lunes, 23 de junio de 2014

Maradona, Max Weber y el Desencantamiento del Mundo



Muy recientemente hemos tratado la polémica Grondona vs. Maradona (Maradona es sagrado). Sin embargo, la Carta Abierta de Maradona en respuesta a la severa acusación de Grondona ha cambiado el eje de la discusión (click). En efecto, según Maradona, Grondona es un perverso, y la razón de la perversión es que Maradona jamás deseó que a la Selección le fuera mal. Nunca pensábamos que iba a llegar el día, pero nos vemos en la obligación en este caso de salir en defensa de Grondona, al menos conceptualmente.

En primer lugar, Grondona jamás puso en duda el aporte de Maradona a la Selección como jugador. Lo que está sobre el tapete ahora es si Maradona como espectador afecta o no el rendimiento de la Selección.

En segundo lugar, la sugerencia de Maradona según la cual su polémica con Grondona representa a su vez el combate entre una nueva América Latina y “los poderes que manipulan el mundo” es inapropiada. En efecto, Grondona ha estado y estará con todos los regímenes políticos, desde los militares hasta los nacionales y populares como el actual en nuestro país (Maradona mismo ha sido generoso en su apoyo a gobiernos tan diferentes como el de Menem y el de Fidel Castro).

En tercer lugar, y aquí está el meollo de la cuestión, ser mufa no es una noción práctica como supone Maradona, sino simplemente ontológica. En efecto, la acusación de Grondona—y acá estamos reconstruyendo su posición de un modo que suponemos Grondona aceptaría—no se refiere a los deseos o actos de Maradona como espectador, sino a lo que Maradona es, i.e. según Grondona su sola presencia en el mismo estadio en el que juega la Selección es perjudicial para la misma. Muchos mufas de hecho han jurado por lo más sagrado que no desean ser perjudiciales ni mucho menos, y jamás eso hizo diferencia alguna. Dicho sea de paso, sería una interesante discusión si un mufa a su ontología podría agregar algo mediante sus estados mentales, v.g. si un mufa pudiera ser peor que otro debido a que además desea que le fuera mal a aquello sobre lo que proyecta la mufa.

Por lo demás, es curioso que Maradona no respondiera con un cambio de paradigma por así decir, atacando a la noción misma de ser mufa, ya que por momentos daría la impresión de que una noción tan común en el campo de las ciencias sociales como la del desencantamiento del mundo popularizada por Max Weber no hubiese llegado aún al ámbito de la Selección Argentina.  

domingo, 22 de junio de 2014

Maradona es sagrado



La atribución del carácter de mufa  a Maradona por parte de Julio Grondona no sólo ha provocado una muy considerable indignación entre los fanáticos del fútbol sino que además plantea varias cuestiones filosóficas, por así decir.

Una primera pregunta que surge naturalmente al respecto es: ¿qué tiene de malo decir que alguien es mufa? Evidentemente, el problema no puede ser la mufa en sí. Esto es, puede haber mucha gente que cree en la mufa, pero eso no puede explicar la indignación, ya que la mufa es un fenómeno esencialmente supersticioso, i.e., sólo depende de nuestras creencias.

En realidad, la indignación debe provenir del hecho de que dado que la mufa es irracional, atribuirle a alguien carácter de mufa en realidad equivale a expresar cierta desaprobación por los actos de dicha persona. Esto explica por qué, v.g., muy poca gente se quejaba de la atribución del  carácter de mufa a Menem, ya que, suponemos, Menem merecía dicho tratamiento por sus varios y notorios actos de corrupción e ineptitud. En cambio, la reciente indignación supone que toda atribución de ser mufa a Maradona es injustificable o inmerecida ya que los merecimientos de Maradona son tan varios y notorios  como lo son los desmerecimientos de Menem.

Y aquí es donde surge la otra gran pregunta. ¿Maradona acaso no ha hecho lo suficiente como para merecer cierta desaprobación, como por ejemplo, y sin apelar al razonamiento moral sino ciñéndonos a las reglas del fútbol, doparse durante un Mundial y dejar afuera de la competencia a un equipo que parecía tener todo para ganar el torneo?

Decir que las dotes deportivas de Maradona compensan sus graves faltas antideportivas es absurdo—a pesar de que mucha gente cree, v.g., que el segundo gol contra Inglaterra en el 86 justifica el primero, y quizás por eso los argentinos en general suelen sentirse tan orgullosos de los dos goles. Semejante "clearing" normativo no tiene sentido (para poner a prueba esta afirmación sólo hace falta imaginar cómo nos sentiríamos si quedáramos afuera de un Mundial por un gol con la mano cometido por un eventual rival, incluso suponiendo que dicho rival hubiese hecho un gol similar al segundo contra los ingleses). Quienes sospechan del hecho de que Maradona fue elegido para el control justo el mismo día que se drogó, suponemos que sólo aprueban el control para quienes no se doparon ese mismo día, si es que aprueban el control antidóping en absoluto.

Quedan al menos dos explicaciones de la atribución del carácter de mufa a Maradona. La primera es una variación del tema de la falta de autoridad moral, en este caso de Julio Grondona, para hacer semejante denuncia. Esta explicación es muy débil, como suele pasar con casi toda variación del tema de la autoridad moral. En todo caso sería relevante si Julio Grondona tuviera algo que ver con el dopaje de Maradona, o si hubiese provocado que Maradona se dopara. Una hipótesis cercana sería la de atribuir el dopaje de Maradona—y no el control como acabamos de ver—a una casualidad, hipótesis por supuesto que hiciera famosa Amado Boudou recientemente, la cual nos exime de mayores comentarios.

La segunda explicación es la más sólida ya que cree que la indignación ante la atribución de la mufa a Maradona se debe a que Maradona es sagrado. En efecto, es completamente absurdo creer que algo sagrado o una divinidad pueda ser mufa. Todo lo contrario, sólo puede tener efectos saludables, o debe ser en todo caso anti-mufa por definición. Por supuesto, algunos episodios como el terremoto de Lisboa en el siglo XVIII, las grandes calamidades del siglo XX (entre las que se encuentra probablemente la actuación argentina en Sudáfrica 2010) representan desafíos ingentes para toda teodicea—la cual trata de reconciliar la existencia del mal con la omnipotencia y bondad divinas (v. miles kirchneristus et Deus absconditus)—.

Si los devotos de la Iglesia maradoniana replicaran que se trata de un problema que tienen no sólo ellos sino los devotos de cualquier otra religión, tendrían ciertamente razón.

jueves, 19 de junio de 2014

Son Piratas (y no en el buen Sentido de la Palabra)


Diagnóstico del Gobierno: los acreedores son buitres, verdaderos piratas, y el juez Griesa (con la Corte Federal de Apelaciones y la Corte Suprema de EE.UU. suponemos) un delincuente que está extorsionando a la Argentina (encima, los buitres creen ser legítimos acreedores, y Griesa (et al.) cree ser un juez, también en el buen sentido de la palabra). Es como si alguien es extorsionado por unos secuestradores, digamos porque le han secuestrado a la esposa, y estos secuestradores creen estar actuando legítimamente.

