lunes, 23 de septiembre de 2013

Harvard comete Errores (II)

Ya habíamos discutido la posibilidad de algún error cometido por Harvard (click). Alejandro Calzetta nos recordó que otro error de Harvard fue el curso que alguna vez dictara Mariano Grondona allí. Como dicen que no hay dos sin tres, Atilio Borón, que también estudió en Harvard, se despachó con otro error en su sitio de facebook.

En efecto, allí se puede leer:

"RE-RE-ELECCIÓN de A.Merkel, o 18 años ininterrumpidos de Kohl en Alemania NO son un atentado contra la democracia. Ahora Merkel puede llegar a 12 años en el poder, y volver a re-elegirse indefinidamente, pero para los analistas y publicistas de la derecha en la Argentina y Latinoamérica no hay nada de malo en eso. Lo malo era cuando Chávez se re-elegía, o si Evo, Correa o Cristina buscan una re-reelección. Eso sí ¡es un atentado a la república, a la democracia, al pluralismo! Esta es la "honestidad intelectual" de los sedicentes guardianes de la libertad en Nuestra América. Estoy esperando que Vargas Llosa y su banda -y en la argentina los publicistas de La Nación y el Grupo Clarín salgan a lanzar en contra de la Merkel las filípicas que les prodigaron a Chávez y que hoy les dirigen a diario en contra de Correa, Evo, y Cristina por sus "antidemocráticas" ambiciones que los impulsan a perpetuarse en el poder" (click).

Es extraño que un politólogo como Borón no se dé cuenta de que la comparación entre el parlamentarismo alemán y el hiperpresidencialismo argentino al menos (y muy probablemente el latinoamericano en general) no tiene mucho sentido, y no sólo para "los publicistas de La Nación y el Grupo Clarín". Si bien el sistema parlamentario alemán permite la reelección indefinida, también cuenta con un arma temible en contra de la acumulación del poder ejecutivo: el voto de censura constructivo (i.e. en caso de contar con un líder alternativo), verdadera instancia "destituyente", como diría Carta Abierta, si las hay. El kirchnerismo, merced a este mecanismo, bien podría haber desaparecido en el 2009, o incluso hoy Massa podría ser Jefe de Gobierno con los resultados que se supone va a obtener en un mes.

En todo caso, quizás sea preferible impedir la reelección parlamentaria también. Pero el voto de censura permite que en cualquier momento hasta el líder parlamentario más poderoso quede relegado a ser un simple ciudadano en muy poco tiempo.

A esta altura, el dicho de Woody Allen sobre Harvard, en "Annie Hall" (Dos Extraños Amantes), a partir de 5:25, ya es proverbial:



- "Es un estúpido, para empezar".
- "Se graduó en Harvard".
- "Él pudo... Escúchenme. Harvard comete errores también. Kissinger ensenó ahí".


domingo, 22 de septiembre de 2013

Párrafo aparte

Párrafo aparte merece el final de la entrevista de hoy a Ricardo Forster (click):

« - Hay un impostor suyo en Twitter que tiene miles de seguidores. Hay muchos políticos que incluso llegan a pensar que están debatiendo con usted. ¿Lo halaga o lo enoja que lo imiten en las redes sociales?
- Me parece que quien lo hace... es un poco tonto, ¿no? Se divierte con una construcción de un simulacro que tiene una intencionalidad política. Porque no es Capusotto haciendo una cargada, es claramente para dañar mi figura. Mezquino, pequeño, pensamiento pigmeo. Sé de su existencia porque entré a la cuenta cuando apareció, y porque hay gente que me escribe a mi Twitter real y dice "prefiero al otro Forster que a vos". Demuestra la ruindad y lo escaso de la ética de quien lleva adelante una cosa así. Además, si se dedica mucho tiempo a mí, paradójicamente, le debe de resultar muy interesante mi figura ».

