miércoles, 17 de octubre de 2012

Creerás en Milagros


Uno de los miembros de La Causa nos comentó que hoy en el teórico de Filosofía del Derecho se produjo un fenómeno que merece ser compartido, y que, hay que decirlo, ha sucedido en otros años (y por esta misma época). Se trata del verdadero milagro de que figuren nombres, DNIs y firmas de personas en la lista de asistencia que sin embargo no estaban presentes en el curso. A decir verdad, ignoramos si en efecto pertenecen al curso, i.e. si están inscriptos en la materia, o no. Pero el hecho es que se produjo un milagro, una suspensión del ordenamiento natural según leyes, que según cierta teología es el fruto de una decisión divina, tanto la normatividad de dichas leyes naturales cuanto su suspensión milagrosa. Nuevamente, la duda que tenemos es si tenemos que ponernos en contacto con la Iglesia o con el Ministerio de Ciencia y Tecnología, o la Facultad de Ciencias Exactas. Hay gente que pasa toda su vida sin poder ser testigos de un milagro. Hoy tuvieron lugar por lo menos diez, todos juntos.
Hay una alternativa a la explicación milagrosa, que es independiente del hecho de que pertenezcan o no al curso: hay quienes se hacen pasar por las personas mencionadas y por lo tanto nos vemos obligados, mejor dicho, tenemos la obligación, de avisarles a las mismas para que tomen las medidas pertinentes. Al menos que no vayan por la vida ignorando que hay gente que se hace pasar por ellos. 
Una tercera posibilidad es que hayamos asistido, irónicamente, a la comprobación de una instancia de lo que Carl Schmitt llamaba representación, que según algunos inexpertos es casi imposible: representar como hacer presente algo que está ausente (Verfassungslehre, p. 209). El parecido con la transubstanciación es innegable. 
Existe una cuarta posibilidad, que podría ser todavía independiente del hecho de que pertenezcan al curso: las personas en cuestión si bien no asistieron a clase pensaron que alguien estaba juntando firmas y por eso decidieron agregar generosamente las suyas literalmente a la lista. Quizás el título de la hoja: “Filosofía del Derecho, Miércoles 17/10/2012”, no por casualidad el día de la lealtad, les haya parecido una causa por la cual bien vale la pena dejar el anonimato de la impersonalidad y tomar partido por dicha causa. Por otro lado, ¿acaso no es el mismo acto básico el que corresponde a ambas acciones: juntar firmas y tomar asistencia? Sería un error muy fácil de entender. 
Una quinta posibilidad, que con sólo pensarla nos hace sentir escalofríos, pero debemos mencionarla: no podemos descartar en principio que hayan sido las mismas personas en cuestión y que pertenecen al curso las que hayan firmado a pesar de no haber "asistido" a la clase, al menos no en el caso focal de la actividad. Se trató de un caso de FFF: fueron, firmaron e inmediatamente se fueron, como en una película de Woody Allen, o como quizás en la película "Salto de Fe" (1992), una de cuyas escenas copiamos a continuación:


13 comentarios:

Ana Kuschnir dijo...

Dr. Rosler, estuve ahí y fui testigo, uno a uno, de los 10 milagros. Elecciones en FFyL, día de la Lealtad y suspensión del ordenamiento natural por intervención divina Es demasiado para cualquier mortal. El miércoles que viene por menos de la aparición de la Virgen María ni nos acercamos al aula.

Ana Kuschnir dijo...

No veo la séptima posibilidad, una variación todavía más horrorosa que eso de "hay quienes se hacen pasar por las personas mencionadas y por lo tanto nos vemos obligados, mejor dicho, tenemos la obligación, de avisarles a las mismas para que tomen las medidas pertinentes". ¿Y si las personas mencionadas hubiesen instigado tal comportamiento, apelando a la buena voluntad de amigos o familiares? ¿Esta séptima es la vencida?

Anónimo dijo...

Pensaba que este blog era serio, qué tontería todo esto. Es un milagro que los profesores exijan de sus alumnos la permanencia en sus clases sin otros criterios que la decisión de los últimos de permanecer. En última instancia, las estudiantes son meramente evaluados con criterios puramente cuantitativos y, por lo general, con fines de reproducción de contenido. ¿Si esto es lo que se exige de los estudiantes, por qué no pueden ellos devolver el mismo gesto y relegar su presencia a aparecer en una lista cuantificada de presentes? ¿Y si acaso en la evaluación esos milagrosos ausentes obtuvieran unas "maravillosas" calificaciones?

Andrés Rosler dijo...

Estimadx Anónimx: el problema es que por más cuantitativo que sea el estándar que se use, sea para evaluar o para asistir, tiene que tener precisamente un correlato cuantitativo, incluso si se tratara de milagros. Lo que no se nos había ocurrido es lo que Ud. sugiere: que quienes califican los exámenes pongan notas milagrosas. Cabe agregar que a pesar de que la palabra "milagro" tiene cierta connotación positiva por lo general, en realidad estrictamente hablando es una suspensión de la regularidad, y de ahí no tiene por qué seguirse que sea positiva o negativa.

Anónimo dijo...

Como ex-alumno de la materia a cargo del Profesor Rosler y compulsivo lector de este Boletín No Oficial, me notifico de que, otra vez, hay justiciables que optan por llegar a la etapa de alegatos en estado de rebeldía ("rebeldía", entiéndase, no en el sentido de determinada disposición del espíritu respecto a la autoridad, sino en el de quien prefiere dejar transcurrir el proceso sin su efectiva presencia): más que milagro, una curiosa estrategia procesal cuyos resultados en el largo plazo alguna vez merecerían ser consignados para la posteridad. Pues sin poner en duda alguna la imparcialidad del Tribunal, bien podría darse el caso de que una cierta y superficial familiaridad física esté en condiciones de aceitar los mecanismos de ese rústico y antiquísimo procedimiento de justicia denominado "Final". De cualquier manera, no hay que profesar una fe utilitarista para encontrar razones que los persuadan de asistir a la mayoría de las audiencias de que consta este largo proceso. Basta un ligero epicureísmo o, si se prefiere, una pequeña inclinación al estoicismo,

Ana Kuschnir dijo...

Maravilla no es milagro.

Andrés Rosler dijo...

Es cierto. Pero los dos son argentinos.

Andrés Rosler dijo...

Muy buen punto. Lo que para algunos puede dar placer, para otros es una tortura. En una palabra, es un curso sadomasoquista.

Alberto Bovino dijo...

Lo de la presencia en clase me parece tiránico... ¿Dónde se ha visto? Eso sí, que sea recíproco... Nada de obligaciones para la presencia del profesor tampoco.

Cordiales saludos, NN


Anónimo dijo...

Rosler:

Una sexta posibilidad es que los firmantes, aún estando presentes, hayan decidido no responder a su llamado. Después de todo, ya habían firmado la hoja de asistencia.

Andrés Rosler dijo...

No lo habíamos considerado, aunque no podría explicar por qué los demás firmantes sí respondían al ser llamados.

Anónimo dijo...

Ley de Hume: ¿Y por qué del HECHO de que algunos firmantes respondieran a su llamado se deduciría que otros firmantes DEBERÍAN haberlo hecho?

Andrés Rosler dijo...

No dijimos algo semejante, ni tampoco que tenían el deber de responder al llamado; tenían el deber de asistir al teórico. Pero sin duda que es un non-sequitur creer que no estaban solamente porque no respondían al llamado.