Estrategia del Gobierno (encabezado a la sazón por una abogada muy exitosa): insultar a los piratas y al juez que nos extorsiona, declarar a voz en cuello que no les va a pagar, etc. (amén de que el Gobierno ha reducido sus reservas a la mitad en los últimos dos años, perdió unos 25 mil millones, y gasta unos 14 mil millones en la importación de energía). Es como si el que debe pagar el rescate insulta a los secuestradores, les dice de todo (hasta aquí, si recordamos bien, es casi casi el argumento de "Rescate", con Mel Gibson), y además se gasta gran parte del dinero en otra cosa.

Defensa del Gobierno (una vez que fracasa la estrategia): "¿Qué esperaban? Los acreedores son buitres y el juez un delincuente". Es como si el que debía negociar con los secuestradores dijera ante el fracaso de su estrategia: "¿Qué esperaban? Son secuestradores".

¿Entendimos bien?


martes, 17 de junio de 2014

Bip Bip

En su último mensaje por Cadena Nacional, la Presidenta de la República manifestó su curiosidad por la velocidad con la cual algunos jueces penales en la actualidad están desarrollando su labor, al extremo de que, a tono con este blog, los comparó con aquel famoso dibujo animado “El Correcaminos” e incluso imitó su característico “bip bip”.

Quizás porque muy comprensiblemente no recordaba la terminología taxonómica de los protagonistas que solía aparecer al comienzo de cada episodio, la Presidenta omitió nombrar al juez Lijo (iudex acceleratus incredibilis) y al Vicepresidente de la República, Amado Boudou (manticulator [Jorge Asís dixit] o latro vulgaris).

La Presidenta no parece darse cuenta de la ironía de su comparación, ya que, obviamente, en el dibujo animado el Correcaminos es el perseguido exitoso y el Coyote el torpe perseguidor. Y es literalmente una peripecia que la serie de funcionarios judiciales apartados (un procurador general, un juez y un fiscal hasta ahora al menos) haya dejado paso a una investigación efectiva del comportamiento de Boudou y una persecución penal, literalmente hablando. Acerca de la relevancia del hecho de que puede haber otros que también merezcan ser objeto de una persecución penal, nos remitimos a nuestra última entrada: Código Penal mata Relato. Y dicho sea de paso, es curioso que la Presidenta no haya mencionado otra premura, la de quienes investigan al fiscal Campagnoli por mal desempeño en sus funciones, en particular por “exceso de investigación”, cuando dicha investigación no había cumplido aún su primer mes de vida.

Hablando de Campagnoli, hasta ahora nos ha llamado la atención que su defensa consista esencialmente en que se trata de una persecución política a un fiscal que cumple con su trabajo, i.e. que investiga funcionarios gubernamentales de los que se sospecha han cometido un delito. Nos llama la atención, en efecto, ya que las defensas políticas—como por ejemplo la de Boudou—aparecen en el centro de la escena cuando las legales son muy débiles o inexistentes. Y suponemos que quienes enjuician a Campagnoli, sin que importe cuáles son sus intenciones, van a tomar una decisión fundada, capaz de resistir apelaciones y la evaluación de la opinión pública. Hacer cualquier otra cosa sólo sería contraproducente a esta altura del partido.

En segundo lugar, nos llama la atención la defensa de Campagnoli porque suponemos que ningún fiscal puede ser tan estúpido como para investigar a un Vicepresidente sin haber cumplido obsesivamente con el derecho, antes, durante y después de dicha investigación. De otro modo, dejaría un flanco muy expuesto para que quienes quieran impedir dicha investigación se deshagan de él. Por suerte, Carlos Kunkel, en otro de los tantos nobles gestos que lo caracterizan, le recordó al juez Lijo que el Consejo de la Magistratura estará observando cada movimiento suyo, al igual que la canción de Sting; si Kunkel no fuera tan noble, bien podría haberse guardado la advertencia y simplemente podría haber esperado que Lijo cayera en la trampa.

Finalmente, tal como nos hemos cansado de repetir, ninguna causa política justifica el incumplimiento con el derecho. Y es increíble que estemos debatiendo estas cuestiones. Por lo tanto, si la única defensa de Campagnoli es que se trata de una persecución política, la misma es tan endeble como la de Boudou. La única diferencia quizás consiste en que mientras que respecto a Campagnoli todavía tiene sentido hablar de condicionales, con Boudou da la impresión de que quedan muy pocas dudas.


sábado, 14 de junio de 2014

Código Penal mata Relato



En su nota de hoy en Página 12, Mempo Giardinelli (MG) sale en defensa del Gobierno en ocasión de la discusión originada por el caso Ciccone (click). Sus argumentos básicamente giran alrededor del tema de "Clarín Miente", con algunas ligeras e interesantes variaciones, aunque igualmente inefectivas.

En efecto, MP sostiene (1) que "más allá de las responsabilidades que eventualmente le correspondan, es obvia la intencionalidad política de quitarlo de la línea de sucesión constitucional y anular cualquier futuro político que él pudiera tener" (el subrayado es nuestro). Además, la Corpo se está vengando por las AFJP.  

Para MG, entonces, "Clarín Miente" se ha transformado en "Clarín dice la verdad pero sólo para satisfacer sus propias ambiciones políticas" (habíamos visto que hasta Boudou reconoce que Clarín a veces dice la verdad: click). Se trata de lo que en ocasión de Carta Abierta 13 habíamos llamado "la tesis de la motivación contraproducente" (Carta Abierta 13).

Según este criterio hiperkantiano, no podríamos denunciar a un vecino criminal de lesa humanidad si nuestra motivación última fuera no cruzarlo en el ascensor, y/o deberíamos oponernos a la participación de EE.UU. en la Segunda Guerra Mundial, ya que lo que efectivamente movió a los EE.UU. fue el hecho de que sus posesiones en el Pacífico estaban amenazadas, y no porque, v.g., estaba teniendo lugar un Holocausto. Además, hasta ahora al menos el art. 34 del Código Penal entre las razones por las cuales podemos quedar exentos de responsabilidad penal no incluye la de ser enemigo de las corporaciones, o ser amigo del pueblo para el caso. Una eventual reforma del Código podría ser aprovechada para incluir nuevas causales de justificación.

La segunda variación de "Clarín Miente" es que (2) según MG "la corrupción se ha convertido en el sello más oscuro de la democracia, y no por creación del actual gobierno sino por esa vergonzosa, infame tradición política que se generalizó con la dictadura militar y en particular desde el menemismo". En otras palabras, en nuestro país la corrupción es una tradición, y a nadie se le ha ocurrido castigarla, al menos hasta ahora. 