Forster no se da cuenta de que dado que el contenido proposicional de la imitación es muy fidedigno (la gente a veces no sabe quién es quién), entonces el pensamiento pigmeo, la tontería, etc., refleja tanto al imitador como al imitado.

En búsqueda del Argumento perdido

Muy interesante entrevista a Ricardo Forster. El título es provocador: "Este no es un gobierno corrupto" (Infobae), y lo que descuella es el verdadero topos del "Ubi sunt?". Ni en las coplas de Manrique pueden encontrarse tantos ejemplos. En su homenaje, para interpretar, discutir, leer, estudiar, examinar, analizar, debatir, pensar y volver a pensar algunas de sus respuestas a la hora del almuerzo dominguero, vayan un par de entradas del blog: no es lo que parece, derecho penal para todos y todas, y Carta Abierta en Defensa de la Corrupción. De postre, una referencia proustiana. Buen apetito.

viernes, 20 de septiembre de 2013

La Honestidad de Moreno

Es muy curiosa la reacción del Ministro de Justicia Alak en relación al procesamiento del Secretario de Comercio Guillermo Moreno por abuso de autoridad en su capacidad de funcionario público. En efecto, en lugar de hacer honor a su condición de abogado y precisamente Ministro de Justicia criticando jurídicamente la decisión del juez, prefirió defender la honestidad de Moreno, como si lo que estuviera en juego fuera en todo caso un delito de corrupción y no las facultades legales de un funcionario (click). Sobre la crítica a la supuesta ocasión electoralista de la decisión judicial, no tiene mucho sentido. Nunca es tarde o temprano para procesar un delito. No es la primera vez que el kirchnerismo entiende al derecho penal de manera algo idiosincrásica (derecho penal para todos y todas).

Ahora bien, es comprensible que en medio de un Gobierno expuesto a tantas denuncias por corrupción, encontrar un funcionario que parece estar fuera de sospecha por corrupción es ciertamente un oasis para el mismo Gobierno. Sin embargo, la honestidad entendida en estos términos, i.e., comportamiento que no se guía por el dinero, tampoco es un gran reaseguro.

Ya habíamos visto que algunos sobre-estiman el comportamiento principista, y que en algunos casos incluso es mejor tratar con deshonestos que con gente de principios (click). Quizás Videla tampoco actuó por dinero, pero eso no nos hace cambiar nuestra opinión sobre él. La pregunta es si Moreno cometió o no el delito de abuso de autoridad; si además de ser Secretario de Comercio, su motivación última es comercial, es irrelevante para determinar si hubo o no delito.

Ni siquiera Johnny Sack hace todo por dinero, sino que reconoce que hay cosas que son sagradas, como el honor:


- Quiero que apruebes que liquidemos a Ralph Cifaretto.
- ¿Qué? ¿Me estás jodiendo?
- Violó el honor de mi esposa.
- ¿Ralph durmió con Ginny?
- La insultó, hizo una broma muy insensible sobre su cuerpo ante unos amigos nuestros.
- ¿Qué dijo?
- ¿Tengo que repetirlo? ¿Mi palabra no vale?
- No si lo querés liquidar por eso.
- Dijo que le sacaron un lunar de 40 kilos del culo. La implicación era que ella tiene un culo tan grande que le sacaron un lunar tan grande de ahí.
- Es un comentario subido de tono, altamente inapropiado. Si querés, voy a pedir que se le cobre un impuesto. ¿Pero liquidarlo?
- ¿Todo es sólo sobre el dinero?
- Lo voy a apretar bien fuerte. Le voy a pedir 200 de los grandes.
- ¿200 grandes por insultar a mi esposa? ¿Qué sigue, Carmine, se la puede coger por un millón?
- ¿Se la quiere coger?
- Estoy tratando de establecer un punto, estoy hablando del honor de mi esposa aquí, mi honor.
- Nosotros dependemos de este tipo. Hay millones de dólares en juego. No podemos darnos el lujo, Johnny.
- Una habitación llena de tipos burlándose de mi mujer, ¿y no me vas a dejar que lidie con eso?
- No de ese modo. Mi respuesta tiene que ser no.




martes, 17 de septiembre de 2013

La Fama es puro Cuento

La semana pasada nos encontramos con este plagio en la Facultad de Derecho, aunque por una buena causa. Todo sea por La Causa.


domingo, 15 de septiembre de 2013

¿Qué me importa tu Pasado?




