domingo, 25 de agosto de 2013

Volvió la Ética


Por si faltaba algún debate, ahora se ha sumado el que tiene lugar sobre la salud psicológica de la Presidenta. En efecto, hace poco el periodista Nelson Castro ha mostrado su preocupación ya que teme que la Presidenta sufre del síndrome de hubris, una enfermedad que suele aquejar a quienes se encuentran en posiciones de poder. Curiosamente, Ernesto Tenembaum, quien trabaja para el mismo multimedios que Castro, y cree que la Presidenta tiene como hábito (probablemente adquirido de su marido) estrellarse contra una pared antes de cambiar de rumbo, así y todo se mostró en desacuerdo con Castro por haber expresado su preocupación al aire. 

En lo que a nosotros respecta, hace poco hemos manifestado nuestra preocupación por la irracionalidad presidencial (good morning Australia); sin embargo creemos que entre la irracionalidad (y/o la hipocresía, por no decir la inmoralidad) y la patología hay una brecha considerable (Castro alega que sólo hizo referencia a un "mal" que aqueja a la Presidenta, antes que a una "enfermedad"; la diferencia nos parece muy escueta). Además, todo político que ocupa una posición de poder es en cierto sentido un "enfermo" o "narcisista", aunque en el sentido ordinario de la palabra.

De todos modos, lo que más nos interesa es que el kirchnerismo, que hasta ahora ha mostrado una egregia despreocupación o desenfado respecto a la ética, particularmente en la función pública, por suerte ha desarrollado de la noche a la mañana un notable interés por la ética, en este caso sobre la probable falta de ética de Nelson Castro, pero por la ética al fin. Hoy, por ejemplo, en Página 12 hay varias notas sobre la cuestión. Hay una de Horacio González (Las Alarmas del Dr. Castro), que si bien es sobre el tema, francamente no entendemos en absoluto (como es domingo, tampoco podemos molestar a todo el equipo de La Causa para que se reúna y trate de entenderla, tal como hicimos con la última Carta Abierta). Pero hay varias notas más que al menos claramente coinciden en que Castro no se comportó de manera ética (repudios y críticas), no podía faltar la pregunta por la política de la acción de Castro (crítica política), y la que con todas las letras acusa su falta de ética (click). 

Es una muy buena señal que el kirchnerismo, en lugar de minimizar las cuestiones éticas como si fueran sólo una excusa para el golpismo (carta abierta), muestre su interés por la ética, hasta ahora al menos de quienes no piensan como ellos. En particular, nos alegra sobremanera que finalmente el kirchnerismo entienda que las reglas éticas no pueden quedar supeditadas a consideraciones políticas. Veremos si Edgardo Mocca, con la ecuanimidad que lo caracteriza, recurrirá a Maquiavelo para tratar de justificar la conducta de Castro, tal como ha tratado de justificar las violaciones a la ética pública por parte del Gobierno (con Maquiavelo no, Mocca), y si Diana Conti nuevamente subordina las reglas a la política (derecho penal para todos y todas). Sólo el futuro podrá develar estas incógnitas. 


2 comentarios:

Eduardo Reviriego dijo...

Se rumorea que Forster, por encargo de Cristina, está escribiendo un tratado sobre ética. Se va a llamar "Ética para Amado(r)"
Lo leo y regreso.

Emilio Bovo dijo...

Quizás Castro debió explicarlo con éste video...

http://www.youtube.com/watch?v=Zd8AvEvGl7w