Ahora bien, decir que existe una tradición es sólo comprobar un hecho. También puede existir una tradición de hacer desaparecer personas, y no por eso vamos a defenderla. Pero lo más notable es que lo que para MG son "flancos débiles [del Gobierno] sobre todo en materia de corrupción", son delitos contra la administración pública y por eso están penados. En otras palabras, parafraseando a Jacobo Winograd, Código Penal mata Relato, e incluso mataría al mejor Gobierno de la historia. 

Quejarse de que existe una tradición por la cual un delito como el de "corrupción" no ha sido castigado aún en realidad es dar el mejor argumento para empezar a castigarlo. Es precisamente el desajuste entre la realidad y la norma lo que explica en primer lugar la necesidad de la prohibición. En cuestiones como éstas, alguien tiene que tirar la primera piedra. Y Clarín, gracias al Gobierno, algún día hasta podría enorgullecerse de que si no fuera por el terrorismo mediático, jamás nos habríamos enterado de las denuncias por corrupción. La ironía mayor sería que Clarín fuera el que ayudara a la Justicia a vendarse los ojos. 

El tercer argumento es una variación conocida de "Clarín Miente" que consiste en que, en muy pocas palabras, (3) no hay oposición. En efecto, el problema según MG es que Clarín "se hace un festín en casos como el de Boudou" ya que Boudou "no puede ni podrá, y lo sabe, con periodistas expertos en ocultar y mentir –antes showmen que informadores–, que son los que formatean las cabezas y los discursos de casi toda la dirigencia opositora, tan camaleónica, hipócrita y carente de principios sólidos". 

La réplica es obvia. Si hay o no oposición lo decide el electorado, el cual bien podría votar a los "suplentes" como los designaba antes la Presidenta o a los "formateados" como los llama MG, en cuyo caso MG tendría que tragarse la píldora de la democracia, tal como muchos otros tuvieron que tragársela. Por lo demás, con formateo y todo, y Clarín a toda marcha, Cristina Kirchner obtuvo el 54 % hace nada más que dos años.

Finalmente, MP pone en duda al juez Lijo, por sus decisiones en otros casos. Suponemos que así como Campagnoli está siendo investigado por mal desempeño en sus funciones, otro tanto sucederá con Lijo, si es que le cabe el sayo. Después de todo, Boudou no puede quejarse de persecución judicial. Ya se deshizo de un Procurador General, un juez y un fiscal. MG puede dormir tranquilo.

jueves, 12 de junio de 2014

¿En Defensa de Boudou?

Recientemente Diario Registrado publicó una nota muy curiosa, cuyo autor es Carlos Aletto (Director del Suplemento Literario Télam), y cuyo título es elocuente: "Por qué defiendo a Amado Boudou" (click). Por obvias razones, lo que está en juego no es la presunción legal de la inocencia, la cual opera hasta que un tribunal competente diga lo contrario, sino las razones por las que podemos creer que Boudou es inocente.

Los argumentos de Aletto parecen ser fundamentalmente dos, aunque el autor no los enumera sino que nos hemos tomado el atrevimiento de reconstruirlos.

El primero, invocando la autoridad de Platón, sostiene que no tenemos "acceso a la Verdad absoluta", "no se puede saber nada con absoluta certeza, incluso en los casos en los que uno cree estar seguro". Aletto infiere que en casos "llenos de incertidumbres... sólo optamos por la verdad que se acomoda a nuestras ideas".

Más allá de si este argumento es efectivamente platónico, un obvio problema con este argumento es que entonces la verdad de la nota se acomoda a las ideas de Aletto, y no sus ideas a la verdad, con lo cual quizás eso sea suficiente para que Aletto crea en su nota, pero seguramente no es suficiente para que los demás también lo hagan. Hay que tener una opinión muy alta de uno mismo para suponer que si algo se acomoda a las ideas de uno, es por eso verdadero.

Aletto parece ofrecer una variación de este argumento al sostener al principio de la nota que "muy pocas veces en la vida nos toca ser testigo o partícipe de una noticia", con lo cual quizás Aletto sólo suscriba a la falta de certeza en aquellos casos en los que somos observadores de un hecho o acción, pero no en aquellos casos en los que somos partícipes de dichos hechos o acciones. En otras palabras, Aletto quizás supone que Boudou, Ciccone, etc., dado que son claramente partícipes, sí conocen la verdad absoluta, pero los demás no (y quizás entonces Aletto supone que su nota es verdadera porque la escribió él).

Ahora bien, un obvio problema con esta variación del primer argumento es que según él, v.g., si Aletto todavía no viajó a Egipto, debe por obvias razones dudar de la existencia de las pirámides de Egipto. Y como suponemos no viajó en el tiempo a Nuremberg durante los juicios, también debe dudar de que hayan tenido lugar, y probablemente de su veredicto, y otro tanto suceda de hecho con la vida y obra de Platón, etc. Por lo demás, un juez jamás podría condenar a alguien por una acción de la cual no haya sido partícipe o testigo (lo cual pueden ser buenas noticias para los abolicionistas pero no para quienes, v.g., desean ver en prisión a los que cometieron delitos de lesa humanidad).

El segundo argumento es una versión del ya tradicional "Clarín Miente" (para ahorrar espacio, no vamos a citar a Aletto, el lector podrá comprobar por sí mismo la evidencia en la nota). Para ahorrar tiempo además permítasenos citar parte de nuestra discusión sobre la Carta Abierta 13:

"Sería muy ingenuo creer que Clarín actúa movido sólo por razones estrictamente morales. Es de público conocimiento que Clarín Miente. Sin embargo, nuevamente, no podemos descalificar el contenido de la denuncia sólo por su fuente. Vamos a dar un ejemplo extremo. Hasta Hitler puede decir la verdad, aunque nadie deseara creerle, tal como lo muestra el caso de la matanza de Katyn. En efecto, Hitler tenía razón cuando protestaba a los cuatro vientos no haber matado a los 20.000 oficiales e intelectuales polacos encontrados muertos en los bosques de Katyn, porque la matanza fue realizada por los soviéticos. Nadie, por supuesto, tiene ganas de creerle a Hitler, pero las creencias no tienen nada que ver con las ganas (al menos por lo que se sabe hasta ahora de la psicología humana y del mundo)" (click).

Por lo demás, Aletto comparte la creencia forsteriana en la infalibilidad de algunos medios opositores. En efecto, Forster cree que "Si Pagni y La Nación dicen lo que dicen, es porque no debemos estar equivocándonos demasiado". Semejante argumento supone irónicamente que sus adversarios son, a su modo, infalibles en sus errores: siempre que critican al kirchnerismo lo hacen porque el kirchnerismo tiene razón" (Que el Árbol no tape el Forster).