Ya nos habíamos ocupado de un par de notas de Edgardo Mocca hace un tiempo (con Maquiavelo no, Mocca). Hoy con su nota en Página 12 sobre "El 11 de Septiembre y Nosotros" Edgardo Mocca ha despertado nuestra curiosidad nuevamente.

Lo primero que nos llamó la atención es la afirmación, que consta en el comienzo de la nota, según la cual "el lector de lo que sigue no encontrará ningún rastro de neutralidad valorativa, juicio independiente ni de ninguna de esas claves que se utilizan con la pretensión de ocultar la perspectiva desde la cual se habla". Quienes estuvieran interesados en una nota escrita entendemos por un académico o profesor universitario, que hace poco de hecho compitiera por la Dirección de la carrera de Ciencia Política en la UBA, debido a que se apoya en argumentos para defender su posición, seguramente deberían verse decepcionados con semejante declaración. 

Ciertamente, aunque dudáramos de la noción de neutralidad valorativa y de la pretensión de ocultar la perspectiva desde la cual se habla, difícilmente quienes se dedican a la teoría de cualquier tipo podrían sostener que su juicio no es independiente. Toda teoría pretende ser verdadera, o correcta, o conforme a cierto estándar, etc. Quien renuncia a dicha aspiración deja de hacer teoría, y "ensaya" en el sentido literal y originario de Montaigne, i.e. habla de sí mismo, o hace catarsis, y eso sólo le puede interesar a un psicoanalista, o a quienes tienen cierto afecto por la persona en cuestión, o en todo caso a un encuestador que se conformara con el estado de ánimo del encuestado, o finalmente, a quienes piensan como Mocca, ya que Mocca estaría entonces predicando para el coro o para los persuadidos (como se suele decir en inglés o en francés, respectivamente). Los demás muy probablemente dejarían de prestar atención una vez advertidos.

Pero dejemos esta afirmación, a pesar de todo, y, no sin cierto esfuerzo, adentrémonos en una segunda la cual indica una egregia contradicción que atraviesa toda la nota, y que no puede ser pasada por alto ni siquiera por quienes piensan como Mocca. En efecto, recordemos que se trata de una nota que trata sobre "el sentido histórico [énfasis agregado] de los hechos de esa época". Mocca, con razón, quiere desentrañar el significado de la época de Allende, y por eso sostiene que "el Chile de Allende no fue principalmente el escenario de una batalla posicional entre las dos superpotencias, sino el mojón históricamente más importante de una batalla regional por la independencia y la justicia social cuyas huellas no se han perdido y reaparecen transformadas en la nueva realidad regional".

De ahí que Mocca rechace la "obsesión antihistórica... común a las derechas y a ciertas izquierdas ilustradas: unas y otras procuran reducir las querellas que nos construyeron como país a la condición de una cierta propensión enfermiza de los argentinos a enfrentarnos de manera innecesaria". Esta obsesión antihistórica sobre el 11 de Septiembre, dice Mocca, no es sino "un aporte a la dotación argumental de la constelación que impugna al gobierno de Cristina Kirchner". Todavía más claramente, Mocca habla de un "uso [énfasis agregado] de la cuestión del golpe chileno... muy evidente: la época de los sueños, de los proyectos, es una época terminada". 

