta, la desdichada rotura de un diario por el jefe de Gabinete y algunas defensas corporativas de funcionarios de dudosa moral”. En efecto, de este Gobierno jamás se podrá decir que mintió, qué decir de violar la ley, o que no puso a la disposición de la Justicia a todos los funcionarios sospechados de haber cometido delitos, o que se le murió un fiscal justo cuando lo investigaba, etc.
Para colmo de males, MG advierte que la denuncia del Fiscal tuvo lugar “no casualmente el viernes, para que todo el fin de semana largo no se hable de otra cosa en los Carnavales”. Otra vez, típico de un porteño, esto de querer arruinar el fin de semana de carnaval. Juan Carlos Mareco debe estar dando vueltas en su tumba. Pero, a Dios gracias, nos tranquiliza MG al señalar que “Por fortuna en el interior, en la Argentina profunda, todo es diferente y para nada el país real comparte la locura inducida que se vive en la Ciudad de Buenos Aires”.
En fin, MG nos convenció. Es más, la actitud de quienes critican al Gobierno nos hace acordar a la conducta del cliente molesto antiperonista que se queja por un tenedor ligeramente sucio en el siguiente sketch de Monty Python, así como la reacción del personal del restaurante nos hace acordar precisamente al Gobierno por su solícita actitud ante cada crítica (quizás se deba además a una asociación de ideas motivada por la reciente y brillante comparación que hiciera el Secretario de Coordinación Estratégica para el Pensamiento Nacional entre los cocineros y los fiscales). Bon appétit:
Según MG hay “en marcha” un “golpe de Estado”. Se trata de un golpe muy pocas veces visto, no solamente porque están armando un golpe blando, sino porque se trata de un golpe constitucional. En efecto, según MG, que los fiscales acusen y que la gente se manifieste, si bien a primera vista parecen ser meramente ejercicios de sendos derechos, en realidad es anti-democrático. En rigor de verdad, MG no es el primero en creer que la democracia y los derechos no tienen por qué llevarse muy bien que digamos. El liberalismo del siglo XIX no dormía precisamente por el miedo que le daba esa confrontación. Lo curioso es que MG no se haya dado cuenta de que él mismo es un liberal.
Obviamente, MG no ignora que tanto los fiscales como los ciudadanos, como típicos porteños que son, van a argüir que están ejerciendo sus derechos precisamente constitucionales y que por lo tanto mal pueden estar participando en una marcha golpista. La respuesta de MG es muy sutil. No solamente MG reconoce que hasta puede haber “protestas genuinas” coladas en la manifestación, sino que MG sostiene que los fiscales y los manifestantes en realidad usan a la Constitución como una excusa, pero lo que quieren en el fondo es dar un golpe.
La teoría de MG va a revolucionar el pensamiento jurídico de Occidente. En efecto, a pesar de que la venta de pasajes en avión es tan legal como manifestarse, para MG si alguien le comprara un pasaje a otro con la esperanza de que el avión se cayera, semejante acción sería criminal porque dicha transacción tuvo lugar bajo el supuesto de una esperanza ilegal (o inmoral, dejamos que el legislador se expida al efecto). Quizás los manifestantes de mañana tengan derecho a manifestarse, pero sus esperanzas dejan mucho que desear; por lo tanto, un juez mempiano no debería permitírselos. Nos atrevemos a proponer que la misma interpretación constitucional se aplique al derecho de voto y que solamente cuenten los votos de quienes esperan que el partido del pueblo salga victorioso en las elecciones.
Un caso que podría dejar perpleja a la jurisprudencia mempiana es el siguiente. Supongamos que tenemos un vecino al que detestamos profundamente y un día nos enteramos de que se trata de un violador de DD.HH. (que no trabaja en la Secretaría de DD.HH.). La severa interpretación mempiana impediría que denunciáramos a nuestro vecino ya que lo haríamos no en aras de los derechos humanos sino para no encontrarlo en el ascensor.
Los motivos de los porteños malcontentos son obvios. Están frustrados por las conquistas sociales y laborales logradas en estos años, por la inclusión social y el igualitarismo típicos “de todo gobierno peronista”, aunque por otro lado francamente no tienen de qué quejarse gracias a los ya no sabemos cuántos casos aislados que ha habido de muerte por desnutrición infantil.