Y por si esto fuera poco, muy recientemente el Vicepresidente en 678 denunció que el juzgado de su causa anticipa a Clarín y La Nación las decisiones del juez, y cita como fuente de tales filtraciones a... Clarín y La Nación:


No cabe otra conclusión que creer que Boudou ha revisado su opinión sobre algunos medios: al menos para Boudou aunque tales diarios mientan a menudo, no mienten siempre, o al menos en este caso.

Ciertamente, hasta aquí no hemos demostrado que Boudou es culpable. Pero sí hemos dado razones para dudar de la defensa que hace Aletto de Boudou, y esperamos que por el bien del propio Boudou, no sea la defensa que tiene en mente presentar ante los tribunales federales, al menos si es procesado y llevado a juicio.

domingo, 8 de junio de 2014

¿Un Secretario borgeano?

Modestamente, nos atribuimos al menos una pequeña parte del mérito por la designación de Forster como Secretario de Coordinación Estratégica para el Pensamiento Nacional. Después de todo, muy pocos blogs se habían tomado tan en serio sus apreciaciones sobre la política nacional, quizás abusando de la paciencia de nuestros lectores pero revelando a la vez un "alma profética", como dice Hamlet. Y a tono con la buena nueva, hemos engrosado nuestra lista de etiquetas con una nueva cuyo nombre es, reveladoramente, “Forsteriana”. Por otro lado, nos invade un sentimiento de culpa ya que quizás seamos asimismo moral y jurídicamente responsables por la designación de Forster. 

En esta ocasión quisiéramos destacar ciertos aspectos borgeanos de Forster. En primer lugar, algunos como Horacio González, han ensayado una defensa de la nueva Secretaría, y de ese modo del nombramiento de Forster, concediendo que el nombre de la misma es inapropiado, como si el nombre fuera arquetipo de la cosa, tal como reza “El Golem”. Es más, Forster mismo aseguró que habría preferido que la especificación del pensamiento a su cargo fuera “latinoamericana” antes que “nacional”, lo cual sugiere que no se trató de un cargo hecho a medida. Hernán Brienza cree que "argentino" sería más apropiado que "nacional".

Sin embargo, aunque el adjetivo que acompañara al pensamiento fuera “internacional”, los problemas serían exactamente los mismos. Imaginemos, si no, el rótulo de “Secretaría del Pensamiento” simpliciter, por excelencia. Sonaría aún más ridículo, contraproducente o redundante que “Secretaría del Pensamiento Nacional”, tal como ya lo hemos discutido (Secretaría pythonesca).

Dicho sea de paso, quienes creen que la nueva Secretaría a cargo de Forster es nazi se equivocan totalmente por una muy sencilla razón: ni los nazis tenían una Secretaría del Pensamiento, nacional o de cualquier otra índole. 

En segundo lugar, es muy difícil no asociar la existencia del imitador de Forster en twitter (@RicarForster) con “El Otro”: Forster tiene un encuentro con otro Forster. Es más, la imitación es tan buena que por momentos es imposible distinguir la copia del original, lo cual por supuesto nos remite a su vez inevitablemente a “Pierre Menard, Autor del Quijote”.

Ahora bien, la reacción de Forster ante tal imitación es reveladora de su intelecto. En efecto, para Forster “quien lo hace... es un poco tonto”, se trata de un pensamiento “mezquino, pequeño, ... pigmeo”. Sin embargo, es muy extraño que el Secretario para el Pensamiento no se dé cuenta de que si el contenido proposicional de la imitación es tan parecido que a veces es imposible distinguir quién dice qué, entonces, merced al principio de identidad, su propio pensamiento tiene que ser tan tonto, mezquino, pequeño o pigmeo como el de su imitador. Después de todo, Forster no puede alegar diferencia alguna en el tiempo y/o en el espacio, como la que sí existe en “El Otro” y en “Pierre Menard”, que le impida caer en semejante absurdo.

Forster podría responder que no se refería al contenido de la imitación—el cual reconoce que es muy fidedigno—sino a la intención, ya que trata de ponerlo en ridículo. Sin embargo, semejante pensamiento sería aún más extraordinario que el anterior. ¿Por qué la repetición de lo que dice lo pondría en ridículo? Si Forster fuera coherente, debería sostener que quienes lo citan, las grabaciones de su voz, y los videos de sus apariciones en TV lo ridiculizan.  

Quizás, finalmente, Forster cree que la verdad o falsedad de una proposición no depende de su contenido sino de su fuente, como sugiere el propio Borges en "Los Teólogos". 

Un Secretario del Pensamiento, para pensar.



jueves, 5 de junio de 2014

Secretaría pythonesca



No se puede describir con una sola palabra el nombramiento de Ricardo Forster como Secretario de Coordinación Estratégica para el Pensamiento Nacional. Se trata de una decisión polémica, controversial, incisiva, desafiante, a contrapelo, audaz, agónica y agonista. Parafraseando al nuevo Secretario, es un viento refrescante que airea lo que de otro modo sería una asfixiante realidad miasmática, y seguramente contribuirá a que la flecha de la historia continúe su marcha.

Sin duda, una Secretaría del Pensamiento es el lugar ideal para alguien como Forster. Si hay alguien que cree en el valor intrínseco del pensamiento, por no decir de los intelectuales, es él. Muy recientemente nos ha hecho saber que hoy en día estamos mejor que en los noventa debido a que, entre otras cosas, ahora los intelectuales participan masivamente en política, a diferencia de lo que sucedía antes. Claro que semejante actitud reivindicatoria de los intelectuales es esencialmente un prejuicio bastante extraño. Hubo intelectuales que apoyaron incondicionalmente al estalinismo y al nazismo. En realidad, el valor de la actividad intelectual depende de cómo es realizada y qué fines persigue. Se supone que un intelectual, sobre todo, debería ser consciente de eso.

Para algunos el cargo mismo es contradictorio, o tiene reminiscencias del Ministerio de Andares Tontos (“The Ministry of Silly Walks”) de Monty Python. En efecto, ¿tiene sentido acaso hablar de pensamiento nacional? ¿El pensamiento tiene fronteras? Y aunque las tuviera, otros recordarán que la especialidad de Forster no es exactamente el pensamiento nacional, sino la obra de Theodor Adorno, Walter Benjamin, Gershom Scholem y la cábala, lo cual provocará cierta perplejidad en quienes se dedican a la historia de las ideas nacionales, y sobre todo entre quienes esperaban que alguien más cercano al pensamiento nacional, como Norberto Galasso, accediera a dicho cargo.

Además, dado que la tarea principal de la nueva secretaría es la de “diseñar, coordinar e instrumentar una usina de pensamiento nacional”, muchos se preguntarán cómo se pone en marcha una usina de pensamiento. ¿Se emprenderán acaso proyectos multilaterales con los países vecinos como Yaciretá o Itaipú? ¿Se verá esta usina afectada por los cortes de electricidad en casos de picos de alto consumo? En realidad, quizás sea una muy buena señal que un gobierno nacional y popular designe a un especialista en la cábala al frente de una Secretaría del Pensamiento; semejante decisión quizás ayude a que a la Selección le vaya bien durante el inminente Mundial. La presencia de Benjamin y Scholem en el Gobierno asegura, por lo demás, que el viejo chauvinismo vernáculo quedará reducido al mínimo.