Sin embargo, en la misma nota, Mocca deja de buscar el significado de la historia para usarla, ya que cree que no deberíamos entenderla en sus propios términos. En efecto, Mocca sostiene que la "vinculación histórica, totalmente fiel a la realidad, de la experiencia de la Unidad Popular con el contexto de la Guerra Fría entre las dos grandes superpotencias de entonces, trae consigo una amenaza metodológica: la de interpretar un drama político con los mismos patrones cognitivos con los que lo percibían sus actores [énfasis agregado]". Pero lo que para Mocca es una "amenaza metodológica", es lo que precisamente todo historiador serio, preocupado por evitar el pecado capital del anacronismo, tiene que hacer: "interpretar un drama político con los mismos patrones cognitivos con los que lo percibían sus actores". Si el significado de una acción depende de la intención de cierto actor en cierto contexto, no nos queda otra que investigar qué quiso el actor para poder entender su acción. Toda otra alternativa es al menos portadora más o menos sana del virus del anacronismo. 

Por lo cual, no hace falta ser un científico especializado en cohetes, ni mucho menos ser profesor universitario de teoría política como Mocca, para darse cuenta de que la nota adolece de una seria contradicción. Lo que a Mocca le molesta es el uso que le dan al 11 de Septiembre lo que él llama "las derechas y a ciertas izquierdas ilustradas", pero no el propio. En efecto, habiendo criticado a quienes usan el 11 de Septiembre, Mocca termina la nota diciendo que "El Chile de 1973 nos habla de nuestra realidad". ¿Por qué Mocca sí puede usar la historia, pero sus adversarios no? 

Es más, la última frase reza: "La saga de Allende y la Unidad Popular chilena forma parte de otro fragmento de la historia; sin embargo, cortar los lazos orgánicos de aquel tiempo con el nuestro, de aquellas luchas con las luchas de hoy solamente conduce a vaciar la memoria política. Bajo otras formas, y con otros lenguajes, aquella historia sigue siendo la nuestra". En realidad, la única manera de no vaciar la memoria política consiste en entender a los fenómenos históricos en sus propios términos, y sólo de ese modo podemos enriquecer nuestro conocimiento histórico, comparar nuestra época con las anteriores, y por lo tanto de ese modo enriquecer nuestra ideología política, nuestras alternativas. Creer que la historia no es sino la continuación del presente pero por otros medios le quita todo sentido a la investigación histórica.  

En fin, Mocca no sólo escribe sin argumentar, sino que critica el anacronismo ajeno sobre el 11 de Septiembre, pero no el propio. Alguien podría sostener que en una nota periodística no podemos exigir los mismos estándares que le pedimos a un escrito teórico. Semejante réplica, sin embargo, supondría que el periodismo y la política tienen una lógica propia, y que probablemente hasta un blog tenga la suya. En La Causa, así y todo, si bien a menudo nos gusta tomar las cosas con humor, seguimos creyendo que todos los seres humanos (incluyendo no sólo a los abogados, sino también a los periodistas y a los politólogos) somos capaces de y debemos usar la misma lógica, al menos si queremos que nos tomen en serio. 

viernes, 13 de septiembre de 2013

"La Década ganada del Indio Solari" (sic)



Gracias a Gustavo Lamas nos enteramos de que ayer Télam sacó una nota de opinión escrita por Javier Posse, "La década ganada del Indio Solari", cuya tesis central es que: "El fenómeno de los recitales del Indio Solari es un fiel reflejo de cómo mejoró el clima social en el país durante la última década a partir de las políticas implementadas en pos de una mejor calidad de vida de los argentinos".

Por las dudas, aclaramos que el Indio Solari no es lo que se dice un favorito de La Causa. De hecho, jamás, creemos, lo hemos escuchado (estamos más cerca de otros géneros musicales, para qué negarlo). Sin embargo, eso no impide que analicemos las tesis causales señaladas en la nota. En efecto, no sólo la tesis central de la nota es extraordinaria, sino que sus argumentos no son menos sorprendentes.

Arranquemos, como corresponde, por el principio de la nota, en el cual se lee: "El camino que recorre este ícono del rock nacional desde 2004 con la banda Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado es muy diferente al que atravesó con el legendario grupo de rock Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota durante la década del 90 y comienzos del nuevo siglo, cuando el neoliberalismo provocó en el país una de las peores crisis económicas, políticas y sociales de la historia". 

