viernes, 27 de noviembre de 2015

Tres Leyes de Hierro de la Política Argentina



El politólogo Carlos Acuña ha publicado una nota muy interesante en Página 12 de hoy: La elección de Macri: Paradojas y escenarios futuros. Sin duda, el autor no deja de expresar su opinión personal acerca del resultado. Aunque celebra "el fortalecimiento democrático que conlleva cada reiteración de elecciones transparentes y pacíficas", sostiene que se trató de un "domingo de mierda".

Sin embargo, lo que más nos interesa en este blog, como no podía ser de otro modo, es la teoría política del autor antes que sus sentimientos. En efecto, en esta nota el autor sostiene que la victoria de Macri arroja "dos grandes paradojas". La primera paradoja consiste en que "el kirchnerismo logró su objetivo de colocar a Macri como su 'contra-opción', aunque al subir al ring lo hizo con pies de barro". La segunda paradoja consiste en que "Macri –inesperadamente victorioso en el ring en el que en gran medida lo colocó el kirchnerismo como principal contrincante– recupere la lógica de construcción política 'transversal'".

En realidad, el autor puede hablar de "paradojas" pero solamente en el sentido débil de que se trata de hechos que van contra la opinión común, ya que pocos creían que Macri tenían probabilidades de ganar y quizás pocos creían en que Macri apelara a la "transversalidad". En un sentido fuerte o filosófico, en cambio, se habla de "paradojas" solamente cuando la proposición en cuestión es absurda o contradictoria, como si creyéramos a la vez que (a) 2 + 2 = 4 y (b) 2 + 2 = 5, a la vez. En el sentido fuerte de la expresión, la victoria de Macri entonces no es paradójica, a menos que supusiéramos que el kirchnerismo no podía perder la elección, lo cual suena ligeramente soberbio. A lo sumo, la victoria fue contra la opinión común (aunque suponemos que no pocos kirchneristas deben haberse hecho la misma pregunta que se hizo Braga Menéndez acerca de si Cristina quería sinceramente ganar las elecciones: click). Otro tanto se aplica a la construcción de una política transversal, que tiene muy poco de absurdo cuando el partido predominante en nuestro país es el peronismo y a alguno se le ocurre desafiarlo electoralmente. Se trata del único camino razonable.

Asimismo, llama la atención que la nota haga referencia a que la de Macri es la "la primera victoria electoral de un partido conservador", lo cual supone que el peronismo que acompañara a Menem en sus dos períodos electorales, particularmente el segundo, no había sido conservador. Evidentemente, el autor no cree que el menemismo haya sido un fenómeno de carácter conservador. Nos despierta curiosidad cómo describe entonces el autor al peronismo. Quizás considera que se trata de un fenómeno precisamente paradójico en el sentido fuerte o filosófico ("el peronismo es de derecha y de izquierda a la vez"), y/o como un puchero a la española, para parafrasear a Aníbal Fernández.

Es curioso también que el autor crea que la debilidad kirchnerista en esta última elección se debió a "diversas razones, que van desde la complicación de condiciones internacionales, medios periodísticos con sistemática y destructiva manipulación pública, limitaciones institucionales al momento de seleccionar candidatos, hasta su propio accionar muchas veces rígido e intolerante; cada uno asignará diversa relevancia a gusto y piacere". Tales razones están al borde de ser tautológicas o contraproducentes para explicar la derrota, ya que se trata de razones que acompañan a cualquier candidatura y/o resultado electoral. Por otro lado, hablar de "complicación de condiciones internacionales" sugiere que cuando el kirchnerismo ganó las elecciones lo hizo por aquel famoso "viento de cola" internacional, tantas veces negado por el kirchnerismo. De hecho, también es revelador que el autor haga referencia a la "buona fortuna" maquiaveliana, pero solamente en relación a Macri, no al kirchnerismo.

Ahora bien, así como propone dos "paradojas", simétricamente el autor menciona dos leyes "de hierro de la política argentina": (1) "en elecciones libres gana el peronismo" (rota por Alfonsín en 1983, como bien nos recuerda el autor, pero además no hay que olvidar el papel de la dictadura militar inmediatamente anterior a dicha elección), y (2) "en Argentina está fuera de lo posible que fuerzas conservadoras puedan acceder al gobierno con legitimidad democrática propia", rota según el autor por la victoria de Macri, aunque no, curiosamente por las victorias de Menem mencionadas más arriba.

Para culminar, nos atrevemos a ofrecer una tercera ley de hierro de la política argentina: (3) "cuántas cagadas se tiene que haber mandado un partido peronista para, luego de haber sacado el 54 % de los votos en la anterior elección presidencial, perder la Provincia de Buenos Aires y la Nación a la vez, contra una alianza básicamente improvisada, sin que medie una dictadura militar". La gran duda entonces si la victoria de Macri se debió a que hay muchos más pobres de los que el actual Gobierno quiere reconocer, o a que, como solía decir el Gobierno, en realidad la pobreza en este país es del 5 %, y el resto es de clase media o alta. Cuando tengamos los datos vamos a saber quién tenía razón, al menos respecto a la pobreza.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Paradójicamente, tendremos que acostumbrarnos a leer cada vez mas P12.

Andrés Rosler dijo...

Nunca hemos dejado de leer Página 12, ciertamente.

Agustin Bonaveri dijo...

Las leyes escatológicas son, paradójicamente, las más sólidas.

Andrés Rosler dijo...

En realidad, no es necesariamente una paradoja. Depende.

Eduardo Reviriego dijo...

¿Habrá sacado realmente el 54% en el 2011? Esa es la gran duda, que si se podría aclarar, explicaría el bajón actual.

Andrés Rosler dijo...

Probablemente, probablemente.

Anónimo dijo...

Un genio!! Lo aplaudo!

Juan Pablo Itoiz dijo...

Cuantas cagadas!!