Para quienes crean que el cargo no es contradictorio sino antes bien redundante por no decir peligroso u orwelliano debido a que ya existen varias instituciones dedicadas al pensamiento (por ejemplo, las universidades nacionales), valga otra paráfrasis de las palabras de Forster (que él mismo empleó para referirse al legado de Néstor Kirchner): a veces hace falta subvertir las “formas” institucionales para devolverles una legitimidad perdida.

Otros se concentrarán en el hombre antes que en el cargo. En efecto, alguien podría objetar la designación de Forster debido a su militancia, en particular porque Forster cree, a la usanza de los antiguos jesuitas, que todo buen militante debe criticar lo que dice un enemigo, sólo porque lo dice el enemigo. De hecho, no faltarán los que comparen desfavorablemente la designación de Forster con la de Roberto Mangabeira Unger en Brasil hace unos años como Secretario de Planificación de Largo Plazo por Lula. En efecto, Lula designó a Mangabeira no sólo porque era un intelectual destacadísimo sino además y fundamentalmente porque Mangabeira había denunciado a su gobierno como el más corrupto de la historia, y sin embargo Mangabeira se fue del gobierno de Lula acusado de haber sido cooptado.

En este punto, sin embargo, el Gobierno lleva las de ganar. En este país no nos interesa el largo plazo. Además, para no perder tiempo y evitar la acusación la cooptación de un crítico acérrimo, designó directamente a un fiel militante como Forster a quien la corrupción no le preocupa demasiado. En efecto, Forster ha manifestado que, y aquí citamos de memoria, el patrimonio de Lázaro Báez “no me importa un carajo”. En todo caso, Forster cree que la corrupción, en lugar de ser una grave preocupación, corresponde a “las opacidades de la política y de la gestión estatal”.

Por lo demás, algunos de sus detractores se quejan de que Forster confunde el pensamiento profundo con la adjetivación copiosa o de que su obra, particularmente sus participaciones en la esfera pública, individualmente o como miembro de Carta Abierta, es incomprensible. Forster ha atribuido esta crítica al anti-intelectualismo de quienes no le perdonan leer a autores “que escriben demasiado difícil y oscuro y se niegan a dejarse engullir como una papilla de fácil digestión”. De ahí que su designación indica que el Gobierno podrá ser nacional y popular pero se muestra reacio a tomar el camino facilista de designar un funcionario que pueda ser comprendido sin mayores dificultades por sus conciudadanos. Antes bien, para guiarnos en el pensamiento convoca a un intelectual cuya obra a muchos les cae como un mondongo un mediodía de verano, para seguir con la metáfora introducida por Forster.

Quién sabe, por otro lado, quizás esta Secretaría para el Pensamiento Nacional nos ayude a pensar definitivamente mejor a la hora de votar.




Fuente: http://bastiondigital.com/notas/el-ministerio-de-los-andares-tontos

martes, 3 de junio de 2014

Todo es Ideología. ¿Y qué?





En Página 12 de hoy ha salido una nota muy curiosa del profesor de Teoría del Conocimiento Roberto Follari (click). En ella, Follari defiende un fárrago de tesis sobre la ideología que los lectores deben reconstruir por sí mismos. Nosotros, al menos, hemos detectado tres.

(1) "no existen las personas 'independientes',  no hay quienes no respondan a ideología alguna".
(2) "Todos dependemos de nuestras ideas".
(3) "la ideología más fuerte es la de aquellos que creen no tenerla".

De esta tres tesis, la tercera quizás sea la más atractiva, pero reveladoramente tiene como blanco de su crítica "alguna veterana comensal de la TV que cree que la sociedad es igual a los rumbos de Recoleta o Barrio Norte, en Buenos Aires". Queda por demostrar, sin embargo, que todos los que creen no tener ideología no la tienen.

Respecto de las otras dos, sin embargo, no queda claro qué pretende hacer con ellas el autor.

En efecto, si del hecho que (1) "no existen las personas 'independientes'" el autor quiere inferir que no hay respuestas correctas sobre aquello a lo que se refiere la ideología, entonces sus propios alumnos de Teoría del Conocimiento se preguntarán por qué habrían de creerle en sus clases. Es más, seguramente Follari mismo supone que su teoría de la ideología, y sus clases, no son meramente ideológicas, sino correctas, porque se apoya en argumentos válidos.

Un buen ejemplo muy reciente de cómo articular las ideologías con la existencia de respuestas correctas es el de Eduardo Anguita. Su ideología, de la cual nadie puede dudar, no le impidió sostener que la fecha de la indagatoria de Boudou no fue pensada "para competir con titulares de diarios del día siguiente" sino que obedece a "una lógica procesal" y el tema "era [tan sensible] para la Casa Rosada" que iniciada la investigación "de inmediato fue destituido Esteban Righi, hasta entonces procurador general de la Nación" (click).

Vayamos ahora a la tesis (2) según la cual "todos dependemos de nuestras ideas", la cual es completamente cierta. No podemos pensar sin ideas. Pero de ahí no se sigue, otra vez, que nuestras ideas equivalgan a ideologías, o que no puedan cambiar. Follari mismo sostiene que "los que saben que... tienen [ideología]... pueden razonar sobre ella, modificarla" y por eso critica a quienes no tienen "la menor posibilidad de reaccionar frente a sus propias distorsiones, de modificar su pensamiento o de afinarlo".

Finalmente, hay un párrafo de Follari que nos llama poderosamente la atención:

"Si hubiéramos nacido en Sudáfrica y no en Argentina, pensaríamos muy diferente. Si hubiéramos nacido en tiempos de Pericles en la Grecia Antigua, hubiéramos aceptado la esclavitud como natural. Si hubiéramos nacido en Arabia Saudita, seríamos muy probablemente musulmanes".

Se trata de contrafácticos que todo defensor de criminales de lesa de humanidad que se preciara de ser tal podría invocar para protestar por el carácter ideológico de la persecución de la que sus representados son objeto. ¿Acaso durante la última dictadura cívico-militar no hubo aceptación generalizada acerca de los crímenes de lesa humanidad cometidos durante la misma? ¿Sólo son castigados hoy porque cambió su aceptación?

Por el contrario, no pocos creen que hay algo moralmente aberrante en tales crímenes en sí mismos que los separa de toda consideración histórico-política o ideológica, y merecen ser repudiados con independencia de quiénes y cuándo cometan dichos delitos.