Esta primera consideración es al menos curiosa, ya que si tomáramos este camino deberíamos señalar que nunca le fue tan bien al rock argentino como durante la última dictadura militar. En realidad, salvo el caso de la democracia ateniense, es un verdadero tópico que el arte surge y crece en épocas de crisis y persecución. Pero, por las dudas, no vamos a entrar en detalles al respecto (no porque de ahí se sigue que las dictaduras son estéticamente preferibles, sino sobre todo porque si el tópico tuviera sentido, el kirchnerismo estaría en dificultades). 

En segundo lugar, "a primera vista se destaca que ya no hay episodios violentos en los recitales, sino que son una fiesta popular que disfrutan varias generaciones de distintos estratos sociales", mientras que en Mar del Plata, en junio 1999, el Indio decía desde el escenario: “Es hora de que los que dicen estar preocupados por la situación dejen de echarle la culpa a una banda de rock o a un equipo de futbol” y, al despedirse advertía: “Ojo, cuídense, la calle está dura”. Habría que avisarle a Télam que las cosas pueden haber cambiado en los recitales del Indio, pero en el fútbol cada tanto muere alguien víctima de un homicidio, y de hecho todavía está prohibido el ingreso de visitantes. Irónicamente, a Télam quizás no llegan todos los cables. O quizás la omisión se deba al aprecio que la Presidenta siente por los barras bravas (click).

La tesis que sigue no es menos interesante: "Más allá de la crisis económica que atravesaba el país [N. de la R.: obviamente antes del kirchnerismo], los seguidores del grupo hacían lo imposible para ir a los recitales, que representaba un espacio de felicidad entre tanto dolor y amargura, y porque encontraban en el “Indio” un intérprete de sus problemas, aunque muchas de sus canciones no fuesen del todo claras y dispararan distintos significados". En otras palabras, antes la gente era feliz porque iba a ver estos shows para olvidarse de sus miserias, ahora van a verlo no por la felicidad de olvidar su miseria, sino que los shows les permite acordarse de lo felices que son. Este argumento omite decir que simplemente hay gente que sigue a esta banda con independencia de quién gobierna.

Sigamos: "otra característica importante de la evolución de este fenómeno es la reactivación de las economías regionales adonde se movilizan las más de 100.000 personas que concurren a los conciertos". Es hora de hacer justicia a la crisis del 2001 que obligó a tanta gente a hacer largas colas, v.g., en los consulados extranjeros, lo cual produjo pingües ganancias para los vendedores ambulantes. Es curioso así y todo que algunos insistan en que, a pesar de estos conciertos, el kirchnerismo arruinó las economías regionales y por eso perdió gran parte de sus antiguos electores. Quizás Solari deba dar más conciertos y más frecuentemente por el interior del país para compensar los efectos de la política económica estatal. Por lo demás, es digno de ser notado que en este punto es Solari el que ayuda al kirchnerismo, y en otros la relación causal es la inversa (el tenor general de la nota): es el kirchnerismo el que explica o ayuda a Solari.

En fin, no nos extrañaría que Solari fuera kirchnerista, y suspendemos nuestro juicio sobre el valor estético de su obra. Pero querer usarlo en apoyo del kirchnerismo, mediante semejantes argumentos, nos resulta incomprensible. En el futuro no van a poder creer que Télam era una agencia oficial en manos del kirchnerismo que trató de obrar a favor del Gobierno.  




miércoles, 11 de septiembre de 2013

Cronograma revisado de Teóricos

   11/9 Raz vs. Dworkin
   18/9 Finnis
   25/9 Dworkin (a cargo de Julio Montero)
    2/10 Dworkin (a cargo de Julio Montero)
    9/10 Aristóteles: naturalismo político. Política y derecho: justicia natural y legal dentro de la polis. Virtud política. Ostracismo. Guerra justa [este teórico podría cambiar de fecha].
  16/10 Hobbes y la justificación del Estado. Estado de naturaleza. Soberanía y religión.
  23/10 Democracia, liberalismo y derechos humanos I (a cargo de Julio Montero).
  30/10 Democracia, liberalismo y derechos humanos II (a cargo de Julio Montero).
    6/11 Locke : propiedad privada y obligación política. Rousseau: republicanismo soberano.
  13/11 Guerra / repaso.
  20/11 Coloquio.