A mayor abundamiento y para despejar toda duda, MG hace público que “la Procuración del Tesoro de la Nación, que representa al Estado, aportó esta misma semana documentos probatorios de que en absoluto hubo conductas inadecuadas ni delictivas por parte del gobierno nacional”. MG tiene razón. Si hay alguna institución en la que podemos confiar ciegamente es cualquiera que dependa directamente de la Presidencia de la Nación.
Por si hiciera falta que aclarase que no es lo que se dice un oficialista obsecuente, MG dice a los cuatro vientos que el actual gobierno “ofrece claroscuros y metidas de pata, como ciertos excesos verbales de la Presidenta, la desdichada rotura de un diario por el jefe de Gabinete y algunas defensas corporativas de funcionarios de dudosa moral”. En efecto, de este Gobierno jamás se podrá decir que mintió, qué decir de violar la ley, o que no puso a la disposición de la Justicia a todos los funcionarios sospechados de haber cometido delitos, o que se le murió un fiscal justo cuando lo investigaba, etc.
Para colmo de males, MG advierte que la denuncia del Fiscal tuvo lugar “no casualmente el viernes, para que todo el fin de semana largo no se hable de otra cosa en los Carnavales”. Otra vez, típico de un porteño, esto de querer arruinar el fin de semana de carnaval. Juan Carlos Mareco debe estar dando vueltas en su tumba. Pero, a Dios gracias, nos tranquiliza MG al señalar que “Por fortuna en el interior, en la Argentina profunda, todo es diferente y para nada el país real comparte la locura inducida que se vive en la Ciudad de Buenos Aires”.
En fin, MG nos convenció. Es más, la actitud de quienes critican al Gobierno nos hace acordar a la conducta del cliente molesto antiperonista que se queja por un tenedor ligeramente sucio en el siguiente sketch de Monty Python, así como la reacción del personal del restaurante nos hace acordar precisamente al Gobierno por su solícita actitud ante cada crítica (quizás se deba además a una asociación de ideas motivada por la reciente y brillante comparación que hiciera el Secretario de Coordinación Estratégica para el Pensamiento Nacional entre los cocineros y los fiscales). Bon appétit:
sábado, 14 de febrero de 2015
Bienvenus à la Cause de Caton Service International
C’est avec grand
plaisir que nous annoncions avec et par la présente entrée l'inauguration de la section La Cause de Caton Service International
en français (aquí está la versión española original). À l’occasion, nous avons choisi de proposer au monde francophone un
sujet si fascinant comme la notion de gouvernement tel comme il est exercé en Argentine.
En effet, l’opposition
argentine, malfaisante comme d’habitude, accuse au gouvernement de Madame
Kirchner, Présidente de la Nation, d’être personnaliste et de ne pas tenir en
haute estime l’idée de démocratie délibératif.
Nous, nous
croyons au contraire que l’art de gouverner de Madame Kirchner relève de ce que
Michel Senellart dans Les arts de gouverner appelle très précisément « corriger » et « diriger »
comme formes du gouvernement (bien que médiévaux), en faisant au même temps un hommage très evident à "La Vie de Brian" de Monty Python. Autrement, la suivante mise en scène à l’intérieur de
la Maison du Gouvernement, dit Rosé, entre Madame la Présidente et ses militantes, serait inexplicable (merci beaucoup à @mis2centavos pour l'excellente édition du video):
- Madame la Présidente: vous avez une consigne que dit que si on me touche vous ferez je ne sais quoi (je ne peux pas le répéter parce qu’il n’est pas bienséant pour une Présidente de le répéter). Mais, je vous prie que vous changiez la consigne : au lieu de "qu’ils touchent à Cristina…", je vous prie que vous disiez "qu’ils touchent à la Argentine…", parce que ce qu'ils touchent n'est pas Cristina, mais l'Argentine.
- La multitude (très serviable): "tiens Gorille, tiens Gorille, nous ne le répéterons plus, qu’ils touchent à l’Argentina, les diables seront dechaînés".
À suivre.
- La multitude (très serviable): "tiens Gorille, tiens Gorille, nous ne le répéterons plus, qu’ils touchent à l’Argentina, les diables seront dechaînés".
À suivre.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)