La conclusión parece ser que sólo quienes piensan como Mirtha Legrand pueden aprovechar esta nota completamente.



domingo, 1 de junio de 2014

Intelectualismo Nac & Pop, by Forster



Preocupado por la reacción mediática ante la Carta Abierta 16, Forster denuncia el “profundo antiintelectualismo” de algunos medios: “¿Intelectuales? En los ’90 ocupaban el borde del borde, eran apenas la expresión de un resto arqueológico que remitía a otra época del mundo. Ahora, cuando por esas locas sorpresas de esa misma historia a la que se había decretado finalizada y decrépita, regresan los intelectuales”. Es por eso que, según Forster, ciertos medios prefieren a los “intelectuales distantes, neutrales ante la lucha política decisiva, cultores de una autonomía encristalada, críticos de todo, virginales, asépticos, almas bellas” (click).

Ahora bien, en la respuesta de Forster sobresalen los siguientes puntos.

(1) ¿Por qué cree Forster que estamos mejor ahora que en los noventa, debido a que ahora los intelectuales participan y antes no? Forster parece suponer que el intelectualismo tiene cierto valor intrínseco. Quizás en sus comienzos la noción de intelectual adquirió cierta connotación positiva, pero fue debido a que los intelectuales se expresaron en defensa de una causa justificada (el caso Dreyfus), y no porque eran intelectuales.

De hecho, teniendo en cuenta las posiciones políticas que adoptaron los intelectuales desde que se acuñó la expresión, semejante actitud reivindicatoria de los intelectuales es esencialmente un prejuicio bastante extraño. Hubo brillantes intelectuales que apoyaron incondicionalmente al estalinismo y al nazismo. En otras palabras, el valor de la actividad intelectual depende de cómo es realizada y qué fines persigue. En todo caso, la actividad intelectual puede tener un alto valor estético e incluso filosófico, pero no por eso merece en sí misma un valor moral o político especial. Un intelectual, sobre todo, debería ser consciente de eso.

(2) Forster habla del anti-intelectualismo de algunos medios, y alega que estos medios no le perdonan a Forster leer a autores “que escriben demasiado difícil y oscuro y se niegan a dejarse engullir como una papilla de fácil digestión”. Sin embargo, según el propio Forster, el problema que tienen los medios con Forster no es que sea un intelectual sino su posición política particular, de ahí que el anti-intelectualismo que invoca Forster es una falacia. Es como si Caruso Lombardi acusara a los medios de estar en contra de los directores técnicos porque critican cómo para sus equipos. Por lo demás, si hay algo de lo que Forster no se puede quejar es de no haber sido difundido por los medios. Si estamos discutiendo a Forster es gracias a ellos.

(3) Que Forster se queje de la falta de “rigurosidad conceptual” de los medios y de su falta de vuelo intelectual (no desean “aleja[rse] del nivel zócalo”) es como si Caruso Lombardi se quejara del juego poco vistoso de los técnicos rivales. En efecto, Forster a menudo confunde la “rigurosidad intelectual” con la adjetivación copiosa. Otra vez, Forster quiere convertir en una cuestión gremial su debilidad argumentativa, todo lo cual se acentúa especialmente en cuestiones de corrupción, las que como dijera en otro lugar, y citamos de memoria, “no le importan un carajo” (gracias a Dios sin mayores adjetivaciones), o las llama significativamente en esta nota “las opacidades de la política y de la gestión estatal” [el subrayado es nuestro].

(4) Forster se enorgullece de que él, a diferencia de los periodistas que lo descalifican, lee “a Kafka o a Borges, a Hegel o a Mariátegui, a Thomas Mann o a Marechal, a Benjamin o a Casullo, a Marx o a León Rozitchner, a Juan José Saer o a Nietzsche que escriben demasiado difícil y oscuro y se niegan a dejarse engullir como una papilla de fácil digestión”. Es extraño que un intelectual nac & pop como Forster se enorgullezca de no “engullir… papilla de fácil digestión”. Y nos mata la curiosidad de saber qué habrían dicho, v.g., Hegel y Nietzsche de su lectura nac & pop by Forster.

miércoles, 28 de mayo de 2014

Que el Árbol no tape el Forster


Detalle de "El Triunfo de la Iglesia" o "Iglesia Militante y Triunfante" 
(Andrea da Firenze, 1365, Capilla Española, Santa Maria Novella, Florencia)


El pensamiento político de Ricardo Forster, sin duda, no sólo es complejo, profundo, controversial, polémico, desafiante, provocador, sino además polifacético. En efecto, y en primer lugar, hemos visto recientemente que se trata de un pensamiento dispuesto a convertir a Néstor Kirchner en una trama de un musical (Néstor, el musical).

En segundo lugar, preguntado hace un tiempo acerca de su impostor en twitter (click), sostuvo que “quien lo hace... es un poco tonto, ¿no? (…) Mezquino, pequeño, pensamiento pigmeo”, a pesar de que es consciente de que hay gente que no puede advertir la diferencia entre el verdadero y el impostor (“hay gente que me escribe a mi Twitter real y dice ‘prefiero al otro Forster que a vos’”). Con lo cual, Forster no advierte que dado que el contenido proposicional de la imitación es muy fidedigno (la gente a veces no sabe quién es quién), el pensamiento pigmeo, la tontería, etc., refleja tanto al imitador como al imitado. Claro que Forster podría replicar que el principio de identidad jamás distinguió a los grandes pensadores.

En tercer lugar, habiendo dicho que Scioli tenía todo el derecho del mundo a ser candidato por el kirchnerismo debido a su lealtad para con el movimiento (click), ahora proclama a los cuatro vientos que Scioli no lo representa para nada (click). Mal podría Forster alegar que antes se limitó a reconocer el derecho legal que le asiste a Scioli a presentarse como candidato, ya que semejante explicación sería redundante: tal derecho legal le corresponde a cualquier otra persona que satisfaga los requisitos del caso. Forster podría, sin embargo, alegar en su defensa que la coherencia jamás ha distinguido a los grandes pensadores.

Por lo demás, Forster nos sigue sorprendiendo al alegar que “Si Pagni y La Nación dicen lo que dicen, es porque no debemos estar equivocándonos demasiado” (click). Semejante argumento no sólo podría sugerir la debilidad argumentativa de su posición, sino que además supone irónicamente que sus adversarios son, a su modo, infalibles en sus errores: siempre que critican al kirchnerismo lo hacen porque el kirchnerismo tiene razón.

En este punto, Forster podría fortalecer su posición evocando la figura de otro gran militante, San Ignacio de Loyola, quien agregó a sus Ejercicios Espirituales ciertas “reglas para pensar como un militante”. En efecto, según la quinta regla un militante “siempre debe proceder de modo contrario al cual procede el enemigo”.  En otras palabras, un buen militante debe criticar todo lo que dice el enemigo, sólo porque lo dice el enemigo.