martes, 10 de septiembre de 2013

Lo único que necesitamos es Cultura

Hoy en su tapa, Página 12 usa un título elocuente: "La Redistribución de la Cultura". Con ese título el diario se refiere a la decisión presidencial de mudar la Secretaría de Cultura a la Villa 21. La presidenta, generosamente, sostuvo que no invoca beneficio de inventario alguno, a pesar de que recibió probablemente una pesada carga de su marido al sucederlo en el poder. Suponemos que es la única explicación posible de semejante idea ya que se trata de un gobierno que está en el poder hace diez años, un gobierno que según algunos es el mejor de la historia y que ha revolucionado la redistribución del ingreso en Argentina.

Fue tal la revolución que este Gobierno, como ya habíamos mencionado hace un año, duplicó la clase media argentina (click). Como habíamos visto, de hecho, el Gobierno se inspira en un informe del Banco Mundial (lo que no habíamos dicho entonces es que el BM se basa en datos provistos por fuentes del INDEC, para el cual el índice de pobreza en Argentina es inferior al de Noruega, ya que tenemos un 5 % de pobres). Según este informe del BM la clase media comienza, por así decir, con un ingreso de 10 dólares por día, y se extiende hasta los 50 dólares por día. Para no usar el cambio oficial, la clase media empieza a los 90 pesos por día, con lo cual quien gana 2700 pesos por mes es de clase media.

Vamos a parafrasearnos a nosotros mismos. Alguien que recibiera noventa monedas de un peso por día en la calle, supongamos de manera sostenida, entonces se convertiría en un miembro de la clase media según este estándar, en cuyo caso en Argentina puede haber gente que vive de la limosna y es de clase media. Estamos a un paso de la extraordinaria contradicción: pordioseros de clase media. Todavía no salimos del asombro que alguien crea que hay gente de clase media que no tiene trabajo, no paga impuestos, y vive de lo que el Estado puede ofrecerle. No vamos a referirnos al caso de los cuidacoches, ya que según este estándar Argentina podría llegar a tener cuidacoches ABC1 sobre todo los días de recitales en River o superclásicos. Si el delito subsiste, no puede ser debido a razones socio-económicas, sino a la vieja explicación teológica de la caída naturaleza humana.

De ahí que el Gobierno fácilmente pueda suponer que lo único que necesita la Villa 21 es una Secretaría de Cultura. Es más, la Presidenta puede ufanarse de que a la Villa 21 la cultura llegó antes que las cloacas y el agua potable. No hay dudas de que la Presidenta se podría hacer un picnic apelando a su comparación con Canadá o Australia, ya que allí no pueden ufanarse de la existencia de villas con Secretarías de Cultura en ellas, probablemente debido a que no hay villas (Good Morning Australia).

Quizás la Presidenta comparte la añoranza de los cuatro hombres de Yorkshire, para los cuales la pobreza no es un obstáculo para la felicidad; antes bien, es su condición de posibilidad:



sábado, 7 de septiembre de 2013

"Personas con limitadas Capacidades mentales"



En Página 12 de hoy hay una nota sobre el "Imperialismo de los derechos humanos" de los Estados Unidos, en esta ocasión su inminente ataque a Siria (click). La nota, escrita por Guillermo Levy, docente de Sociología UBA e investigador de la Untref, contiene una larga lista de las diferentes racionalizaciones ensayadas por Estados Unidos en defensa de su imperialismo.

En el último párrafo, sin embargo, el cual suponemos contiene el golpe de gracia de su argumentación, leemos la siguiente y reveladora frase: "Solo [sic] personas con limitadas capacidades mentales pueden pensar que en la cúpula de poder de los Estados Unidos reina la indignación por el supuesto ataque con armas químicas contra civiles en Siria".

Esta conclusión es potencialmente devastadora para la crítica de Levy, por razones que ya hemos invocado varias veces en el contexto de la política nacional, debido a que, v.g., Carta Abierta, entre otros, ha abusado de la falacia a la que apela Levy (v., v.g., la tesis nro. 3 en click). En efecto, da la impresión de que Levy apoyaría la intervención si la intención fuera precisamente impedir el "ataque con armas químicas contra civiles en Siria". Pero, v.g., no tiene sentido criticar la intervención de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial debido a que en el fondo se debió a sus intereses nacionales antes que a la suerte de los pueblos exterminados o dominados por los nazis. Precisamente, en cuestiones tan delicadas como los derechos humanos, la intención es secundaria, por no decir casi irrelevante. En todo caso, el factor decisivo es el probable resultado de la intervención.

En el mismo párrafo Levy continúa: "Armas químicas que se producen en las democracias occidentales". Otra vez, si Estados Unidos hubiese sido el que le había vendido el gas a Alemania para llevar a cabo el Holocausto, ese hecho no habría invalidado su posterior intervención para detenerlo. ¿Acaso algún detenido en un campo de concentración o exterminio hubiese exigido razones morales para poder liberarlo?

Finalmente, el autor sostiene que: "Arrancar la agenda de los derechos humanos de la nueva agenda imperial se hace imprescindible para no seguir legitimando un nuevo orden mundial donde, por lo menos hoy, potencias occidentales, especuladores financieros e islámicos radicales filo Al Qaida parecen que andan por el mismo andarivel". La recomendación es ambigua ("arrancar..."). Seguramente el autor no quiere quitar de la agenda internacional los derechos humanos, ya que eso sería creer que el culpable son los derechos humanos y no quien los invoca, y por lo tanto tirar el niño con el agua sucia, como se suele decir, sino que el autor lo que propone es estudiar caso por caso, y dilucidar si la intervención tiene sentido, si los derechos humanos la justifican o no.

Sobre la capacidades mentales de quienes discuten cuestiones políticas, es mejor guardar silencio.

jueves, 5 de septiembre de 2013

A Pedido del Público: Escéptico interno dworkiniano y la Clínica de la Discusión

Dada la muy interesante discusión que tuvimos ayer en Filosofía del Derecho sobre el escéptico interno dworkiniano, si este último sólo tuviera una actitud interpretativa y no creyera en la corrección de su posición, sería alguien muy parecido a John Cleese en la Clínica de la Discusión de Monty Python:


miércoles, 4 de septiembre de 2013

El Sum de la ESMA, otra vez

La carne es débil, dice el refrán, pero el asado es muy fuerte o tentador, a juzgar por la discusión que suscitó una nueva barbacoa en la ESMA. En respuesta al reclamo hecho por, v.g., Nora Cortiñas (Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora) sobre la banalización de la ESMA, la agrupación HIJOS insiste en que desea "resignificar" la ESMA "desde la alegría de estar vivos y dignos" (sobre la alegría en la ESMA, podemos referir a nuestros lectores a Dolina en la ESMA). Dado que ya habíamos comentado el primer episodio a las brasas a comienzos de este año (el SUM de la ESMA), repetimos la entrada en cuestión.

La intención parece ser buena: re-apropiarnos de la ESMA para que nunca más se cometan allí delitos de lesa humanidad. De ese modo, podemos reconvertir a la ESMA en un salón de usos múltiples, un centro de actividades dedicadas a la promoción y defensa de los derechos humanos. Sin embargo, la crítica reciente expresada por familiares de algunos desaparecidos e incluso, entendemos, por algunos ex-desaparecidos, es atendible. Queda especificar por qué, y la comparación con Auschwitz es muy útil al respecto.