Que el árbol lógico nunca lo tape a Forster.

domingo, 25 de mayo de 2014

Quemá esas Cartas

El sol del veinticinco viene asomando y Carta Abierta ha engrosado una vez más su correspondencia con una epístola cuyo título es: "Encrucijadas del Futuro" (click). Se nos ocurrió que podría ser útil ensayar una traducción de algunos de sus pasajes más notorios, al menos desde el punto de vista político.

1. "El debate político [actual] no es... análisis racional de los cambios que la acción de gobierno produce en la sociedad. Si así fuera, no resultaría difícil coincidir en la significación positiva de la transformación producida por las gestiones de Néstor y Cristina Kirchner, enfrentadas por una oposición ligera de aportes y proyectos. Sin embargo, inciden también en la vida política pasiones y entusiasmos menos fundamentados, problemas que los medios de comunicación multiplican, exagerando dificultades y agigantando temores".
TRADUCCIÓN [o TRADUCCIONES, ya que hay dos alternativas]:
a) antes, cuando ganábamos, la gente era racional, y a pesar del bombardeo de Clarín llegamos a sacar el 54 %. Pero justo ahora que perdemos, la gente es mala y murmura, las pasiones amedrentan a la razón, los medios engañan a las mayorías, etc.
b) antes, cuando ganábamos, éramos nietzscheanos y nos cansábamos de repetir que la política era conflicto, combate entre dos partes en igualdad de condiciones morales, y el triunfo era el que daba la razón. Ahora, que ya no ganamos más, nos dimos cuenta de que los liberales tienen razón, la política no es lucha sino "análisis racional": sólo los irracionales están en desacuerdo con el Gobierno. Ganar o perder no tiene nada que ver con tener razón.  

2. "Los problemas para definir un candidato identificado con lo realizado en esta década revelan que el kirchnerismo –sin duda la principal fuerza política en términos de militancia y movilización– no ha completado aún el proceso de su constitución como movimiento orgánico".
TRADUCCIÓN: los Kirchner, en particular Cristina, irónicamente le han hecho un daño inmenso al kirchnerismo. En efecto, se trata de un movimiento cuyos padres fundadores se aseguraron de que se autodestruyera en caso de que su líder no pudiera continuar gobernando (y quizás si continuara también).

3. "cierto es el innecesario arbitrio al que se recurrió con las cifras del Indec".
TRADUCCIÓN: hasta Clarín dijo la verdad al menos respecto a esto: estuvimos mintiendo descaradamente sobre la inflación, pobreza, educación, etc., durante siete años.

4. "El kirchnerismo toma decisiones constantemente acosado, responde con medidas avanzadas y muchas otras que pertenecen a un realismo imbuido de razones que provienen de los condicionamientos internacionales".
TRADUCCIÓN (permítasenos citar parte de una entrada de este blog de hace un año como profética traducción de este pasaje): "cuando el kirchnerismo se encuentra en inferioridad de condiciones morales o legales (v.g. en relación al patrimonio de Lázaro Báez), o debe explicar sus alianzas con gobernadores cuasi-feudales (v.g. Insfrán o Alperovich), o experimenta más o menos rápidos cambios de humor político (sobre Clarín, YPF, Irán, el Papa, el dólar, etc.), no tiene empacho en abandonar su superioridad moral para ensuciarse en el lodo cotidiano de la política, justificando su acción en términos instrumentales debido a la infalibilidad de su liderazgo. El problema aquí no es sólo su oscilación entre los derechos humanos y la Realpolitik según mejor le convenga, sino que además no admite que sus adversarios políticos puedan hacer lo mismo" (kirchnerismo y filosofia-politica).
[N. de la R.: como nuestros lectores habrán apreciado, a la sazón todavía no había emergido la discusión sobre Milani].

5. ¿Corrupción? ¿Qué corrupción?

Finalmente, vaya nuestro reconocimiento para los grandes maestros de la traducción:





Por las dudas: la referencia a la dirección "46 Horton Terrace" se debe a la existencia de un programa británico de TV llamado "Take your Pick" (algo así quizás como "Haz tu elección", pero con cierto énfasis discrecional) que estuvo en el aire desde fines de los 50 hasta comienzos de los 70. En dicho juego, la primera ronda de preguntas consistía en que durante un minuto un participante era interrogado y si dicho participante contestaba "sí" o "no" a cualquiera de las preguntas era eliminado al sonar de un gong. Lamentamos profundamente si nuestros lectores ya conocían esta información. 

domingo, 18 de mayo de 2014

"Néstor Kirchner", el Musical




El kirchnerismo, nobleza obliga, tiene varias cosas en su haber. Pero a veces los kirchneristas como Ricardo Forster empañan sus logros. Miremos si no, por ejemplo, su nota en Página 12 de hoy sobre "El nombre del kirchnerismo" (click).

Para empezar, según Forster Néstor Kirchner "subvirti[ó] las 'formas' institucionales... para devolverles una legitimidad perdida". A todos sus lectores le llamará la atención semejante logro. ¿Cómo subvirtiendo una institución se le puede devolver la legitimidad? ¿Acaso se puede hacer el amor en aras de la virginidad?

Asimismo, Forster denuncia "el reclamo de neutralidad o de distanciada perspectiva académica", "la supuesta objetividad interpretativa o la reclamada independencia periodística". La obvia pregunta que Forster provoca en sus lectores entonces es: si no hay objetividad ni independencia, ¿qué razones tenemos para creerle a Forster? ¿Acaso Forster no cree tener buenas razones por las cuales él mismo es kirchnerista?

Otro de los desafíos que Forster le plantea a sus lectores es su caracterización del kirchnerismo como un discurso que "a contrapelo de los vientos regresivos de la historia, como un giro de los tiempos, como la trama de lo excepcional... vino a romper la lógica de la continuidad". En efecto, si Forster reivindica al kirchnerismo por haber roto con "la lógica de la continuidad", ¿por qué en esta nota se muestra tan preocupado por la ruptura de la continuidad kirchnerista? Antes bien debería celebrar el hecho de que el kirchnerismo no continúe. ¿O acaso "la lógica de la continuidad" es inaceptable sólo si dicha continuidad no es kirchnerista?

Finalmente, según Forster, Néstor Kirchner "aireó lo asfixiante de una realidad miasmática y, por sobre todas las cosas, puso en marcha de nuevo la flecha de la historia". Sin duda, un notable logro, aunque no tan sorprendente si tenemos en cuenta que Kirchner además "desequilibró lo que permanecía equilibrado, removió lo que hacía resistencia, cuestionó lo que permanecía incuestionable".