Auschwitz, entendemos, se convirtió en una especie de museo muy sobrio. Una parte del campo quedó tal como estaba durante el Holocausto para dar testimonio de lo que pasó, cómo era la vida y la muerte en ese lugar. Pero no se hacen asados, ni brindis, ni tampoco se dictan seminarios, o representan obras artísticas, etc. De hecho, muy pocos desearían asistir allí a dichas actividades. Una vez entendido el testimonio, uno, suponemos, desea no quedarse más de lo necesario. Y si desea volver, es para volver a recibir dicho testimonio.

La razón es obvia: no hay ninguna necesidad de demostrar superioridad alguna sobre los nazis. La guerra que permitió detener el Holocausto no era una guerra entre iguales en sentido estricto. Jamás hubo partido, como se suele decir. La superioridad moral de un bando sobre el otro, al menos en lo atinente al Holocausto, era tal que impedía la idea misma de convertir a Auschwitz en un triunfo—la ceremonia que los romanos solían practicar cuando uno de sus generales vencía a un enemigo legítimo y regular. Un triunfo tiene lugar, o como se dice ahora, se festeja, sólo cuando el vencido es un par. Todo triunfo, a su modo, implica un reconocimiento del status del vencido.




Otro ejemplo que se nos ocurre ahora es la reconversión que los turcos hicieron de la iglesia de Santa Sofía en Constantinopla luego de la caída de la ciudad, muy probablemente debido a que el cristianismo había hecho otro tanto con algunas mezquitas. En lugar de dejar a la iglesia tal como estaba, para mostrar lo que los musulmanes en ese momento habrían entendido que era una monstruosidad, se reapropiaron del lugar para convertirlo en exactamente lo contrario en cierto sentido, pero sin cambiar su status. Los dos polos comparten la escala en la que se miden. Hoy nos parece obvio que se trata de dos religiones, por distintas que sean.

Volviendo a la ESMA, la política oficial al respecto parece estar dirigida a festejar un triunfo, por lo cual es contraproducente. La reapropiación que va más allá del circunspecto testimonio es una manera de reconocer el status de quienes cometieron delitos de lesa humanidad. Desde un punto de vista moral y político es un sinsentido. Por si hiciera falta, ciertamente el problema con el brindis y el asado en la ESMA—más allá de las tenebrosas referencias de expresiones como “asado” y “parrilla” en dicho lugar—no es que hubo ingesta de alimentos y bebidas (aunque sería difícil de concebir un asado en Auschwitz, más allá de que quizás, quienes deban realizar una eventual tarea de mantenimiento allí tengan que alimentarse mientras tanto). El problema es que hubo una celebración, del tipo que fuera. En cierto sentido, es una victoria de quienes cometieron delitos de lesa humanidad, un reconocimiento absurdo. Y por lo tanto, una manera de negar la comisión de las violaciones de derechos humanos allí cometidas.

lunes, 2 de septiembre de 2013

Beca de la Agencia

El proyecto de investigación de la Agencia "Variaciones en torno al concepto de naturaleza en el pensamiento político de la tarda edad media a la política de Thomas Hobbes" abre a concurso público una beca dentro del proyecto. La descripción del trabajo del becario consiste en investigar la recepción y reformulación del concepto de naturaleza aristotélico en alguno de los autores estudiados por el proyecto (desde el siglo XIV hasta Hobbes) y verificar la repercusión del dicho concepto en la teoría política. Para más información, hay que hacer click. El proyecto se puede bajar acá. Cierre de inscripción: 15 de septiembre.

Un Intercambio sobre el Kirchnerismo y la Cultura

Nos hemos enterado de que dos ex-alumnos de Filosofía del Derecho (en Filo) tuvieron un intercambio sobre el kirchnerismo y la cultura: Sofía Mercader (http://www.bastiondigital.com/notas/cultura-popular-y-el-elitismo-en-tiempos-kirchneristas) y Juan Brodersen (El kirchnerismo también es moral). Quedan todos notificados.