Para decirlo de otro modo, para Forster, Kirchner pensó lo impensable, dijo lo indecible, movió lo inamovible y, al menos en el caso de Lázaro Báez, tuvo una contabilidad incontable (no es lo que parece). En una sola palabra, Néstor pudo lo imposible. Se trata de una excelente idea para un musical. Aunque, pensándolo bien, a alguien ya se le ocurrió la idea (si no hay tiempo, ver por favor a partir de 2:45):


domingo, 11 de mayo de 2014

La Astucia de la Razón kirchnerista

Edgardo Mocca en su nota de hoy en Página 12 propone un instructivo test para identificar a la derecha argentina, en el contexto de un "caleidoscopio argumentativo conservador" que interpreta "las actuales políticas económicas como 'ajuste ortodoxo'". La referencia de Mocca a un "caleidoscopio" así como al "discurso de la derecha" y al "de los que le prestan su solidaridad" está emparentada con la posición de Bruschtein, expresada la semana pasada en el mismo diario, según la cual existe una alianza en contra del Gobierno entre Infobae (pero sin incluir a Clarín), "la mayoría de la oposición", la UCA y "una becaria del Conicet" (quizás un guiño a los muchos fanáticos de Asterix: Pobre de Vos).

De este modo Mocca y Bruschtein parecen apelar a una verdadera astucia de la razón kirchnerista. En efecto, por un lado, según Bruschtein y Mocca, entre otros, todo aquel que se cree de izquierda y critica al kirchnerismo en realidad le está haciendo el juego a la derecha. Por el otro, el frente kirchnerista, que vendría a representar a la izquierda posible, contiene a notorios gobernadores de la derecha notoriamente posible como v.g. Scioli, Urtubey, Insfrán y Alperovich. Pero en este caso es la derecha la que le hace el juego a la izquierda (i.e. al kirchnerismo). Queda por dilucidar si estos gobernadores de derecha saben que están trabajando para la izquierda.

Esta astucia de la razón kirchnerista, por lo demás, es el complemento ideal de la nueva ontología de Brienza según la cual, recordemos, "por más que Cristina devalúe, ajuste, se endeude, designe personas acusadas de violaciones de derechos humanos, haya designado a Boudou, etc., semejantes acciones sólo son 'una etapa determinada de su existencia', y no forman parte del 'ser' kirchnerista en sentido estricto" (La Ontología de Brienza).

Veamos ahora cuáles son las tres grandes reglas (o quizás mejor características) que le permiten a Mocca identificar a la derecha al menos en su cepa vernácula.

1. "Ahistoricidad", "es decir la ausencia de referencias que ayuden a encuadrar la cuestión que se discute en una cierta sucesión histórica". Nos preguntamos qué opinaría Mocca de un partido que gobernara hace doce años y todavía hablara de la herencia recibida, como si no tuviera historia y acabara de ganar las elecciones. De paso, nos provoca cierta curiosidad conocer la posición de Mocca sobre el pasado menemista de Kirchner (Auto-Crítica).

2. (Lo que nosotros nos atrevemos a designar como) "Parroquialismo", o "el aislamiento de nuestra realidad respecto de lo que ocurre más allá de nuestras fronteras". Mocca quiere que comparemos a nuestro país con Francia, pero aparentemente no con Brasil, Chile, Uruguay, Perú, etc., cuyas economías han crecido sensiblemente, en donde en comparación casi no hay inflación y el dólar se ha depreciado notablemente en los últimos diez años. Tampoco quiere compararnos con Bolivia, un país cuyo gobierno está muy cerca se supone ideológicamente del nuestro, y que obtiene créditos casi regalados en comparación a las tasas de interés que tiene que pagar Argentina.

3. "El discurso opositor es antiideológico". Es otra vez la mencionada astucia de la razón la que explica por qué el anti-ideologismo de Scioli (miembro y pieza clave de la alianza gobernante desde su misma fundación) y de Massa (otrora a cargo de la ANSES e incluso Jefe de Gobierno de este Gobierno) no repercuten sobre el kirchnerismo. Es la misma astucia de la razón la que explica además la desafortunada historia de amor de este Gobierno con anti-ideólogos como Clarín y Moyano. Qué decir del hecho de que Macri sea el opositor elegido por este Gobierno para que este último pueda ubicarse a la izquierda del espectro y de este modo evitar que la oposición progresista se fortalezca electoralmente.

Dentro del anti-ideologismo, Mocca señala además la moralización de la política característica de la oposición. Dado que Mocca defiende la tesis de la autoridad moral (ya que critica a quienes hablan de la pobreza "borrando toda huella histórica y sobre todo la de sus propias responsabilidades en el derrumbe social argentino de principios de este siglo"), es curioso que no haya percibido asimismo que este Gobierno tiene el récord olímpico de la moralización de la política debido a su descalificación sistemática a toda clase de oposición.

De ahí que si usáramos el test de derecha de Mocca sería muy difícil para el Gobierno evitar que el resultado diera positivo, y todo esto sin tener que mencionar las consecuencias de su política económica. En efecto, tal como acabamos de ver, este Gobierno es claramente ahistórico, parroquial, ha trabajado y sigue trabajando muy cómodamente con muchos anti-ideologistas, y moraliza la política todos los días, de lunes a domingo, de 0 a 24.

Sin embargo, todo nuestro análisis queda inerte ante el influjo de la astucia de la razón kirchnerista: lo que sería de derecha en el caso de cualquier otro gobierno o partido, es de izquierda en el caso del kirchnerismo. Es la misma astucia de la razón kirchnerista la que explica por qué el progresismo kirchnerista se resiste a concederle status legislativo a la AUH (la carta de presentación del progresismo kirchnerista), status que impediría (o en todo caso haría más difícil) que un nuevo gobierno pudiera eliminarla por decreto. Quizás sea hora de releer a Hegel antes de criticar al progresismo kirchnerista.


 

miércoles, 7 de mayo de 2014

Claudio Amor, in Memoriam

El sábado 3 de mayo, a la mañana, falleció en Buenos Aires a los 54 años Claudio Amor, uno de los mejores filósofos políticos de este país, y quizás el mayor especialista en teorías de la justicia. En la UBA se formó con y trabajó varios años junto a otros dos grandes filósofos políticos de esa universidad como Carlos Nino y Jorge Dotti.

A pesar de su característico bajo perfil y de que todavía le faltaba muchísimo por hacer, Claudio no sólo fue profesor de la Universidad Nacional de Quilmes en donde dirigía la Unidad de Investigación en Filosofía Social, Legal y Política y la Maestría en Filosofía, y en donde había sido Vice Director del Departamento de Ciencias Sociales y Consejero Superior, sino que además era director de la colección Política de la editorial universitaria homónima (todos los iniciados habrán oído hablar de sus títulos y autores, entre los que se destacan Locke, Mill, Kant, Rawls, Bobbio, Skinner, y Aristóteles, de muy próxima aparición).

Todos, absolutamente todos los que lo conocieron, saben de manera acabada que no sólo era brillante sino además una persona muy generosa y noble, con un gran sentido del humor y fiel a Estudiantes de La Plata. Sin duda, se trata de una combinación muy difícil de hallar. Y una pérdida enorme para todos, en especial para su amada Vera.